24/10/13

REFLEXIÓN 35. Una Extensión Importante ¡En tu Ministerio!


Cuando sufres, cuando estas en aflicción…Y ves a la humanidad en las calles, tanta gente, multitudes, buscas a alguien que pueda simpatizar con tu actual situación. Decepcionado vuelvas a tu realidad; a nadie le importas, cada quien está inmerso en sus propios asuntos, ¿Y de tu problema? a nadie le importa, menos le interesa. Que tal frialdad… puede venir a tu mente, que hago en este mundo. 

Amigos (as). Somos habitantes de este planeta, somos parte de un país, de un estado, parte de una sociedad, de una familia… ¿Pero a quien le importa tus problemas y luchas? Creo que a pocos. Lo más trágico es cuando eres parte de una iglesia, y nadie sabe, por tanto ignora tu actual estado de aflicción. Porque están formados por conocidos, y el resto no existe. 

Muchos se quejan del abandono pastoral de la iglesia. Antes se llamaban hermanos (as). Ahora solo se dicen señor, señora… o simplemente te llaman por tu nombre. Antes se decía Hno. (a)….

 ¿Será que todo esto es parte de una secularización generalizada que está envolviendo a toda la iglesia?  
Y la consecuencia es el ego centrismo. 
Primero yo, segundo yo, tercero yo.

 Lo que sucede en la sociedad automáticamente es reflejada por la iglesia, ese mal no es solo de nuestra época actual. La iglesia siempre sufrió esa influencia mal sana. Lo fue en el edén, lo fue en la era patriarcal, lo fue en la iglesia del desierto, en el pueblo de Israel habitando en la tierra prometida, en la iglesia primitiva, medieval, en la iglesia de los pioneros…en la iglesia de hoy. 

A pocas iglesias, exactamente dos, en la era cristiana, el testigo fiel Jesucristo, da su aprobación total. Ya que estas con un esfuerzo sin límites, la iglesia de Éfeso y Pergamo lograron mantener en gran parte su pureza, pero aunque algunos miembros sufrieron las influencias mundanas. 

En este mundo se maneja el concepto en las publicidades de las bebidas alcohólicas. “Beber en exceso es dañino” “Beba con moderación” 
Pero las dos iglesias mencionadas, pusieron en práctica al cien por ciento: “De lo Malo nada, de lo Bueno Poco” y fueron aprobados por Dios. 

Jesucristo siempre se preocupó de sentar bases sólidas en su grey. Les dijo: “Un mandamiento nuevo os doy, “Que os améis unos a otros. San Juan13:34,35. 
Es vital en sus estándares del cielo este principio. Te puedes preguntar y decir: ¿Entonces porque la iglesia no practica estos principios? ¿Porque no es primero la necesidad del prójimo? San Mateo 24:12 dice: que la causa es la maldad, del enfriamiento del amor. O sea el amor se entibiará.

 La maldad en el capítulo 7: 23. Como causa principal de ser desechados por Jesús en su venida. Maldad en el original, es sinónimo de iniquidad (Los transgresores de su ley. O sea que no obedecieron sus mandamientos). San Juan en Apocalipsis en el capítulo 3: 15,16. Refiere la tibieza como la mezcla del amor a Dios y el amor al mundo. Un agua caliente se entibia, combinando con agua fría. Por antonomasia deducimos que frio es el mundo y caliente es Dios.

 En 1Juan 2:15-17. Advierte: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. 
(1Juan 2:15-17 R60). 

El peligro de amar al mundo es volver el amor de Dios, puesto en nuestros corazones en un amor frio. Un amor neutro, convertido en una pretensión cínica y egoísta. Pretender seguir amándolo, cuando en realidad no es más que una linda poesía, un idealismo. Pero nada real. 
Por eso en su venida serán desechados todos aquellos que hicieron mal uso, de los dones de Dios, entre ellos está el amor al prójimo. 
San Mateo 25:41-46. 

 La caída de los imperios del pasado fue siempre el deterioro de la distinción entre lo bueno y lo malo, eso que llamamos con mucho tecnicismo en estos tiempos “Ética o moralidad” 

¿Cómo protegernos de caer y más terrible todavía, vivir en el autoengaño?, lo que es el caso de la iglesia de Laodicea, que es la iglesia de hoy. ¿Y ser desaprobados por Cristo en su venida? 

El nuevo mandamiento dice: “Amaos los uno a los otros” 
Y lo resumió Jesús así. El segundo es: amarás a tu prójimo, como a ti mismo. Si amas a tu prójimo, te preocuparas por velar en que siempre este feliz y contento. 

Pero la base nace en practicar el principio de salud: “De lo bueno poco, de lo malo nada” entonces tu sensibilidad y reflejos estarán despiertos. Para amar a Dios y a tu prójimo, como te amas. Y aborrecer al mundo. Pero no a sus habitantes. 

Hay mucho por hacer. Pero no tienes que mirar solamente el mundo entero, en que muchas personas sufren, ese deseo ya es saludable. Prójimo es próximo: Es toda persona que está cerca. “Mira alguien cercano, en tu vecindario, en las calles por donde transitas, y con la gracia de Dios, encuentra a alguien a quien ayudar y en aquel día de la rendición de cuentas, recibirás las benditas palabras:

 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha:  

Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.  

Porque tuve hambre, y me disteis de comer;
 tuve sed, y me disteis de beber; 
fui forastero, y me recogisteis; 
estuve desnudo, y me cubristeis;
 enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, 
¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, 
o sediento, y te dimos de beber? 
¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos,
 o desnudo, y te cubrimos? 
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 

 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. (San Mateo 25:31-40 R60). 

 Hay muchas formas de ayudar, pide a Dios que te abras los ojos de la fe, para ver. Como y en que ayudar. Porque todos tenemos un Ministerio de la que rendiremos cuentas en aquel día. Y salir aprobados por su gracia, es mi grande deseo. Amen. 

 Ministerio: Hno. Pio Pablo Huamán Julca. 

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