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miércoles, agosto 13, 2025

236. MI ESCUDO

Mas tú, Jehová, eres mi escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Sal. 3:3.

Para entender el salmo de hoy, necesitamos conocer las circunstancias en que David lo escribió. Estaba huyendo de sus enemigos. 

¿Sabes quién lideraba el ejército de sus perseguidores? Su propio hijo, Absalón.

Casi cercado por sus enemigos, el salmista subió al Monte de los Olivos y allí lloró amargamente, iba con la cabeza cubierta y los pies descalzos. 

La causa de su dolor no eran tan solo las circunstancias críticas que su gobierno enfrentaba, sino la tristeza de ver a un hijo rebelde, sin escrúpulos y con ansias de poder.

¿Qué te dice a ti este salmo, si tu corazón sufre por la rebeldía de un hijo? 

¿Qué mensaje encuentras en este texto, si tus enemigos levantaron un cerco can grande a tu alrededor al punto de que ellos dicen: “No hay para él salvación en Dios”? 

¿Cuál es el drama que tú estás enfrentando hoy? ¿Qué dificultad parece no tener solución? ¿Es en el hogar? ¿En el trabajo? ¿En el colegio? ¿En tu mundo interior?

Observa lo que David, en lágrimas, dice al Señor: “Mas tú, Jehová, eres mi escudo”. Nota el “mas” al inicio del pasaje. El hecho de que el Señor sea tu escudo, no quiere decir que tú no vas a enfrentar problemas. En este mundo siempre habrá dificultades. 

La vida es el arte de solucionar problemas. Pero el Señor estará contigo.

El hecho de que el Señor sea tu escudo, tampoco significa que tú no tendrás enemigos. Siempre habrá personas tratando de atacarte sin motivo.

 ¿Qué utilidad tendría el escudo si no hubiese flechas envenenadas de las cuales protegerse? 

En la guerra, en las luchas, en la batalla y en medio de los tiros,

 es donde tú descubres el valor del escudo. 

El Señor es tu escudo. Pueden venir ataques de todos lados, pero en Jesús estarás siempre seguro.

La confianza de David en el Señor como su escudo, lo llevaba a alabar. 

Tú eres “mi gloria”, decía, y el rey descubrió otra realidad divina. 

Cuando tú alabas, incluso en medio de las dificultades, el dolor disminuye y tú comienzas a darte cuenta de que hay solución aun para las adversidades más crueles.

Por eso hoy, antes de enfrentar los desafíos que la vida te presenta, a pesar de las adversidades, di en tu corazón: “Mas tú, Jehová, eres mi escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza”.

Alejandro Bullón

MHP

235. ESCUCHA LA REPRENSIÓN

La reprensión aprovecha al entendido, más que cien azotes al necio. Prov. 17:10.

La ley judaica permitía darle al hijo rebelde 40 azotes. La figura de “cien azotes” que se menciona en el texto de hoy apenas es una referencia a la inutilidad de cualquier intento de instruir al insensato.

En hebreo existen por lo menos tres palabras para referirse al necio, kesyi, que significa estúpido, torpe, que se refiere al depravado moral y nabal, el testarudo, obstinado, como un animal que no cede, inflexible. 

Evidentemente, el insensato es una mezcla de todas esas características. El texto de hoy se refiere a la insensibilidad de algunas personas. Gente dominada por una obstinación que asusta en el modo de vivir, aun sabiendo que las cosas no funcionan de ese modo.

William E. Henley, en su famoso poema “Invictus”, dice: “Yo soy dueño de mi destino, el capitán de mi alma”. ¿Hasta qué punto eso es verdad? 

Satanás dijo a Eva en el jardín: “Seréis como Dios”. 

Y la humanidad de nuestros días parece creer en él. Es asombrosa la cantidad de publicaciones que hablan de la “fuerza interior”, la “energía propia”, y el “aura personal”. 

Jesús contradice todo eso, al afirmar: “Sin mí, nada podéis hacer”.

El texto de hoy muestra el peligro que envuelve la autosuficiencia y la falta de respeto a las instrucciones divinas. Llega el momento en que la criatura se endurece. 

Ni cien azotes son capaces de hacer que vuelva de su mal camino.

El filósofo Curtis acostumbraba a decir: “un caballo es gobernado hasta por la punta del látigo”. El cuadro que el versículo de hoy presenta es de seres humanos que en su rebeldía se volvieron peor que los animales. 

San Pablo se refiere de la siguiente manera a ese tipo de personas: “envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras de hombres corruptos de entendimiento, privados de la verdad”.

Presta atención a los consejos divinos. Haz de este día un día de obediencia. 

Prueba la fórmula divina para el éxito. Nadie que lo hizo quedó chasqueado.

Ante ti hay un nuevo día, lleno de desafíos. Enfréntalos en nombre de Dios, sabiendo que “la reprensión aprovecha al entendido, más que cien azotes al necio”.

Alejandro Bullón

MHP


domingo, diciembre 17, 2023

234. AGRADECE A DIOS


Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de muchos le alabare. Sal. 109:30.

La ciencia médica es categórica al afirmar que la gratitud crea endorfinas en el cuerpo humano y que estas son la mejor vitamina para el sistema inmunológico. Agradecer no es solo un acto de adoración, sino también de autoprotección.

Cuando tú le agradeces a Dios por el nuevo día, tu mente y tu corazón se abren a una nueva dimensión de vida. Después de agradecer, tú estás en condiciones de ver puertas y ventanas abiertas, donde antes solo veías muros. Aparecen puentes, donde solo encontrabas ríos caudalosos. El humanismo llama a eso “un cambio de actitud”.

Todas las mañanas, cuando estoy en Brasilia y me dirijo a mi oficina, veo el sol nacer. Se refleja esplendoroso en las aguas azules del lago Paraná. Mi corazón se llena de gratitud por estar vivo. Nunca vi nacer el sol más bonito que en Brasilia, a no ser en la sabana africana. Dan ganas de gritar: “Gracias, Señor, por tanta belleza!” Esa expresión de gratitud es como si tomase un comprimido de optimismo para enfrentar los desafíos del día.

Prueba comenzar hoy el día alabando al Señor. Contando las cosas que recibiste de las manos del Creador, aunque pienses que todo anda mal en tu vida, aunque sientas que el dolor toca a la puerta de tu corazón, aunque aparentemente no tengas motivo.

Es preciso educarse para cultivar una actitud de gratitud. El pesimismo es como el cáncer. Comienza contaminando una célula y no para hasta destruir el cuerpo entero. Un corazón pesimista está condenado al caos. Las obras de la autocompasión te envuelven de modo que eres incapaz de ver la luz en pleno día.

Cuando David escribió este salmo, acababa de ser libertado de sus adversarios. Reivindicado de todas las acusaciones que levantaban contra él, el salmista se dirigió al templo y en la presencia de la multitud, agradeció a Dios.

Haz de este día un día de gratitud. Alaba al Señor porque él es grande. Alábalo porque tú estás vivo y mientras hay vida, nada está perdido. Alábalo, aunque las circunstancias sean adversas. Di con el salmista: “Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de muchos le alabaré”.

Alejandro Bullón


233. ¡EVITA LAS DISCUSIONES!


 El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar. Prov. 18:19. 

Me gusta la versión de La Biblia al día (paráfrasis), que dice así: "Es más difícil recobrar la amistad de un hermano ofendido, que tomar una ciudad fortificada. Su ira te rechaza como barrotes de hierro". 

La vida puede ser fácil. Pero somos nosotros, los seres humanos, los que la complicamos. Si tú haces una lista de las últimas discusiones que tuviste en el trabajo, en la casa, en el colegio o en la calle y las analizas, verás que la mayoría de ellas podrían haber sido evitadas. El consejo divino es: No discutas por motivos banales, no pierdas amistades valiosas por decir palabras agresivas en un momento de rabia. Controla tu mente, tu corazón y tu lengua, y serás más feliz. Tú puedes destruir la amistad de toda una vida en un instante. Recuperarla será difícil. 

El libro de Proverbios es una especie de código moral de conducta. Fuera de contexto, podría ser visto de ese modo. Pero, si se analiza desde la perspectiva del todo, los proverbios son una descripción de la manera como se conducen las personas sabias. 

Los principios de vida presentados por Salomón, no son para ser vividos sobre la base de una obligación. Nada en la Biblia es obligatorio. El tema central, junto a la salvación, es la libertad; ateniéndose, por supuesto, a las consecuencias de las decisiones que hacemos. En Jesús, tú encuentras el poder necesario para vivir voluntariamente los principios que él coloca en el corazón. Tú eres libre. La elección es tuya. 

El modo sabio de vivir que presentan los proverbios, es el resultado natural de algo que ocurre dentro tuyo. Cuando reconoces tus limitaciones como criatura y vas en actitud humilde a Jesús y a su Palabra con el deseo de aprender, tú ganas. 

Haz de este día un día de decisiones sabias y productivas. Cuida tu mente, tu corazón y también tus palabras. Valoriza las amistades, no las desperdicies por causa de discusiones tontas. Si por algún motivo tú sientes que eres derrotado en algún momento, levanta la cabeza, tómate del brazo poderoso del Padre y continúa adelante. Solo es realmente derrotado quien deja de luchar. y no olvides hoy que: "El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar". 

Alejandro Bullón


232. EL CREADOR

Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre. Salmos 111:3

De qué obras habla el salmo? El contexto da a entender que el salmista está hablando aquí de dos extraordinarias obras de Dios. La creación y la redención.

Sus obras son prueba contundente de su existencia. Tú no te atreverías a pensar que la sofisticada computadora portátil vino a existir como fruto de la evolución. Tiene que haber un fabricante por detrás de todo. ¿Cómo es posible, entonces, pensar que el cuerpo humano y los misterios de la naturaleza aparecieron en el universo por azar?

Si la computadora es la prueba de la existencia de un entendido en informática, la creación es también la prueba de un Creador. No somos fruto de la casualidad. Sabemos de dónde venimos y, en consecuencia, la vida tiene sentido.

La Biblia enseña que cuando la obra maravillosa de la creación estaba concluida, vino el enemigo y echó a perder todo. Al introducir él la mancha del pecado condenó a la creación a su autodestrucción. El ser humano se iría deteriorando, consumido por su propio egoísmo y arrastraría a la naturaleza entera.

Entonces apareció nuevamente la mano misericordiosa de Dios. Nada está condenado, aunque el enemigo intente desfigurar sus planes divinos.

El plan de la redención es el programa de restauración de un mundo perdido. Es como si el artista reconstruyese una pintura famosa, deteriorada por las inclemencias del tiempo y del abandono.

Hoy Dios está en su trono. Continúa en el control del universo y de las vidas. Nada sucede sin su consentimiento, a pesar de que muchas veces podemos pensar que el enemigo asumió el control de la vida.

Según el salmista, la justicia es la base del trono desde el cual Dios gobierna el universo. Las vestiduras divinas son su gloria y su majestad. Dios es excelso y grande. No conoce imposibles.

¿Cómo puedes tú pensar que la circunstancia difícil que enfrentas hoy no tiene solución? Mira las obras de Dios. Esas obras pueden ser realidad en tu experiencia, si, como hijo indefenso, corres a los brazos protectores del Padre, porque: “Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre”.

Alejandro Bullón

 

sábado, marzo 14, 2020

231. SIN REVELACIÓN NO HAY VIDA. (Reflexiones Con Alejandro Bullón).

 

Sin profecía el pueblo se desenfrena; más el que guarda la ley es bienaventurado. Prov. 29:18.
La palabra "profecía" en el original hebreo es chazón, que puede ser traducida como visión, pero que significa específicamente "revelación o instrucción de Dios". En este contexto, sin la instrucción divina, el pueblo está condenado a una vida de fracaso y deteriorización. 
Cada vez que tú compras un aparato eléctrico, recibes un manual de instrucciones. Si tú quieres que el aparato dure y produzca al máximo, tienes que seguir el manual. Pero si no lees las instrucciones, y lo enchufas sin prestar atención a las indicaciones, el resultado será desastroso. Tú habrás perdido tiempo, dinero y paciencia. 

El ser humano no es un aparato, es una persona. No tiene un fabricante, tiene un Creador. Ese Creador dejó un manual de instrucciones para que la criatura fuese feliz, próspera y realizada. La razón por la cual muchos son desdichados y fracasan en sus relaciones, en la vida financiera, profesional y familiar, es sencillamente porque ignoraron las instrucciones divinas. Viven la vida de cualquier manera, esperando que resulte bien. Tú puedes incluso conseguir dinero, poder y fama, pero la vida no es plena, por lo menos, no como Dios la planeó. 

¿Por qué es tan difícil para el ser humano seguir las instrucciones de Dios? Por causa de su naturaleza. Desde pequeño, el ser humano se encapricha en vivir solo. Suelta el brazo del padre, se golpea la cabeza en la esquina de la mesa, quiere comer sin ayuda de la madre, y mete la cuchara por los ojos y por la nariz. A pesar de sus derrotas constantes, el espíritu de independencia está presente en su comportamiento a lo largo de la vida. 

Cuando crece, las consecuencias de vivir ignorando las instrucciones de Dios, no son tan simples como golpearse la cabeza y llorar. Son dolorosas y trágicas: derrota, frustración, vacío y muchas veces, la muerte. 

Dios quiere que tú seas feliz. El te creó con un propósito maravilloso. Aunque en este instante tú estés enfrentando el mayor drama de tu vida, el plan divino para ti continúa intacto. Por eso, hoy, antes de salir a enfrentar los desafíos de la vida, detente, medita y recuerda: "Sin profecía el pueblo se desenfrena; mas el que guarda la ley es bienaventurado". Alejandro Bullón

230. EN TODO TIEMPO. (Reflexiones Con Alejandro Bullón).

 

Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová. Sal. 113:3. 
Es común alabar a Dios cuando el corazón rebosa de alegría y gratitud. Es también común buscarlo cuando las cosas parecen escapar del control y tú sientes que no tienes más fuerzas para continuar resistiendo los huracanes de la vida. No me refiero a huracanes como el Katrina o el Vilma, que arrasaron todo dejando por lo menos la esperanza de la reconstrucción. Me refiero a aquellos vendavales emocionales que se llevan hasta las ganas de continuar viviendo. 

¿Qué sucede cuando el ser amado un día te mira y te dice: "Fue bueno mientras duró, pero me estoy yendo porque quiero ser feliz" ¿O qué sientes cuando después de toda una vida de trabajo, la traición de alguien en quien tú confiabas parece destruir tus sueños? ¿Cómo reaccionas ante el cuerpo inerte del hijo amado, o ante el diagnóstico de un cáncer terminal en plena juventud? 

Buscar a Dios en los momentos de alegría y de tristeza será más fácil si la declaración del versículo de hoy es una realidad en tu experiencia. Alabar el nombre de Dios debe ser un acto permanente. "Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone". Andando, viajando, trabajando, viviendo, la alabanza debe estar presente en cada latido del corazón. 

El humanismo de nuestros días concentra la atención del hombre en el propio hombre. "Busca la solución dentro de ti mismo", afirma. "Saca la energía de tu interior", declara. En contraste, la teología bíblica es teocéntrica. Según ella, todos los caminos e intenciones humanas deben converger en Dios. La Biblia enseña que Dios está en los cielos, pero que quiere estar en la vida de la criatura. Todos los días, en todos los momentos. 

¿Dejarás que Dios camine a tu lado hoy? ¿Le pedirás orientación antes de tomar la decisión que necesitas tomar? Separarse de la presencia de Jesús, solo por un minuto, es como quitar el tubo de oxígeno de un enfermo terminal. 

Si aprendes a sentir la presencia de Dios en todo momento, te será más fácil hacerlo en medio del dolor, cuando las lágrimas te impidan ver al Señor. Ábrele el corazón a Jesús. Abraza a tus amados antes de salir de casa. Anima al débil, consuela al triste y encara con optimismo los desafíos de este día. Y no olvides: "Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová". 
Alejandro Bullón

martes, enero 07, 2020

229. LA GLORIA DEL REY (Reflexiones Con Alejandro Bullón).


 En la multitud del pueblo está la gloria del rey; y en la falta de pueblo la debilidad del príncipe. Prov. 14:28. 

Todos, lo queramos o no, de una forma u otra somos líderes. En la empresa, en la familia, en el colegio, en el vecindario. Elegidos o no, nuestra vida es el permanente ejercicio de la influencia. 

En el texto de hoy, Salomón nos lleva a pensar en la importancia de las personas con las cuales nos relacionamos todos los días. "En la multitud del pueblo está la gloria del rey", afirma él. Tú eres el rey. 
TU FELICIDAD dependerá, en parte, de las sabias relaciones que establezcas con las personas que te rodean. 

¿Cómo ejercer una influencia positiva en las demás personas? 

EN PRIMER LUGAR, conócete a ti mismo.
 Y para saber quién eres
necesitas primero saber quién es Dios. 

¿Cómo puedes ir a algún lugar, 
sin saber dónde estás? 

Muchos dolores que el hombre causa son porque el ser humano no tiene una idea correcta de los límites de su humanidad. Si tú no eres Dios y tratas de actuar como si lo fueses, te vas a frustrar. Por tanto, conoce quién eres tú. 

EN SEGUNDO  LUGAR, ama a las personas y percibe su amor. Ellas solo seguirán a una persona amada. 

Si tú no eres amado y obligas a las personas a seguirte, no eres un líder, eres un dictador. Nadie lidera a nadie "golpeándolo". Eso es abuso, no es liderazgo. 

"El líder no demanda respeto, 
administra el respeto que los otros 
le dan voluntariamente". 

Si tú quieres ser victorioso y feliz en la vida, no menosprecies la importancia de las otras personas, por insignificantes que te parezcan. 

"En la falta de pueblo está la debilidad del príncipe", dice la segunda parte del consejo bíblico de hoy. Una persona sabia no impone su punto de vista a cualquier precio. Si fuese así, solo podría dirigirse a sí mismo. Cuando tú lideras a otros seres humanos, tienes que salir del "yo pienso que", en dirección al "nosotros pensamos que". 

Haz de hoy un día de influencia consciente. 
-Ama a las personas. 
-Trata de comprenderlas. 
-Concédeles una segunda oportunidad. 
-Inspíralos.

 Depende de Jesús y recuerda: 
"En la multitud del pueblo está la gloria del rey; y en la falta de pueblo la debilidad de un príncipe". 

martes, diciembre 24, 2019

228. MI REFUGIO. (Reflexiones Con Alejandro Bullón).


Jehová será refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia. Sal. 9:9. 
¿Viste alguna vez un ratoncito desesperado, huyendo del gato? Aquel escondrijo donde el ratoncito consigue meterse y ponerse a salvo de su predador es la figura exacta para definir lo que es un refugio. Eso es justamente lo que el Señor será para aquellos que en él confían. 

Tú habrás percibido que en el texto de hoy aparece dos veces la palabra refugio. En español no es posible ver la diferencia entre una y otra, pero en el original hebreo hay una ligera variación de la palabra. La primera vez se da a entender que es un refugio alto, donde nadie puede alcanzarte. En la segunda, la variante añade la idea de un refugio fuerte, que nadie puede destruir. 

¿No es maravilloso? 
En este mundo en que tú vives rodeado de peligros constantes, en las calles, en el trabajo, en las más diversas circunstancias, acusado por enemigos sin rostro que están siempre dispuestos a destruir tu vida y herir a las personas que tú amas. En esta vida competitiva, donde no siempre los más capaces vencen, sino a veces los más desleales. 

¿No te parece que es maravilloso saber que el Señor es un refugio alto y fuerte hacia donde tú puedes correr agotado para encontrar seguridad y consuelo? 

El texto de hoy habla de la tribulación y del pobre, del oprimido. Literalmente "el tiempo de angustia" significa "tiempos de dificultades" y "pobres" significa humildes. Dios está hablando aquí de personas que por ser mansas, por buscar la paz, por querer el bien de los demás, guardan silencio y aceptan el dolor y, en consecuencia, pasan por tiempos difíciles, esperando que Dios se manifieste en algún momento. Y Dios se manifiesta. "No se adormecerá ni dormirá, el que guarda a Israel". 

En esas horas dolorosas y amargas, cuando el mundo parece no comprenderte, corre a tu refugio y habla con tu Padre que todo lo ve y que es capaz de entender las aflicciones de tu alma. 
No salgas hoy a las luchas y desafíos que en el camino te esperan sin tener la seguridad del compañerismo de Jesús y, no importa cuán oscuro parezca el horizonte o cuán escabroso el camino se presente, recuerda a lo largo del día que "Jehová será refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia". 

martes, mayo 29, 2018

227. HASTA EN LA ALEGRÍA

 

Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja. Prov. 14:13. 

 No es pesimismo. Es la realidad triste y dura. Nadie puede escapar de ella. Este mundo era perfecto cuando salió de las manos del Creador. No había muerte, ni dolor, ni lágrimas. Pero, a partir de la entrada del pecado, se volvió hostil y extraño. A veces, hasta cruel y despiadado. 

Hoy, hasta cuando tú ríes el dolor está presente. 
La alegría muchas veces termina en tristeza. 

El otro día hablé con una persona que durante 30 años ahorró dinero para realizar su sueño de conocer Europa. Finalmente, llegó el momento anhelado. El viaje fue maravilloso. Vio de cerca cosas que solo conocía a través de los libros; pensó que el dinero había sido gastado con sabiduría. Cuando el viaje terminó, y llegó a casa, y abrió las maletas en el cuarto, sintió de repente ganas de llorar. No sabía explicar porqué, pero se sentía culpable. Descubrió que “aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja”.

 Otro de los pensamientos que aparecen en el texto de hoy es la fragilidad de los intentos humanos para resolver los problemas del alma. 

Tú asistes a un circo para reír y cuando el espectáculo termina y las luces se apagan, solo queda un vacío indefinible que duele. 
El joven se droga queriendo salir de sus angustias y cuando los efectos de la droga pasan, solo queda desesperación y ganas de morir. Inútilmente, la criatura trata de librarse de la culpa existencial. El corazón duele y tú no sabes definir porqué; luchas, trabajas y te esfuerzas, y todo continúa igual. 

Solo Jesús es capaz de llenar el vacío del corazón. Él es la única persona que pone el mundo interior en orden, perdona, transforma y satisface. Cura, limpia y purifica. Por eso, afirmó: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo'. Juan 16:33. 

 Al convivir con Jesús tú aprendes a administrar el dolor existencial. 
El dolor del ser sin ser. La sensación amarga de sentirse mal sin haber hecho mal. 

Ábrele tu corazón a Aquel que un día dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy. Juan 14:27. Habla con él, como un hijo habla con su padre. Pregúntale las cosas que no comprendes, reclama, implora. El nunca dejó sin respuesta a quien con sinceridad lo busca, pero recuerda: 
“Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja”. Alejandro Bullón  MHP

226. TÚ ME HACES REPOSAR


En paz me acostaré, y asimismo dormiré; 
porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Sal 4:8. 

Un día llamó a mi oficina una persona que hacía varias semanas que no podía dormir. Se acostaba a la noche y desfilaban, en su mente, una infinidad de pensamientos difusos que la perturbaban. Ya nada daba resultado. Últimamente estaba tomando fuertes dosis de somníferos, pero eso la asustaba. “Qué hago, pastor?” —me preguntó angustiada. 

La ansiedad es un pensamiento vago y difuso de aprehensión. No es miedo o si es, no hay ninguna razón concreta para ella. El problema con las personas ansiosas es que tienen constantemente la sensación de que algo malo está por suceder y nunca consiguen definir qué es. La respuesta para la pregunta de aquella persona, está en el salmo de hoy. “En paz me acostaré”, afirma el salmista. 

Paz es el primer ingrediente para tener 
un sueño tranquilo y reparador.

 Hay en el ser humano una necesidad inconsciente de estar bien con Dios. Conscientemente tú puedes negar o rechazar la existencia divina. Puedes no darte cuenta de tu natural necesidad de estar bien con tu Creador, pero el corazón se da cuenta de esa carencia y por más que tú trates de racionalizar, el vacío espiritual está bien presente, causando la sensación de que algo anda mal. 

“En paz me acostaré”, expresa el salmista. Teniendo paz con Dios tú estás en condiciones de tener paz contigo mismo y también con las personas con las que te relacionas. Ese sentimiento de tranquilidad, quita de tu ser la tensión emocional que generalmente perturba el descanso. 

Otro ingrediente importante para un sueño reparador es la confianza en Dios. No basta estar bien con él, es necesario sentirse seguro en él. ¿De dónde viene la seguridad? De las promesas divinas. Dios prometió que nunca te abandonará, aun en las circunstancias más difíciles por las cuales tengas que pasar. 

Finalmente, cuando llegue el momento de dormir el sueño de la muerte, tú podrás decir también como Simeón: “Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz, conforme a tu palabra”. 

Hoy, cuando llegue la hora de dormir, di como el salmista: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. Alejandro Bullón  MHP 

domingo, mayo 27, 2018

225. CÓMO VIVIR MUCHOS AÑOS


      Oye, hijo mío, recibe mis razones, y se te multiplicarán 
los años de vida. Prov. 4:10.

 Sergio salió aquella mañana del consultorio médico, sintiendo que estaba muerto en vida. Corrió desesperado en dirección a la playa y se sentó en la arena contemplando el mar. Por su mente desfilaban escenas grotescas de la vida desarreglada que había vivido. ¡Ah, si pudiese volver atrás el tiempo, escogería otro rumbo! Lo peor de todo era que él conocía los principios establecidos por Dios para tener una vida larga y saludable, pero no les dio importancia. Creía que la juventud sería eterna. Dio rienda suelta a los deseos locos de su corazón hasta aquel día, cuando el médico le dio la noticia fatal: “Usted tiene SIDA”. 

 Esta vida es una vida de dolor. El sufrimiento, la enfermedad y la muerte no son exclusividad de la gente que rechazó los consejos divinos. También los justos enferman y hasta mueren, pero, la mayoría de las veces, la enfermedad es la consecuencia de haber quebrantado las leyes de la propia naturaleza. 



 Si tú introduces humo en el pulmón creado para recibir oxígeno, tarde o temprano la naturaleza te cobrará el precio. Igual sucede con las bebidas alcohólicas, las drogas y otros vicios. No hay cuerpo que resista. 

Es como si tú desearas que el motor de tu auto durase mucho tiempo sin cambiar el aceite cuando corresponde. 

Nada funciona bien cuando tú desobedeces 
las instrucciones del fabricante. 

 Ese es justamente el pensamiento bíblico de hoy. “Oye, hijo mío, recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida”.
 El texto no dice: “te multiplicaré”, sino “se te multiplicarán”. 
¿Por qué? Porque aunque la vida pertenece a Dios, y a quien quiere la da, la calidad y la dimensión de la vida dependen de la obediencia a los principios establecidos por él para una vida saludable. 

 Sentado, frente al mar, Sergio lloró, clamó, se humilló y pidió perdón a Dios por la vida loca que vivió. Conocí a Sergio años después, administrando de la mejor manera posible su enfermedad, pero viviendo una vida completamente diferente.

 Los consejos divinos nunca tienen como propósito cortar la libertad de nadie. Lo único que Dios quiere es que tú seas feliz y vivas una vida plena, como resultado de la obediencia a sus principios. 

El te dice a ti hoy: “Oye, hijo mío, recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida”. Alejandro Bullón  MHP

sábado, mayo 26, 2018

224. DE MAÑANA


Oh Jehová, de mañana oirás mi voz, de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Sal 5:3.

 Amaneció. Ya es un nuevo día. Tú estás ahora ante nuevos desafíos. Hay momentos en que crees que no tienes más fuerzas. 
Te sientes cansado, agotado, y pequeño ante los problemas aparentemente insolubles. 

El consejo del salmista para ti es: Ora, clama a Dios, coloca en las manos divinas la carga que está resultando demasiado pesada para ti. Si tú analizas el texto de hoy, verás que el autor habla de cuatro cosas: Primero: ora, ora mucho, no te canses de orar. David dice: “Me presentaré delante de ti”. 

El secreto de una vida victoriosa es la oración. En segundo lugar: Ora de mañana, cuando te despiertes, luego de una noche durante la cual tus pensamientos y preocupaciones se aquietaron, cuando tu mente todavía no fue perturbada por las agitaciones del día, y puedes percibir mejor la respuesta divina. 

El mismo Dios prometió: “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan”.* En tercer lugar, ten la seguridad de que el Señor oirá tu voz. El es un padre amoroso y preocupado por la felicidad de sus hijos. 

Cuando Jesús estaba en este mundo, dijo: “ ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”** 

 Finalmente, quédate esperando. No corras. No tengas prisa. Espera hasta recibir respuesta. La expresión “esperar” en hebreo, significa literalmente “mirar para arriba”, esperando la respuesta de arriba, con gratitud, si las cosas acontecen como tú deseas o con paciencia, si Dios te está mostrando otra salida. En todo caso, no dejes de orar, continúa esperando y confiando. 

Aunque las tormentas de la vida parezcan hundir tu embarcación, tu Dios no duerme, ni se adormece. Está siempre vigilante, interesado en resolver tus problemas de la mejor manera, aunque tú no lo comprendas ahora. Por eso, antes de salir de casa hoy, di: “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”.  Alejandro Bullón  MHP

viernes, octubre 27, 2017

223. AMIGO O "AMIGO"


Muchos buscan el favor del generoso, 
y cada uno es amigo del hombre que da. Prov. 19:6. 

 Conozco personas que mientras tenían dinero y podían hacer favores, estaban continuamente rodeados de gente que se decía ser amiga. Cuando por algún motivo atravesaron momentos críticos, se encontraron, inesperadamente, solos. “Parecía que tuviese lepra —me dijo uno de ellos—, nadie quería ahora mi compañía”. 

El texto de hoy no está en contra de la generosidad. Es una advertencia para distinguir a los amigos, de los “amigos”. Los verdaderos amigos no hacen todo lo que tú pides, ni concuerdan siempre con tus opiniones. Dicen lo que piensan sin temor a represalias. Difícilmente piden algo. Tú te das cuenta a veces de las dificultades que enfrentan y les extiendes la mano. 

Un día oí decir a un gran maestro: “Háganse amigos de las personas mientras no son importantes”. Es una gran verdad. Tú sabes quiénes son tus amigos cuando no tienen un nombre conocido, ni poseen dinero. El verdadero amigo no está todo el tiempo a tu lado, físicamente, pero puedes contar con él en todas las circunstancias. 

El “amigo” es un adulador. Adular no es lo mismo que elogiar. No hay nada de malo en reconocer las virtudes de las personas, ni en elogiarlas mientras están vivas. Todos necesitamos ser elogiados para continuar realizando nuestras tareas. Pero los “amigos” no elogian. Adulan o lisonjean. Dicen lo que tú quieres oír. Siempre están de acuerdo con tu manera de pensar y hacer. Estas personas no sirven como consejeras, pero “están” todo el tiempo a tu lado. 

Sé sabio. Aprende a distinguir a los verdaderos amigos. El tonto vive rodeado de “amigos” que alimentan su ego y sus manías de grandeza. Tiene miedo de la verdad. Compra mentiras a un alto precio. Vive las irrealidades que los otros fabrican para él. 

Transita los caminos que la vida te presente hoy, pero anda con sabiduría. Evita las trampas. Huye del peligro. No juegues con la seducción. Piensa en tu familia, que es el tesoro más preciado. No te olvides de la confianza que tus amados depositan en ti, y recuerda: “Muchos buscan el favor del generoso, y cada uno es amigo del hombre que da”. Alejandro Bullón

222. ¡VUÉLVETE OH SEÑOR!


 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; 
Sálvame por tu misericordia. (Sal.6:4 R60).

 Era tiempos difíciles en la vida de David. Por más que se esforzaba por ver una salida a la situación, no lograba ver ni un rayo de luz. Todo era oscuridad a su alrededor, se sentía acabado, destruido, y completamente derrotado. 

 ¿A dónde van los hijos de Dios en esas horas? 

David clama: “Vuélvete, Oh Jehová" ¿Por qué volverse? porque David sentía como si Dios lo tuviese olvidado. Se sentía abandonado. Solo veía tinieblas y tormentas. Ninguna explicación. Ninguna respuesta. 

En la ocasión en que David escribió este salmo, estaba enfermo. “Ten misericordia de mi – dice en el versículo 2, Oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, Oh Jehová, porque mis huesos se estremecen”. ¿Qué tipo de enfermedad lo atormentaba? No lo sabemos, pero el texto nos lleva a pensar que el problema físico estaba afectando sus emociones y su alma. En el versículo 3 dice: “Mi alma también está muy turbada; Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? 

¿Cómo te sientes cuando el medico acaba de darte la noticia que tienes cáncer? ¿Cómo mantener una actitud mental ante esta situación? No da ganas de gritar “Señor si tú escuchas la oración de tus hijos, hasta cuándo? 

David no era diferente, por eso llora delante de Dios. Hay momentos que su fe vacila, su paciencia llega a su límite, su ánimo desfallece y pregunta: ¿hasta cuándo? 
 ¿Cuán grande eran esas adversidades, para que un gigante como David parezca derrumbarse? 

 Es posible que tú, en este instante, 
estés pasando por una situación semejante,
 pero no te desanimes. 

 Lo que más impresiona en éste salmos 6, no es el dolor ni el sufrimiento….Sino la manera extraordinaria como termina este salmo: “Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración” 

El siempre escucha, pareciera que demora… el siempre oye. Él te está oyendo hoy ti, por eso clama como el salmista: Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. 
Alejandro Bullón

miércoles, octubre 25, 2017

221. ¿SABES LO QUE HACES?


Los simples heredarán necedad 
más los prudentes se coronarán de sabiduría.
 Prov. 14:18. 

 Una persona prudente es sabia. Sabe lo que hace. La vida no es para ella solo una sucesión de acontecimientos casuales. El prudente piensa, medita, reflexiona en su procedimiento, corrige el rumbo de su vida y retrocede cuando se da cuenta que está equivocado. El termómetro para medir la “temperatura” de sus acciones es la Palabra, que es la antorcha que ilumina su camino. Por este motivo, los minutos que tú pasas a solas con Dios antes de iniciar las actividades del día, son indispensables para una vida productiva. 

No es suficiente saber “cómo” realizar bien tu trabajo. Haciendo las cosas con eficiencia, tú siempre serás un buen empleado, pero si tomas tiempo para pensar por qué haces lo que haces, acabarás siendo un líder. “Los prudentes se coronarán de sabiduría”, dice Salomón. O, en otras palabras: La sabiduría del prudente consiste en entender su propio camino. 

Antes de intentar entender el camino de los otros, entiende el tuyo. Antes de liderar personas, déjate liderar por el Señor Jesús. No hay fórmula más perfecta para la eficiencia. 

El camino de los tontos es diferente. Creen que saben todo y en realidad no saben nada. Solo creen que saben. El resultado es frustración y chasco. 

¿Tú sabes lo que haces y por qué lo haces? 
No tengas miedo de aprender. Busca consejo, consulta. La receta para permanecer en la ignorancia sobre cualquier asunto de la vida es sentirte satisfecho con tus opiniones y contento con lo que sabes. La vida se encargará de demostrarte que estabas equivocado. 

 Haz de este día un día de evaluación. Revisa tus procedimientos, analiza tu trayectoria. Nunca es tarde para comenzar de nuevo. Siempre es tiempo de aprender. 

¿Cómo anda tu matrimonio? 
¿Puedes mejorar tu relación con las personas? 
¿Estás separando el tiempo necesario para dialogar con tus hijos? ¿O esperas que todo suceda por casualidad? 

Reflexiona en estas preguntas. 
Reflexionar es propio de gente sabía. 
 ¿Ser sabio o insensato?
 ¡Esa es la cuestión! 

Dios siempre está listo para guiar y mostrar un camino mejor a aquellos que con humildad de corazón lo buscan. 
No olvides: “Los simples heredarán necedad; mas los prudentes se coronarán de sabiduría”. Alejandro Bullón

martes, octubre 24, 2017

220. LA INCOHERENCIA


 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad el malo no habitará junto a ti. Sal. 5:4. 

El mejor argumento a favor del cristianismo es la vida del cristiano. Nadie puede refutar el argumento de una vida transformada. Por otro lado, el mayor descrédito del cristianismo es la incoherencia de la persona que aceptó la teoría de la enseñanza evangélica, pero no permitió que el mensaje se hiciera realidad en su experiencia diaria. 

El cristianismo de fachada es tonto y perjudicial, por dos motivos: el primero es que Dios conoce todo y no puede ser engañado. Sus ojos contemplan los rincones más oscuros del corazón. Podemos argumentar y discutir. Podemos repetir nuestras explicaciones al punto de creer en las mentiras que inventamos. Pero hay Alguien que sabe todo y delante del cual hasta los pensamientos más íntimos son expuestos.

 Ese Dios, según el salmista, es un Dios que no se complace con la iniquidad. Por tanto, ¿para qué “aparentar” que eres cristiano? ¿Cuál es la ventaja? ¿El respeto de los demás? ¿La opinión ajena? ¿El reconocimiento público? ¿No ves que todo eso no tiene sentido? El Dios que todo lo ve no “se complace en la maldad”. En el aspecto de aprobación divina: cero. Pero eso no es todo. 

Hay otro motivo por el cual el vivir solamente de las “apariencias” del cristianismo, es tonto y va contra la propia naturaleza humana. 

Explico: la entrada del pecado a este mundo trajo la muerte, acompañada de su séquito de instrumentos nocivos como la envidia, el crimen, el egoísmo, la codicia, la mentira, la hipocresía y otros. Pero el ser humano fue creado con vocación de vida y la vida también trae sus virtudes: honestidad, verdad, sinceridad. Por eso, cada vez que el ser humano practica la hipocresía, la mentira, o vive apenas la fachada de aquello que cree, se violenta a sí mismo, se autodestruye, hiere su mundo interior a punto de sangrar; sangre que no ve, pero cuyas consecuencias siente, en las diferentes áreas de su experiencia. 

Por eso pídele a Dios hoy el poder y la gracia que solo él puede darte, para vivir una vida de coherencia. 
Y recuerda que: “... tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti”. 
Alejandro Bullón

lunes, octubre 23, 2017

219. ¡DALE VALOR A LO QUE TIENES!


No conviene al necio el deleite; ¡cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes! Prov. 19:10. 

El texto de hoy muestra las dificultades del insensato para valorizar lo que tiene. Si tiene abundancia, no la sabe aprovechar. Desperdicia, gasta mal y en poco tiempo descubre que no le queda nada. Es como el esclavo que se transforma de repente en príncipe. ¿Cómo gobernar, si nunca se preparó para eso? 

El otro día, la Policía Federal detuvo a un joven de solo 18 años, que estaba haciendo una pasantía en un sector del Instituto de Previsión Social. El muchacho había creado un sistema por el cual retiraba centavos de cada jubilado, sin que nadie lo supiera. La suma total era fabulosa e iba a parar a su bolsillo. Nunca hubieran descubierto al joven delincuente si él no hubiera comenzado a andar, de un día para otro, con ropas de marca, autos importados, despilfarrando dinero con los amigos y viviendo un ritmo de vida incompatible con los 600 pesos de su salario mensual. 

 El versículo de hoy describe a este inteligente pero insensato personaje. El necio no valoriza lo que tiene. 

¿Cómo administras tú lo que recibes de las manos de Dios?

 No me refiero solo a las cosas materiales, sino también a los sentimientos, admiración, amor y respeto que conquistaste. Muchas veces hablo con esposos tristes por haber perdido la familia. Prometen un mundo de comprensión y cariño si la esposa los acepta de vuelta. La mayoría de ellas responde: “Tuvo años para hacer eso y no lo supo aprovechar”. 

 ¿Por qué será que los seres humanos valorizan a las personas después de que las pierden? Tú no ves la importancia de cuidar tu cuerpo, hasta que el médico te dice que tu situación es delicada. No valorizas el momento en que tus hijos son niños, hasta que llega el día en que crecen y ya no quieren jugar contigo. 

 Haz de este día un día de valorización de las pequeñas o grandes bendiciones que recibiste de Dios. Valoriza a las personas. Sé agradecido por todo, y sé feliz. No olvides hoy que “no conviene al necio el deleite; ¡cuánto menos al siervo ser señor." 
Alejandro Bullón