15/4/11

"Consejos y advertencias acerca del Matrimonio"


Una novia infantil
¡Pobre muchacha! Se casó cuando era apenas una criatura que todavía necesitaba el cuidado materno. Su casamiento fue un evento desdichado. Era una niña. Su salud era precaria y su esposo, severo y arbitrario. Era demasiado joven para hacerse de un compañero de la vida. El no podía respetarla como tal. La manejaba como un tirano. Ya están separados; ella lo odia profundamente, y él no siente amor alguno por ella.- Ms 4, 1873.
Los compromisos que se prolongan no son sabios
Me apena que Ud. se haya envuelto en galanteos con Nelly. En primer lugar, porque su ansiedad por el asunto es prematura. El sano juicio y la discreción lo hubieran llevado a esperar uno o dos años más. Pero, para Ud., escoger a alguien para que ocupe su mente y afectos por ese tiempo, no habría sido prudente, como tampoco lo hubiera sido para aquella hacia quien Ud. dirige sus atenciones.
Afecto prematuro
Hablo de lo que sé sobre este asunto: La mejor conducta que Ud. y Nelly deberían haber seguido era abandonar totalmente el asunto, pues nada bueno podrá resultar de tal relación. Si Ud. continúa prodigándole atenciones se descalificará para sus ocupaciones y obstruirá su camino hacia una educación cabal que afirme sus hábitos corporales y mentales. Además, prodigarle prematuramente sus afectos es obrar injustamente; para con Ud. mismo y con cualquier otra joven. Se me ha mostrado lo malo de compromisos prematuros tales, especialmente cuando un joven se encuentra lejos de su hogar y tiene que elegir la compañera de la vida sin el ojo discriminador de su madre. No es seguro confiar en su propio juicio. La inquietud temprana relacionada con el asunto del noviazgo y el casamiento desviará su mente del trabajo y el estudio, y ejercerá una influencia desmoralizadora sobre Ud. y la persona a quien corteja con atenciones. Se manifestará en ambos una vana precocidad en el comportamiento; la infatuación los invadirá y llegarán al punto de estar tan completamente cegados en cuanto a su influencia y ejemplo que, si continúan procediendo como lo están haciendo, se expondrán a la crítica, y la conducta de Uds. será sometida a la censura.
Este tipo de noviazgo y matrimonio es el más difícil de controlar, porque la mente llega a aturdirse y encantarse de tal modo, que los deberes hacia Dios, y todo lo demás, se torna insípido y carente de interés; la calma y el pensamiento maduro llegan a ser lo último que se ejercita en este asunto de la mayor importancia. Queridos jóvenes, les hablo como quien sabe lo que dice. Esperen hasta que puedan obtener un acabado conocimiento de Uds. mismos, del mundo y de los comportamientos y caracteres de las mujeres jóvenes, antes que el asunto del matrimonio tome posesión de sus pensamientos.
Después de la luna de miel
Yo podría contarle acerca de muchas personas que lamentan sus destinos y desvaríos extremos en el matrimonio, y cuyas lamentaciones ahora no les sirven de nada. Se hallan expuestas a tentaciones con las que nunca soñaron. Descubrieron rasgos de carácter en quienes fueron el objeto de su elección, que éstos no pudieron superar y, por lo tanto, aceptaron lo inevitable y se avinieron a tal situación. Nelly A nunca lo ayudará a Ud. a superarse. No posee las facultades que, desarrolladas, podrían hacer de ella una mujer juiciosa y capaz para estar a su lado y ayudarlo en las luchas de la vida. Carece de fuerza de carácter. No posee profundidad de pensamiento ni brújula mental para serle de ayuda. Ud. ve la superficie, y es todo lo que hay en ella. Pronto se casará, y el hechizo se esfumará. Una vez terminadas las novedades de la vida de casados, recién comenzará a ver las cosas como son, y descubrirá que ha cometido un grave error.
Necesidad de juicio maduro
La madurez de juicio le daría a Ud. un mejor discernimiento, y la facultad de discriminar con el fin de saber la verdad. Su carácter necesita ser modelado; necesita consistencia de juicio antes de abrigar la idea del matrimonio. Ud. todavía no está capacitado para ser juez de otra persona sin traicionarse y cometer una grave indiscreción, si no un crimen, para lo cual los amargos lamentos y lágrimas del después no podrán proporcionar alivio. La niña, la escolar inmadura e indisciplinada, la señorita que todavía depende de la discreción de sus padres y tutores, no tiene por qué escuchar cosa alguna relacionada con el noviazgo o el matrimonio. Más bien debería declinar cualquier tipo de atención particular que tuviera la menor apariencia de que esté en camino hacia el noviazgo y el matrimonio, y dedicarse resueltamente a ser una mujer tan perfecta como sea posible para que su vida sea útil; y aprender una profesión para luego conseguir un empleo y lograr independencia.
Base intelectual del verdadero amor
El amor es un sentimiento muy sagrado, y pocos saben realmente en qué consiste. Se usa el término, pero no se lo entiende. El cálido brillo del impulso, la fascinación que siente una persona joven por otra no es necesariamente amor ni merece el nombre de amor. El verdadero amor tiene un fundamento intelectual, un conocimiento profundo, cabal, del objeto amado. Pero eso de atrapar objetos del amor y depositar en ellos los pensamientos y los afectos es irracional, carente de juicio y causa de excesos sensuales momentáneos.
Recuerde que el amor basado en impulsos es completamente ciego. Podrá ser depositado tanto sobre personas indignas cuanto dignas. Controle el amor para que se mantenga calmo, sereno. Dé lugar a los pensamientos y reflexiones auténticos, profundos, serios. ¿Es, por ventura, el objeto de sus afectos inteligente, de excelencia moral en el comportamiento, de buenos modales, de modo tal que Ud. pueda sentirse orgulloso de presentarla a la familia de su padre, de reconocerla ante la sociedad como el objeto de su elección, una mujer cuya compañía, capacidad para mantener una conversación y buenas maneras interesaría y satisfaría sus mayores expectativas? ¿Será que Nelly podrá cumplir con los requisitos de esta lista? Respondo decididamente: no, ella no podrá hacerlo.
Importancia de los antecedentes familiares
Permita que el tiempo le enseñe discreción y cuáles son en verdad las demandas del amor genuino, antes de permitirse avanzar una pulgada más. La ruina, una terrible ruina es lo que le espera en esta vida y en la venidera si Ud. avanza en la dirección que ha estado siguiendo. Tenga en cuenta la historia de la familia. Dos familias serán llevadas a una relación estrecha y sagrada. Por supuesto, no se espera perfección en todas las relaciones, pero Ud. daría el paso más cruel al casarse con una mujer cuyos antepasados y familiares podrían rebajarlo y mortificarlo, o sentirse tentado a menospreciarlos e ignorarlos.
Consejo de los padres y amigos íntimos
Es mucho más seguro conducirse reflexivamente en estos asuntos. Tómese suficiente tiempo para observar cada punto, y no confíe en su propio juicio, sino más bien permita que su madre, que lo ama, su padre y los amigos confidentes ponderen a la persona hacia la cual se siente inclinado. No confíe en su juicio, tampoco se case con alguien que Ud. sabe que no será una honra para sus padres, [sino] con alguien que revele inteligencia, que posea valor moral. La joven que ofrece sus afectos a un hombre y llama su atención por medio de avances amorosos, rondando por donde pueda para ser vista por él, no es la joven con la cual Ud. debe asociarse, a menos que Ud. sea un hombre rudo. La conversación de ella es liviana y, frecuentemente, superficial.
Es preferible no casarse a tener un yugo desigual
Nelly A no está preparada, no tiene maneras cultivadas ni conocimientos útiles para casarse a los 25 años, como lo estarían otras jóvenes a los 18. Pero, por lo general, los hombres de su edad, tienen un conocimiento muy limitado del carácter, y no poseen una idea clara de cuán tonto puede llegar a ser un hombre cuando corteja a una joven que, en ningún sentido, es adecuada para él. Sería mucho mejor no casarse que hacerlo infortunadamente. Busque el consejo de Dios en todos estos asuntos. Actúe con calma y sea sumiso a la voluntad de Dios con el fin de no entrar en un estado febril de excitación que, por sus ataduras, lo descalifique para su servicio.- Carta 59, 1880.
Necesidad de temperamentos semejantes
He sabido que Ud. piensa casarse con una hermana cuyo nombre es Anna Hale.
Ello me urgió a comunicarle con presteza lo que me fue mostrado. Ud. no posee una organización personal prolija y refinada como para hacer feliz a una mujer de naturaleza fina y sensible. En el orden divino no figura para nada el plan que temperamentos como el de ella y el suyo se unan. Ud. posee un gran porcentaje de inhumanidad y fuertes pasiones animales que no han sido controladas como deberían, Las facultades más nobles y elevadas de la mente han estado al servicio de las pasiones bajas y viles. Ud. ha fallado en la santificación por la verdad que profesa, ha fallado por no participar de la naturaleza divina, por no haber escapado de la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia.
Anna Hale no es el tipo de persona que puede soportar las rudezas de la vida. Ella es una frágil flor que habrá de caer pronto y morir, expuesta a la tormenta y la negligencia. Ud. no ha entendido, en su matrimonio anterior, las necesidades de una mujer. Ud. no ha podido apreciar lo delicado del organismo de ella. Ud. falló bastante con su primera esposa. Ella poseía una constitución fuerte, raramente igualable en cuanto a su capacidad de resistencia, pero abusó de ella. Su ansiedad por acumular cosas los llevó a ambos a sobrecargarse, a ser devorados por los cuidados de esta vida, y a descuidar la comodidad y la felicidad presentes, mirando sólo al futuro, al tiempo cuando poseerían más de los bienes de este mundo, pero ya es tarde para pensar en lo importante de la vida.
Uds. cometieron un grave error. La vida de su esposa fue sacrificada. Ella estaría viva. Pero Ud. sabía tan poco del organismo de la mujer, que falló en cuidarla, y descuidó la preparación que debería haber poseído para hacerla sentir cómoda. Ud. posee, en gran medida, el temperamento de su padre.
Cuando Ud. busque una esposa, no la busque entre las mujeres delicadas y refinadas, en las cuales predomina lo intelectual. Selecciónela entre la clase que esté más de acuerdo con sus condiciones. Ud. no puede hacer feliz a una persona de temperamento refinado y espiritual.- Carta 21, 1868.
Fidelidad en la casa paterna
Mediante la fidelidad al deber en la casa paterna, los jóvenes deben prepararse para formar su propio hogar. Practiquen allí la abnegación propia, la amabilidad, la cortesía y la compasión del cristianismo. El amor se conservará vivo en el corazón, y los que salgan de un hogar tal para ponerse al frente de su propia familia, sabrán aumentar la felicidad de la persona a quien hayan escogido por compañero o compañera de su vida.
"Entonces el matrimonio, en vez de ser el fin del amor, será su verdadero principio" PP 174.
Le ruego y advierto, en el nombre de mi Maestro, que no se case para asumir las responsabilidades y obligaciones de los votos matrimoniales hasta que se produzca un cambio en su corazón y en su vida. Cuando Ud. pueda contribuir a la felicidad de su propia familia, y ser una bendición para sus padres y hermanos, recién entonces podrá comprender los deberes que involucro la relación matrimonial.- Ms 2, 1871.

(Testimonios acerca de la Conducta Sexual 22-29)

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