27/10/17

223. AMIGO O "AMIGO"


Muchos buscan el favor del generoso, 
y cada uno es amigo del hombre que da. Prov. 19:6. 

 Conozco personas que mientras tenían dinero y podían hacer favores, estaban continuamente rodeados de gente que se decía ser amiga. Cuando por algún motivo atravesaron momentos críticos, se encontraron, inesperadamente, solos. “Parecía que tuviese lepra —me dijo uno de ellos—, nadie quería ahora mi compañía”. 

El texto de hoy no está en contra de la generosidad. Es una advertencia para distinguir a los amigos, de los “amigos”. Los verdaderos amigos no hacen todo lo que tú pides, ni concuerdan siempre con tus opiniones. Dicen lo que piensan sin temor a represalias. Difícilmente piden algo. Tú te das cuenta a veces de las dificultades que enfrentan y les extiendes la mano. 

Un día oí decir a un gran maestro: “Háganse amigos de las personas mientras no son importantes”. Es una gran verdad. Tú sabes quiénes son tus amigos cuando no tienen un nombre conocido, ni poseen dinero. El verdadero amigo no está todo el tiempo a tu lado, físicamente, pero puedes contar con él en todas las circunstancias. 

El “amigo” es un adulador. Adular no es lo mismo que elogiar. No hay nada de malo en reconocer las virtudes de las personas, ni en elogiarlas mientras están vivas. Todos necesitamos ser elogiados para continuar realizando nuestras tareas. Pero los “amigos” no elogian. Adulan o lisonjean. Dicen lo que tú quieres oír. Siempre están de acuerdo con tu manera de pensar y hacer. Estas personas no sirven como consejeras, pero “están” todo el tiempo a tu lado. 

Sé sabio. Aprende a distinguir a los verdaderos amigos. El tonto vive rodeado de “amigos” que alimentan su ego y sus manías de grandeza. Tiene miedo de la verdad. Compra mentiras a un alto precio. Vive las irrealidades que los otros fabrican para él. 

Transita los caminos que la vida te presente hoy, pero anda con sabiduría. Evita las trampas. Huye del peligro. No juegues con la seducción. Piensa en tu familia, que es el tesoro más preciado. No te olvides de la confianza que tus amados depositan en ti, y recuerda: “Muchos buscan el favor del generoso, y cada uno es amigo del hombre que da”. Alejandro Bullón