martes, septiembre 13, 2011

181. “Sed Del Alma”‏


Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Sal. 42:1.

En ciudades como Nueva York o Paris, el agua no es mas simplemente agua, es una bebida de lujo. Con mas de 700 marcas para escoger, la “eau de bouteille” [agua embotellada] puede costar hasta el escandaloso precio de 15 dólares en un restaurante sofisticado, como el Alain Ducase de Nueva York. En los últimos anos, la venta del agua envasada en el mundo ha aumentado muchísimo. Y la industria de aquello que los americanos están llamando “la esencia de la vida”, llega hoy a 7 mil millones de dólares anuales, solo en los Estados Unidos. Todo porque de repente la humanidad parece haber redescubierto los beneficios del agua para la salud.

Está comprobado que las personas beben poca agua. Se calcula que la mayoría de los habitantes del planeta viven crónicamente deshidratados. Cada día, un adulto pierde alrededor de un litro de líquido, y si ese líquido no se repone será prejudicial para su organismo. El texto de hoy presenta la figura del ciervo, suspirando por las corrientes de las aguas. En las tierras desérticas era común ver las manadas de ciervos, moviéndose de un lugar a otro, buscando un pozo de agua. A veces, el ciervo solitario y perseguido por sus depredadores, quedaba exhausto y lastimado de tanto correr. Entonces buscaba como su último refugio un pozo de agua. El animal descendía la colina y nadaba en medio del agua, tratando de ocultarse de sus enemigos. El agua no era para el ciervo algo opcional, era asunto de vida o muerte.

Pero el salmo de hoy no habla solo del agua, esta hablando de Dios, que es el único ser capaza de suplir la sed del alma. “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”, dice David en el versículo 2. “Sed del Dios vivo”. Nuestros días están llenos de dioses muertos. Inventamos pequeños dioses, manejables, dirigibles, solo para tratar de engañar la sed del alma. Los llamados: “energía”, “luz”, “fuerza interior”, “aura”. Jugamos haciendo de cuenta que creemos en Dios, pero el Corazón continua sediento.

Como un desierto sin vida, esperando una gota de agua, una palabra de amor, un gesto de ternura, una actitud de cariño. ¡Ah! si el ser globalizado de hoy abandonase un poco sus “grandiosas” conexiones y parase, en su loca carrera, descubriría el secreto de la vida victoriosa del salmista, y también diría: “Como es ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”.

Alejandro Bullón

viernes, septiembre 09, 2011

180. “Colecciona Pequeñas Victorias”‏


El que labra su tierra se saciara de pan; mas el q sigue a los vagabundos es falto de entendimiento. Prov. 12:11.

Setenta y cuatro de los 915 versículos que tiene el libro de Proverbios, tratan de un modo u otro, acerca de la importancia de tomar la vida en serio y construir sueños sobre fundamentos seguros. Hay gente derrotada porque“sigue a los vagabundos”. En el original la palabra reqen significa “cosas vacías, vanas o fantasiosas”. La ilustración perfecta seria una cosa bien adornada y atractiva por fuera, pero vacía por dentro; como las pompas de jabón tras las cuales los niños corren entusiasmados, pero que solo traen frustración, porque explotan justo cuando las alcanzan. Existen, pero no existen. No tienen consistencia. Nada las sustenta, fuera de la imaginación.

En el proverbio de hoy, Salomón parece decir: “¡Despiértate! Pon los pies sobre la tierra. Labra la tierra, traspira tu camisa. No te quedes ahí sentado en la butaca de la vida, alentando fervorosamente para que todo acont4ezca. Entra y participa”. Dios va a bendecir lo que tú crees que mereces y por lo cual estés dispuesto a luchar. Pero, recuerda que David derrotó al gigante Goliat usando una Honda. La mayoría de las guerras de Israel, fueron ganadas porque Dios iba delante del ejército, pero el pueblo necesitaba salir al campo de batalla. Confía en Dios no significa permanecer de brazos cruzados, esperando que el éxito caiga del cielo. El verdadero éxito no es un gran acontecimiento, ni una única y gran Victoria. El éxito que Dios ofrece esta hecho de pequeñas victorias diarias.

Correr detrás de fantasías, esperar un “golpe de suerte”, o una “herencia” es falta de sentido, locura, ingenuidad. Las personas que piensan así forman la larga fila de los derrotados. Haz de este día un día de pequeñas victorias. En el trabajo. En el hogar, en la vida personal, en fin, labra tu tierra, arregla el grifo que gotea, cambia la lámpara quemada, arregla la relación destruida. Acumula pequeñas victorias. No te quedes sonando solamente con grandes conquistas, porque: “El que labra su tierra se saciara de pan; mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento”.

Por Alejandro Bullón

jueves, septiembre 08, 2011

179. “Hay Perdón‏”



La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. Sal. 85:10.

El martillo de la culpa es cruel. Te crucifica en el madero de tu propia historia. Los clavos de los recuerdos paralizan tu vida. Las personas pasan y tú quedas paralizado, Como si la derrota fuera el autocastigo que “mereces”. Cuando la culpa no te perturba, puede ser aun mas peligroso. El cinismo es fatal. Es el abismo sin fondo, de donde no hay retorno. Es el punto final de cualquier historia.

El salmista demuestra en el Salmo 85 como Dios lidia con el problema de la culpa del ser humano. Este salmo habla del Calvario. Allí, en una cruz, se encuentran la gracia y la verdad, y se besan la justicia y la paz.

Al andar en sus propios caminos, la criatura escoge voluntariamente el camino de la muerte. No había esperanza en su triste existencia. El principio universal de la justicia establecía la consecuencia natural de su elección: muerte. Esta es una verdad incuestionable. No es la el castigo divino. Es un hecho. Una realidad lógica, la criatura rebelde había perdido el derecho a la vida. La muerte era justa. La justicia y la verdad están unidas en su veredicto de muerte. Pero en el Calvario la justicia nose encuentra con la verdad, sino con la gracia. Que es la gracia? Es un regalo, una dadiva. Tú no la mereces. Nadie la merece. La justicia demanda que el hombre muera. Pero quien muere es Jesús y por gracia le otorga salvación al hombre.

La verdad es que la criatura peco y merece morir. En la cruz, esa verdad se besa con la paz. El hombre acepta el perdón divino y, aunque es verdad que peco, experimente paz porque Jesús murió en su lugar. Tu culpa fue expiada. El precio de tu rebeldía fue pagado, tu pecado fue perdonado. No lo pretendas entender. Solo acéptalo.

No más noches de insomnio. No mas culpa, ni desesperación, ni ganas de morir. Un Nuevo día amanece en tu vida. El Señor te entrega una página en blanco, para escribir una nueva historia. Comienza hoy una nueva experiencia. Cuando el martillo de la culpa golpee tu corazón, cuando la conciencia te grite: “Culpable” la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron”.

Por Alejandro Bullón