6/11/13

REFLEXIÓN 39. ¿Cómo Enfrentar A Los Enemigos?


Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (San Juan 16:30-33 R60). 

Cuando los problemas se presentan, afectan todo nuestro ser, nuestro derredor, deteniendo nuestro ritmo natural. Eso es lo normal que sucede siempre, que causa aflicción e irritabilidad, impotencia ante las injusticias… ante los enemigos cínicos. Enemigos que se presentan bajo distintos ropajes y circunstancias.

 ¿Qué hacer? ¿Cómo enfrentarlos? 
¿La palabra de Dios, tendrá alguna solución? 

 Lo hermoso es que siempre hay solución en su palabra, por eso es necesario por muchas razones alimentar nuestra mente día a día en cada momento con sus enseñanzas. Cuando se presenten actuaremos más sabiamente.

 No habido ser más perseguido en este mundo como Jesucristo; que en todo momento era acosado por el diablo con figuras humanas tratando en todo momento de desacreditar sus enseñanzas. A veces se presentaban por medio de los dirigentes religiosos, por personas enfermas con posesión, o también entre sus seguidores. Por eso fue un varón de dolores, despreciado, calumniado, considerado como enemigo de Dios, y ser siervo del mal… despreciado por familiares, y conocidos. Isaías 52: 13-15; 53: 1-12.

 Por todo eso lo mataron en la cruz, bajo conspiraciones de sus enemigos, entre ellos uno de sus discípulos. Que en ese momento lo llamó “Amigo, cuando le entregaba al enemigo con un beso. 
San Lucas 22:48. 

Ese beso es como hoy se dan los conocidos como seña de amistad, pero era un beso falso y por tanto un beso del enemigo. En el momento de su grande aflicción nadie estuvo con él; solo su Padre. Pero fue tanto el dolor, su angustia; que por momentos sintió que estaba olvidado por Dios. 

"Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.  
(Heb 12:1-4 R60). 

Dice los Testimonios del Espíritu de Profecía en el Deseado de toda las gentes Pagina 640; que el sudor que caía del rostro de Jesús en el Getsemaní fue sangre en ves del sudor normal. 
“El Hijo de Dios volvió a quedar presa de agonía sobre humana, y tambaleándose volvió agotado al lugar de su primera lucha. Su sufrimiento era a un mayor que antes. Al apoderarse de él la agonía del alma, "fue su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra." Los cipreses y las palmeras eran los testigos silenciosos de su angustia”. 

Hasta aquí podemos ir sacando conclusiones primarias, que la base para enfrentar al enemigo no es la fuerza física, ni la habilidad intelectual, como dice el sabio salomón en Eclesiastés 9: 11. Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor…

 Sino la permanente comunión, por medio de su palabra y la bendita oración; la oración hizo la gran diferencia en esos momentos de gran aflicción y pesar en el Getsemaní; entre Jesús y sus discípulos. Mientras él se aferraba a su Padre con suplicas y ruegos; ellos dormían. 

 Cuantos duermen en la vida cristiana sin orar, se levantan sin orar. Viven de migajas, solo el fin de semana se sientan en la mesa del señor y mientras toda la semana duermen, solo soñando y realizando sus labores cotidianas como: trabajar, estudiar, ver videos, amigos… para todo esto hay fuerzas y sobretodo voluntad; pero para orar y meditar su palabra, están cansados o no hay tiempo. 

Lo que pasó después fue la natural consecuencia; a pesar de todo; Jesús siguió luchando y venció. pero sus discípulos fracasaron todos ante esa gran prueba. Por un lado victoria y por otro derrota. Eso es lo lógico en la vida. si confías en Dios o no. 

Como estas hoy; estas siendo atacado por tu enemigo por medio de: ¿Problemas familiares?
¿Perdida de un ser querido; arrebatado por la muerte?
¿ estas enfermo o alguien en casa?
¿Falta de empleo? ¿El dinero escasea? 
¿Tus servicios básicos cortados? 
¿Temes el futuro? ¿Te sientes culpable? 

 ¿Y no sabes qué hacer?
 ¿Piensas que de esta no sales? 

El clamor de tu alma puede ser como el poema siguiente:

Padre si tú eres rico, dueño de todo el universo; ¿Porque estoy necesitado? ¿Por qué estoy Afligido? 

 ¡Ayúdanos! ¡Auxílianos Ya! 

 Te he rogado, suplicado; y conforme a tu palabra he pedido, he buscado y he llamado, pero poco he conseguido, Auxíliame Señor. ¡Tú eres bueno, y compasivo! 

No mires mi pecado y mis rebeliones de mi juventud, actué así por mi necedad, creyendo buscar felicidad solo me hice daño lejos de ti. Me entristece pensar en el tiempo perdido. 

 Oh Señor, Padre Nuestro, solo mírame, por ese amor que te movió a dar a tu hijo por nosotros. 

Mi cuerpo, mi mente está agotado y cansado, he caminado tantas veces grandes distancias, buscando un milagro, pero poco hallé. He esperado tanto, y mi fe parece estar volviéndose en incredulidad. ¡Ayúdame Señor, Mi Padre! 

 A veces como el drogadicto que vuelve a las drogas, caía en las drogas de la aflicción y la desesperación. Pero; siempre me tuviste en tus manos, para levantarme y darme paz y esperanza. 

 ¡OH Señor, porque me amas tanto, ¿qué de valor hallas en mí? A pesar que tienes millones de hijos e hijas… 

En mi angustia te pedí, te suplique; que me libraras del cargo de ser tu hijo, pero solo me contestaste dándome paz. ¡Porque es imposible dejar de amarte!

 ¡¡¡Bendito Dios, cuan incomprensible y maravilloso es tu amor!!! 

Perdóname por no entenderte, ni comprenderte, por lo que quieres lograr en mí. 

Lo que te digo no es solo teoría, es también practica y al ciento por ciento efectiva. Prepárate cada día; en el Señor siempre pon tu confianza, persevera, deléitate pensando en el todo el día, mientras realizas tus labores diarias, y espera en él. Y saldrá vencedor. 

“Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él… (Salmos 37:3-7 R60).

 Otra palabra que surge en lo versículos tratados es “Carrera”.
 Jesús empezó su ministerio, su carrera mediante una prueba terrible en el desierto, pero venció, gracias a la comunión con su Padre. 

San Pablo también fue afligido, pero venció. Al principio sufría y dijo: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?... 
y al final dijo: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
(Romanos 7:24; 2Timoteo 4:7-8 R60). 

Todo cristiano tiene un objetivo que lograr, y solo se alcanza ese objetivo corriendo, avanzando, creciendo en la fe. Los pesares, aflicciones… son una manera de madurar y crecer en la fe. Ante los enemigos de la vida, solo podemos enfrentarlos con las armas que nuestro salvador nos dejó: Su palabra, La oración. Y de estos se refleja: La Paciencia, consuelo y esperanza, si estos elementos están presentes; siempre saldrás airoso de toda prueba. 

Cuando los enemigos de la aflicción se presenten en tu vida de una manera inesperada, sabrás que hacer automáticamente y de seguro saldrás vencedor a pesar que sufras como Jesús, los apóstoles.

 Pablo y sillas ante la adversidad oraban y cantaban: “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”… (Hechos 16:23-25 R60). 

Y cantar en el dolor; nos alivia y nos da más claridad de cómo lidiar con nuestro problema. La actitud de estos santos varones, demostraba también que Dios no era culpable de lo que estaban viviendo. Esa actitud debemos imitar siempre. 

Finalmente San Pedro nos dice por medio del Espíritu Santo, de cómo prepararnos. “vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor”. (2 Pedro 1:5-7 R60).

 Por tanto Jesús nos dice: En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido.

 Para vencer necesitamos confiar y el que confía está tranquilo, sereno, porque tiene paz. Y tener paz es ver a Jesús a nuestro lado. Porque es el príncipe de paz. Amen. 

 Ministerio: Hno. Pio Pablo Huamán Julca 

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