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SECCION XIII “Recreación Versus Diversión”


Hay una distinción entre recreación y diversión.  La recreación, cuando responde a su nombre, re-creación, tiende a fortalecer y reparar.  Apartándonos de nuestros cuidados y ocupaciones comunes, provee refrigerio para la mente y el cuerpo, y de ese modo nos permite volver con nuevo vigor al trabajo serio de la vida.  Por otra parte, se busca la diversión para experimentar placer, y con frecuencia se la lleva al exceso; absorbe las energías requeridas para el trabajo útil y resulta de ese modo un obstáculo para el verdadero éxito de la vida (La educación, pág. 203). 361

124. EL VALOR DE LA RECREACIÓN

LOS cristianos deberían ser los seres vivientes más alegres y felices.  Pueden tener la conciencia de que Dios es su padre y su amigo eterno.

Pero muchos cristianos profesos no representan correctamente la religión cristiana.  Parecen melancólicos como si viviesen bajo una nube.  Hablan frecuentemente de los grandes sacrificios que han hecho para llegar a ser cristianos.  Exhortan a los que no han aceptado a Cristo, indicando, por su ejemplo y conversación, que deben renunciar a todo lo que hace agradable y gozosa la vida.  Arroja una sombra de tristeza sobre la bendita esperanza cristiana. Dan la impresión de que los requerimientos de Dios son una carga hasta para el alma dispuesta, y que debe sacrificarse todo lo que daría placer, o deleitaría el gusto.

No vacilamos en decir, que esta clase de cristianos profesos no conoce la religión genuina. Dios es amor.  El que mora en Dios, mora en el amor.  Los que ciertamente se han familiarizado por un conocimiento experimental, con el amor y la tierna compasión de nuestro Padre celestial, impartirán gozo y luz dondequiera se encuentren.  Su presencia y su influencia serán para sus relaciones como fragancia de flores delicadas, porque están en comunión con Dios y el cielo, y la pureza y la exaltada amabilidad del cielo se transmiten a través: de ellos a todos los que están al alcance de su influencia.  Esto los constituye en luz del mundo, en sal de la tierra.  Son ciertamente sabor de vida para vida, pero no de muerte para muerte. 362

LA RECREACIÓN CRISTIANA

Es privilegio y deber de los cristianos tratar de refrescar sus espíritus y vigorizar sus cuerpos mediante la recreación inocente, con el fin de usar sus facultades físicas y mentales para la gloria de Dios.  Nuestras recreaciones no deberían ser escenas de alegría insensata que caigan en lo absurdo.  Podemos dirigirlas de modo tal que beneficien y eleven a aquellos con quienes nos relacionamos y nos habiliten mejor, lo mismo que a ellos, para cumplir con más éxito los deberes que nos corresponden como cristianos.

A la vista de Dios estamos sin excusa si participamos en diversiones que tienden a inhabilitarnos para el desempeño fiel de los deberes ordinarios de la vida y disminuyen así nuestro gusto por la contemplación de Dios y de las cosas celestiales.  La religión de Cristo es de influencia animadora y elevadora.  Está por encima de todo lo que sea bromas y diarias vanas y frívolas.  En todos nuestros momentos de recreación debiéramos obtener de la Fuente Divina de fuerza, nuevo valor y poder para elevar con más éxito nuestras vidas hacia la pureza, la verdadera bondad y la santidad.

EL AMOR A LO BELLO

El mismo gran Dios es amante de lo hermoso.  Nos ha dado evidencia inconfundible de ello en la obra de sus manos.  Plantó para nuestros primeros padres un hermoso jardín en Edén.  La tierra produjo toda clase de árboles majestuosos, para utilidad y adorno.  Fueron formadas las hermosas flores, de raro encanto, de todos los tonos y matices, y perfumaron el aire.  Los alegres pájaros cantores, de variado plumaje, entonaron sus cánticos de alabanza al Creador.  Era el propósito de Dios que el hombre hallase la felicidad atendiendo 363 diendo las cosas que él había creado, y que satisficiese sus necesidades con los frutos de los árboles del jardín.

Dios, que hizo el hogar de nuestros primeros padres en Edén encantador en gran manera, ha dado también para nuestra felicidad los nobles árboles, las hermosas flores y todo lo bello de la naturaleza.  Nos ha dado estas muestras de su amor para que tengamos un concepto acertado de su carácter.

Ha implantado en el corazón de sus hijos el amor a lo bello.  Pero muchos han pervertido este amor.  Los beneficios y las bellezas que Dios nos ha otorgado han sido adorados, mientras el glorioso Dador ha sido olvidado.  Es ésta una necia ingratitud.  Deberíamos reconocer el amor de Dios hacia nosotros en todas sus obras creadas, y nuestros corazones deberían responder a estas evidencias de su amor, dándole sus mejores y más sagrados afectos.

EL ARTISTA MAESTRO

Dios nos ha rodeado del hermoso escenario de la naturaleza para atraer e interesar la mente.  Es su propósito que asociemos las glorias de la naturaleza con su carácter.  Si estudiamos fielmente el libro de la naturaleza hallaremos que es una fuente fructífera para la contemplación del amor infinito y el poder de Dios.

Muchos enaltecen la habilidad artística que produce bellas pinturas en la tela.  Muchos dedican al arte todas las facultades del ser.  Y cuánto dista, no obstante, del natural.  El arte no logrará nunca la perfección que se ve en la naturaleza.  Muchos cristianos profesos pueden contemplar extasiados la pintura de una puesta de sol.  Rinden culto a la habilidad del artista, pero pasan por alto con indiferencia la verdadera y gloriosa puesta de sol que tienen el privilegio de contemplar cada tarde sin nubes. 364

¿De dónde obtiene el artista su modelo?  De la naturaleza.  Pero el gran Artista Maestro ha pintado sobre la tela cambiante del cielo las glorias del sol poniente.  Ha pintado los cielos de oro, plata y carmín como si estuviesen abiertos los portales de los altos cielos, para que veamos sus fulgores y nuestra imaginación conciba la gloria que hay en su interior.  Muchos apartan indiferentemente la mirada de esta pintura celestial.  No llegan a ver expresados en las excelentes bellezas de los cielos el infinito amor y poder de Dios, y en cambio se extasían al contemplar y rendir culto a pinturas imperfectas, a imitaciones del Artista Maestro (Review and Herald, julio 25, 1871).

INCAPACITADOS PARA RESISTIR LA TENTACIÓN

No supongáis que os podéis unir con los amantes de las diversiones, con los alegres amadores de placeres y al mismo tiempo resistir la tentación (Signs of the Times, junio 20, 1900). 365

125. EL AMOR A LOS PLACERES MUNDANOS

ES UN hecho alarmante que el amor al mundo predomina en la mente de los jóvenes, como tales.  Muchos se conducen como si las preciosas horas de gracia, mientras la misericordia se prolonga, fuesen un gran día de fiesta y ellos estuviesen en el mundo tan sólo para divertirse, para satisfacerse con una excitación continua.  Hallan sus placeres en el mundo y las cosas del mundo, y son extraños al Padre y a las gracias del Espíritu.  Muchos son descuidados en su conversación.  Prefieren olvidar que serán justificados o condenados por sus palabras.  La frivolidad, las conversaciones y risas vacías y vanas que caracterizan la vida de muchos de nuestros jóvenes, deshonran a Dios. . .

Satanás hace esfuerzos especiales para inducirles a encontrar su felicidad en los placeres mundanos, y a justificarse esforzándose por mostrar que esas diversiones son inofensivas, inocentes y hasta importantes para la salud.  Presenta la senda de la santidad como si fuese difícil mientras la del placer mundano como si estuviese cubierta de flores.

Despliega ante los jóvenes el mundo y sus placeres con colores atractivos pero falsos.  Mas pronto llegarán a su fin los placeres de la tierra, y se habrá de cosechar lo que se ha sembrado. ¿Son demasiado valiosos los atractivos personales, las aptitudes o talentos, para dedicarlos a Dios, el Autor de nuestro ser, que nos observa continuamente? ¿Son nuestras cualidades demasiado preciosas para ser dedicadas a Dios? 366

EL CAMINO DE LA SABIDURÍA

Los jóvenes arguyen con frecuencia que necesitan algo para avivar y distraer la mente.  La esperanza del cristiano es precisamente lo que se necesita.  La religión resultará para el cristiano un consuelo, un guía seguro hacia la Fuente de la verdadera felicidad.  Los jóvenes deberían estudiar la Palabra de Dios y entregarse a la meditación y a la oración.  Hallarán que no pueden emplear mejor sus momentos libres.  Los caminos de la sabiduría "son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz".*

Pablo, escribiendo a Tito, exhorta a los jóvenes a la sobriedad: "Exhorta también a los jóvenes a que sean sobrios: en todas las cosas mostrándote a ti mismo un dechado de buenas obras; en tu enseñanza manifestando incorrupción, sobriedad, discurso sano que no puede ser condenado  para que el que es de la parte contraria se avergüence, no teniendo ningún mal que decir contra vosotros".*

Ruego a los jóvenes, por amor a su propia alma, que presten atención a la exhortación del apóstol.  Todas estas bondadosas instrucciones, amonestaciones y reprensiones serán un sabor de vida para vida o de muerte para muerte.

Los jóvenes están naturalmente inclinados a sentir que no se espera de ellos que lleven responsabilidades, cuidados o cargas.  Pero sobre cada uno descansa la obligación de alcanzar la norma de la Biblia.  La luz que brilla en forma de privilegios y oportunidades, en el ministerio de la palabra, en consejos, amonestaciones y reprensiones, perfeccionará el carácter o condenará a los indiferentes.  Han de apreciar la luz tanto los jóvenes como los de edad madura. ¿Quién quiere ponerse ahora de parte de Dios decidido a que el servicio a Dios ocupe el primer lugar en su vida? ¿Quiénes quieren ser portadores de cargas? 367

"Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud".*  Jesús desea el servicio de los que tienen el rocío de la juventud.  Quiere que sean herederos de la inmortalidad.  Pueden llegar a ser hombres y mujeres nobles a pesar de la corrupción que abunda y mancilla a tantos de los jóvenes en temprana edad.  Pueden ser libres en Cristo, hijos de la luz, no de las tinieblas.

Dios pide a cada joven y señorita que renuncie a todo hábito malo, que sea diligente en los negocios, ferviente en espíritu, sirviendo al Señor.  No tienen por qué permanecer en la indolencia sin hacer ningún esfuerzo para vencer los malos hábitos o mejorar la conducta.  El vigor del esfuerzo que hacen para obedecer los mandamientos de Dios será la prueba de la sinceridad de sus oraciones.  A cada paso pueden renunciar a los malos hábitos y compañías, creyendo que el Señor, por el poder de su Espíritu, les dará fuerza para vencer.

LA FIDELIDAD EN LAS COSAS PEQUEÑAS

Los esfuerzos individuales, constantes, unidos, serán recompensados con el éxito.  Los que desean hacer mucho bien en nuestro mundo deben estar dispuestos a hacerlo al modo de Dios: realizando cosas pequeñas.  El que desea alcanzar las mayores alturas en sus hechos y progresos, realizando algo grande y maravilloso, no llegará a hacer nada.

El progreso constante en una buena obra, la repetición frecuente de una clase de servicio fiel, es de más valor a la vista de Dios que el hacer una gran obra, y granjeará a los jóvenes una buena reputación dando carácter a sus esfuerzos. . .

Los jóvenes pueden hacer bien trabajando para salvar almas.  Dios los tiene por responsables del uso que hacen de los talentos que se les ha confiado.  Propónganse 368 una meta elevada los que dicen ser hijos e hijas de Dios.  Empleen toda facultad que Dios les ha dado ( Youth's Instructor enero 1, 1907 ).

ANHELOS NO SATISFECHOS

El continuo deseo de diversiones placenteras revela los profundos anhelos del alma.  Pero los que beban de esta fuente de placer mundano hallarán que la de su alma no quedará aún satisfecha.  Se engañan; confunden la alegría con la felicidad; y cuando cesa la excitación, muchos se hunden en las profundidad del desaliento y la desesperación. ¡Qué locura, qué insensatez, abandonar la 'fuente de agua viva' por las 'cisternas rotas' *  del placer mundano! (Fundamentals of Christian Education, pág. 422).

OPORTUNIDADES DE DAR TESTIMONIO

Si pertenecéis realmente a Cristo, tendréis oportunidades de ser sus testigos.  Seréis invitados a concurrir a lugares de diversión, y entonces tendréis la oportunidad de dar testimonio de vuestro Señor.  Si sois fieles a Cristo entonces, no trataréis de dar excusas por no asistir, sino que clara y modestamente declararéis que sois hijos de Dios y que vuestros principios no os permiten concurrir a un lugar, ni aun en una sola ocasión, donde no podríais invitar también a concurrir a vuestro Señor (Youth's Instructor, mayo 4, 1893). 369

126. PALABRAS DE CONSEJO

ES el propósito de Dios que se adiestren tanto las facultades físicas como las mentales; pero el carácter del ejercicio físico debe estar en completa armonía con las lecciones dadas por Cristo a sus discípulos.  Esas lecciones deben ser ejemplificadas en la vida de los cristianos, para que en toda la educación y adiestramiento de maestros y estudiantes, los agentes celestiales no necesiten informar que son "amadores de los placeres".  Esto es lo que se registra ahora acerca de un gran número: "Amadores de los placeres, más bien que amadores de Dios".*

Así Satanás y sus ángeles están disponiendo sus trampas para las almas.  Están obrando en las mentes de maestros y alumnos a fin de inducirles a dedicarse a ejercicios y diversiones que llegan a ser intensamente absorbentes, y son de un carácter tal que fortalecen las pasiones inferiores y crean apetitos y pasiones que contrarrestarán la obra del Espíritu de Dios en los corazones humanos.

Todos los maestros de una escuela necesitan ejercicio, un cambio de ocupación.  Dios ha indicado que éste debe ser un trabajo útil y práctico.  Pero muchos se han apartado del plan de Dios para seguir invenciones humanas, con detrimento de la vida espiritual.  Las diversiones están haciendo más para contrarrestar la obra del Espíritu Santo, que cualquier otra cosa, y el Señor es agraviado. . . 370

"Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar".* El está en el terreno de juegos, vigilando vuestras diversiones, cazando a toda alma que se halla desprevenida, sembrando su semilla en los corazones humanos, y tomando el control de las mentes humanas.  Está presente en todo ejercicio del aula.  Los alumnos que permiten que sus ánimos se exciten profundamente por los juegos, no están en la mejor condición para recibir la instrucción, el consejo, el reproche que es para ellos tan esencial.

El ejercicio físico fue ordenado por el Dios de la sabiduría.  Deberían dedicarse algunas horas cada día a la educación útil en ramos de trabajo que ayudarán a los alumnos a aprender los deberes de la vida práctica, los que son esenciales para la vida de nuestros jóvenes.

A todos, en toda escuela y en toda otra institución, les es necesario, como lo era para Daniel, estar en tan íntima relación con la fuente de toda sabiduría, que puedan alcanzar la más alta norma en cada actividad.  Daniel tenía presente el amor y el temor de Dios; y consciente de su responsabilidad ante Dios, alistó todas sus facultades para responder hasta donde le era posible al cuidado amante del gran Maestro. Los cuatro jóvenes hebreos no quisieron permitir que los motivos egoístas y el amor de las diversiones ocupasen los momentos áureos de la vida.  Trabajaban con corazón voluntario y mente dispuesta. Esta norma no es más elevada de lo que puede alcanzar todo joven cristiano (Consejos para los maestros, págs. 215-217). 371

127. DIVERSIONES PELIGROSAS PARA LOS JÓVENES

EL DESEO  de excitación y agradable entretenimiento es una tentación y una trampa para el pueblo de Dios y especialmente para los jóvenes.  Satanás está preparando constantemente seducciones que distraigan las mentes de la obra solemne de preparación para las escenas que están a punto de sobrevenir.  Por medio de los agentes humanos, mantiene una excitación continua para inducir a los incautos a participar en los placeres mundanales.  Hay espectáculos, conferencias y una variedad infinita de entretenimientos calculados para inducirles a amar al mundo; y esta unión con el mundo debilita la fe.

Satanás es un obrero perseverante, un enemigo artero y mortífero.  Cuando quiera que se pronuncia una palabra, sea en adulación o para inducir a los jóvenes a mirar algún pecado con menos aborrecimiento, se aprovecha de ella, y nutre la mala semilla a fin de que eche raíces y dé una cosecha abundante.  El es, en todo el sentido de la palabra, un engañador, un hábil encantador.  Tiene muchas redes de mallas finas, que parecen inocentes, pero que han sido preparadas hábilmente para atrapar a los jóvenes incautos.  La mente natural se inclina al placer y la complacencia propia.  Es el propósito de Satanás llenar la mente con un deseo de diversiones mundanales, a fin de que no haya tiempo para atender a la pregunta: ¿Cómo está mi alma? 372

UNA EPOCA DESGRACIADA

Estamos viviendo en una época desgraciada para los jóvenes.  La influencia que prevalece en la sociedad favorece el dejarles seguir la inclinación natural de sus propias mentes.  Si sus hijos son muy indómitos, los padres se consuelan pensando que cuando sean mayores y razonen por su cuenta, dejarán sus malos hábitos y llegarán a ser hombres o mujeres útiles. ¡Qué error!  Durante años permiten a un enemigo que cultive el jardín del corazón, y permiten que los malos principios crezcan y se fortalezcan, no discerniendo, aparentemente, los peligros ocultos y el terrible fin de la senda que les parece ser el camino de la felicidad.  En muchos casos, toda la labor que se haga más tarde en favor de estos jóvenes, no servirá de nada.

En la generalidad de los que profesan ser cristianos, la norma de la piedad es baja, y es difícil para los jóvenes resistir a las influencias mundanales estimuladas por muchos miembros de la iglesia.  La mayoría de los cristianos nominales, aunque profesan vivir para Cristo, están realmente viviendo para el mundo.  No disciernen la excelencia de las cosas celestiales, y por lo tanto no pueden amarlas de veras.  Muchos profesan ser cristianos porque consideran honorable el cristianismo.  No disciernen que el verdadero cristianismo significa llevar la cruz, y su religión tiene poca influencia para impedirles tomar parte en los placeres mundanos.

Algunos pueden entrar en el salón de bailes y participar de todas las diversiones que proporciona.  Otros no pueden ir hasta allí, pero pueden asistir a fiestas de placer, pic-nics, espectáculos y otros lugares de diversión mundanal, y el ojo más avizor no alcanza a discernir diferencia alguna entre su apariencia y la de los incrédulos. 373

En el estado actual de la sociedad no es tarea fácil para los padres refrenar a sus hijos e instruirlos de acuerdo con la regla del bien que dicta la Biblia.  Los niños se vuelven a menudo impacientes bajo las restricciones, y quieren cumplir su voluntad, e ir y venir como les place.  Especialmente entre los diez y los dieciocho años, se inclinan a sentir que no hay daño alguno en ir a reuniones mundanales de compañeros jóvenes.  Los padres cristianos experimentados pueden ver el peligro.  Se han familiarizado con los temperamentos peculiares de sus hijos, y conocen la influencia que estas cosas tienen sobre su mente; y porque desean su salvación, debieran impedirles esas diversiones excitantes.

Cuando los niños deciden por su cuenta abandonar los placeres del mundo y hacerse discípulos de Cristo, ¡de qué preocupación se ve librado el corazón de los padres cuidadosos y fieles!  Aun entonces, no deben cesar las labores de los padres.  Estos jóvenes tan sólo han comenzado en serio la guerra contra el pecado y contra los males del corazón natural, y necesitan en un sentido especial el consejo y el cuidado vigilante de sus padres.

UN TIEMPO DE PRUEBA PARA LOS JÓVENES

Los jóvenes observadores del sábado que han cedido a la influencia del mundo, tendrán que ser probados.  Los peligros de los postreros días están por sobrecogernos, y espera a los jóvenes una prueba que muchos no han anticipado.  Se verán envueltos en perplejidad angustiosa, y la sinceridad de su fe será probada.  Profesan esperar al Hijo del hombre; sin embargo algunos de ellos han sido un miserable ejemplo para los incrédulos.  No han estado dispuestos a renunciar al mundo, sino que se han unido a él asistiendo a pic-nics y otras reuniones de placer, lisonjeándose de que participan de diversiones inocentes.  Sin 374 embargo, son precisamente estas complacencias las que los separan de Dios, y los hacen hijos de este siglo.

Algunos están inclinándose constantemente hacia la mundanalidad.  Sus opiniones y sentimientos armonizan mucho mejor con el espíritu del mundo que con el de los abnegados seguidores de Cristo.  Es perfectamente natural que prefieran la compañía de aquellos cuya espíritu concuerda mejor con el suyo.  Y los tales tienen demasiada influencia entre el pueblo de Dios.  Tienen parte con él y son nombrados entre él; pero son un mal ejemplo para los incrédulos y para los débiles no consagrados de la iglesia.  En este tiempo de acrisolamiento, estos creyentes profesos serán completamente convertidos y santificados por la obediencia a la verdad, o serán dejados con el mundo para recibir su recompensa con él.

Dios no reconoce como seguidor suyo al que busca el placer.  Únicamente los abnegados, los que viven con sobriedad, humildad y santidad, son verdaderos seguidores de Jesús.  Y los tales no pueden disfrutar de la conversación frívola y vacía del que ama al mundo.

SEPARACION DEL MUNDO

Los verdaderos seguidores de Cristo tendrán que hacer sacrificios.  Rehuirán los lugares de diversión mundanal porque no hallan a Jesús allí, ni influencia alguna que los predisponga para el cielo y aumente su crecimiento en la gracia.  La obediencia a la Palabra de Dios los inducirá a abandonar todas estas cosas y a separarse de ellas.

"Por sus frutos los conoceréis",*  declaró el Salvador.  Todos los que sigan verdaderamente a Cristo llevarán fruto para su gloria.  Su vida testifica que el Espíritu de Dios ha realizado una buena obra en ellos, y dan fruto para la santidad.  Su vida es elevada 375 y pura.  Las acciones correctas son el fruto inequívoco de la verdadera piedad y los que no llevan fruto de esta clase revelan que no tienen experiencia en las cosas de Dios.  No son uno con la Vid.  Dijo Jesús: "Permaneced en mí, y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer".*

Los que quieren adorar al verdadero Dios deben sacrificar todo ídolo. Jesús dijo al doctor de la ley: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.  Este es el primero y el grande mandamiento".*

Los primeros cuatro preceptos del Decálogo no permiten que separemos de Dios nuestros afectos.  Ninguna cosa debe compartir nuestro supremo deleite en él.  No podremos avanzar en la experiencia cristiana mientras no pongamos a un lado todo lo que nos separa de Dios.

La gran Cabeza de la iglesia, que ha elegido a su pueblo entre los del mundo, requiere de él que se separe del mundo.  Quiere que el espíritu de sus mandamientos, atrayendo a sus seguidores a sí, los separe de los elementos mundanales.  El amar a Dios y guardar sus mandamientos es algo que dista mucho de amar los placeres del mundo y su amistad.  No hay concordia entre Cristo y Belial.

PROMESAS A LOS JÓVENES

A los jóvenes que siguen a Cristo les espera una guerra; tienen que llevar diariamente la cruz al salir del mundo e imitar la vida de Cristo.  Pero, hay registradas muchas promesas preciosas para los que buscan temprano al Salvador.  La Sabiduría invita a los 376 hijos de los hombres: "Yo amo a los que me aman; y me hallan los que temprano me buscan".*

"Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llama es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir".*

"Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" *  (Consejos para los maestros, págs. 247-251). 377

128. INCULQUEMOS PRINCIPIOS RECTOS EN LOS JÓVENES

Los jóvenes deberían ser gobernados por principios firmes, para que perfeccionen debidamente las facultades que Dios les ha dado.  Pero los jóvenes siguen tanto y tan ciegamente los impulsos, sin tomar en cuenta los principios, que se hallan constantemente en peligro.  Puesto que no siempre pueden tener la dirección y protección de padres y guardianes, necesitan ser enseñados a confiar en sí mismos y tener dominio propio.  Deben ser enseñados a pensar y actuar de acuerdo con principios concienzudos.

LA DISTRACCIÓN Y LA DIVERSIÓN

Los que estudian, deberían tener distracción.  La mente no debe dedicarse constantemente al pensamiento intenso, pues la delicada maquinaria mental se gasta.  Tanto el cuerpo como la mente necesitan el ejercicio.  Pero es muy necesaria la temperancia en las diversiones, como en cualquier otra ocupación.  Y se debería considerar cabal y cuidadosamente el carácter de estas diversiones.  Cada joven debería preguntarse: ¿Qué influencia tendrán estás diversiones en la salud física, mental y moral? ¿Se cegará mi mente hasta el punto de olvidar a Dios? ¿Dejaré de tener su gloria ante mi vista?

Debería prohibirse el juego de naipes.  Las relaciones y, tendencias que entraña son peligrosas. . . No hay nada beneficioso para el alma o el cuerpo en semejantes 378 diversiones.  No hay nada que fortalezca el intelecto, que lo aprovisione de ideas valiosas para uso futuro.  La conversación gira a menudo alrededor de temas triviales y degradantes. . .

La destreza en el manejo de las cartas conduce a menudo al deseo de dar a este conocimiento y habilidad algún uso de beneficio personal.  Se arriesga una suma pequeña, luego otra mayor, hasta que se despierta la sed por el juego, que lleva a una ruina segura. ¡A cuántos ha conducido ésta diversión perniciosa a toda clase de prácticas pecaminosas, a la pobreza, a la cárcel, al homicidio y a la horca! Y sin embargo, muchos padres no ven el terrible abismo de ruina abierto para tragarse a nuestros jóvenes.

Entre los placeres más peligrosos se encuentra el teatro.  En vez de ser una escuela de moralidad y virtud como a menudo se dice, es el foco mismo de la inmoralidad.  Estos entretenimientos fortalecen y confirman hábitos viciosos y propensiones pecaminosas.  Los cantos bajos, las expresiones, las actitudes y los gestos impúdicos, depravan la imaginación y rebajan las costumbres.  Todo joven que asista habitualmente a tales exhibiciones se corromperá en sus principios.  No hay en nuestro país influencia más poderosa para envenenar la imaginación, para destruir las impresiones religiosas, para embotar el gusto por los placeres tranquilos y las sobrias realidades de la vida, que las diversiones teatrales.

El amor por estas escenas aumenta con cada participación en ellas así como el deseo de las bebidas intoxicantes se fortalece con su uso.  La única conducta segura es evitar el teatro, el circo, y cualquier otro lugar dudoso de diversión.

Hay formas de recreación muy benéficas para el cuerpo y la mente.  Una mente iluminada, discernidora, 379 hallará abundantes medios de entretenimiento y diversión, de fuentes no sólo inocentes, sino instructivas.  La recreación al aire libre, la contemplación de las obras de Dios en la naturaleza, serán del mayor beneficio (Testimonies, tomo 4, págs. 651-653).

PROVEED PLACERES INOCENTES

No se puede hacer que los jóvenes sean tan calmosos y graves como los ancianos, el hijo tan sobrio como el padre.  Aunque se condenan las diversiones pecaminosas, como en verdad debe hacerse, que los padres, maestros y tutores de los jóvenes provean en cambio placeres inocentes, que no mancillen ni corrompan la moral.  No sujetéis a los jóvenes bajo reglas y restricciones rígidas, que los induzcan a sentirse oprimidos, y a precipitarse en sendas de locura y destrucción.  Con mano firme, bondadosa y considerada, sujetad las riendas del gobierno, guiando y vigilando sus mentes y propósitos, aunque de manera tan suave, sabia y amorosa, que ellos puedan darse cuenta de que tenéis presente sus mejores intereses (Consejos para los maestros, pág. 255).

LA RECREACIÓN PROVISTA POR LA OBRA MISIONERA

Las horas pasadas con tanta frecuencia en diversiones que no refrigeran el cuerpo ni el alma, deberían ser dedicadas a visitar a los pobres, enfermos y dolientes, o a ayudar a algún necesitado (Testimonies, tomo 6, pág. 276). 380

129. LAS INFLUENCIAS NO SANTIFICADAS EN ACCIÓN

Ruego a los alumnos de nuestras escuelas que manifiesten seriedad.  La frivolidad de los jóvenes no agrada a Dios.  Sus deportes y juegos abren la puerta a un raudal de tentaciones.  Poseen una dote celestial de Dios en sus facultades intelectuales, y no deben permitir que sus pensamientos sean triviales y bajos.  Un carácter formado de acuerdo con los preceptos de la Palabra de Dios revelará principios firmes, aspiraciones puras y nobles.  El Espíritu Santo coopera con las facultades de la mente humana, y el resultado seguro son impulsos elevados y santos. . .

Las partidas de placer bajas y comunes, las reuniones para comer y beber, los cantos y la música de instrumentos, son inspirados por un espíritu que procede de lo bajo.  Son una ofrenda a Satanás. . .

Los que van a la cabeza en estas frivolidades dejan sobre la causa una mancha que no se borrará fácilmente.  Hieren sus propias almas y llevarán las cicatrices durante toda su vida.  El que hace mal puede ver sus pecados y arrepentirse, y Dios puede perdonar al transgresor; pero la facultad del discernimiento que debiera haberse mantenido siempre aguda y sensible para distinguir entre lo sagrado y lo común, queda en gran medida destruida (Consejos para los maestros, págs. 279-281). 381

130. GOZO EN LA RELIGIÓN

La futura morada de los justos y su recompensa eterna son temas elevados y ennoblecedores para la meditación de la juventud.  Deteneos a pensar en el maravilloso plan de la salvación, en el gran sacrificio hecho por el Rey de gloria para que seáis elevados por los méritos de su sangre, y seáis finalmente exaltados, por la obediencia, al trono de Cristo.  Este debería ser el tema de la más noble meditación de la mente.  El ser puesto en gracia con Dios, ¡qué privilegio!. . .

Jóvenes amigos, vi que con una ocupación y diversión como ésta, podríais ser felices.  Pero el motivo de vuestra inquietud es que no acudís en busca de la felicidad a la única fuente verdadera.  Estáis siempre procurando encontrar fuera de Cristo el gozo que sólo se encuentra en él.  En él no hay esperanza frustrada. ¡Cómo se descuida el precioso privilegio de la oración!  La lectura de la Palabra de Dios prepara la mente para la oración.  Una de las principales razones, de vuestra, escasa disposición para acercarnos a Dios mediante la oración es que os habéis incapacitado para esta obra sagrada leyendo historias fascinadoras que han excitado la imaginación y despertado pasiones impuras.  La Palabra de Dios llega a ser insípida, se olvida la hora de la oración.  La oración es la fuerza del cristiano.  Cuando está solo, no se encuentra solo; siente la presencia de Aquel que ha dicho: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días".

Los jóvenes necesitan precisamente lo que no tienen; esto es, religión.  Nada puede sustituirla.  De 382 nada vale la sola profesión de religión.  Los nombres están registrados en los libros de la iglesia terrena, pero no en el libro de la vida.  Se me mostró que no hay uno entre veinte jóvenes, que sepa lo que es la religión experimental.  Viven para servirse a sí mismos, y sin embargo profesan ser siervos de Cristo; pero a menos que rompan el hechizo que está sobre ellos, se darán pronto cuenta de que es suya la suerte del transgresor.  En cuanto a abnegación o sacrificio por la causa de la verdad, han hallado un camino mucho más fácil que pasa por alto estas cosas.  En cuanto a los ruegos fervientes acompañados de lágrimas y clamor a Dios por su gracia perdonadora y porque les dé fuerza para resistir las tentaciones de Satanás, han encontrado que es innecesario ser tan fervientes y celosos; se pueden arreglar bien sin ello.  Cristo, el Rey de gloria, iba con frecuencia a las montañas y los lugares desiertos para presentar a su Padre el pedido de su alma; pero el hombre pecador, en quien no hay fuerza, piensa que puede vivir sin tanta oración (Testimonies, tomo 1, págs. 503-505).

EL EJEMPLO DE JESÚS

Jesús condenaba la complacencia propia en todas sus formas; sin embargo, era de naturaleza sociable.  Aceptaba la hospitalidad de todas las clases, visitando los hogares de los ricos y de los pobres, de los sabios y de los ignorantes, tratando de elevar sus pensamientos de los asuntos comunes de la vida, a cosas espirituales y eternas.  No autorizaba la disipación, y ni una sombra de liviandad mundanal manchó su conducta; sin embargo, hallaba placer en las escenas de felicidad inocente, y con su presencia sancionaba las reuniones sociales (El Deseado de todas las gentes, pág. 125). 383

131. LA RECREACIÓN CRISTIANA

Mientras estamos procurando refrescar nuestro ánimo y vigorizar nuestro cuerpo, Dios requiere de nosotros que empleemos todas nuestras facultades en todo momento con el mejor propósito.  Podemos y debemos dirigir nuestras recreaciones de tal manera que nos dejen en mejores condiciones para desempeñar con éxito los deberes que nos incumben, y que se acreciente el beneficio de nuestra influencia sobre aquellos con quienes tratamos.  Podemos volver de esas ocasiones a nuestros hogares con mejor ánimo, refrigerados físicamente y preparados para reanudar nuestro trabajo con más esperanza y valor. . .

Estamos aquí para beneficiar a la humanidad y a la sociedad; pero si permitimos que nuestra mente vaya por el cauce bajo por el cual muchos que buscan solamente la vanidad y la insensatez dejan correr las suyas, ¿cómo podremos beneficiar a nuestra especie y a nuestra generación? ¿Cómo podemos ser una bendición para la sociedad que nos rodea?. . .

PRINCIPIOS EN CONTRASTE

Entre las compañías frecuentadas por los seguidores de Cristo para obtener recreación cristiana, y las reuniones mundanas para obtener placer y diversión, existirá un notable contraste.  En vez de la oración y mención del nombre de Cristo y de las cosas sagradas, se oirá de los labios de los mundanos, la risa insensata y la conversación trivial.  Su propósito es divertirse 384 en forma.  Sus diversiones comienzan con insensatez y terminan con vanidad.  Debemos conducirnos y dirigir nuestras reuniones de tal manera, que al volver a nuestros hogares podamos tener una conciencia libre de ofensa hacia Dios y los hombres; una seguridad de que no hemos herido ni perjudicado en nada a aquellos con quienes hemos estado asociados, ni hemos ejercido una influencia perjudicial sobre ellos.

La mente natural se inclina hacia el placer y la complacencia propia.  Es procedimiento de Satanás fabricarlos en abundancia.  El procura llenar la mente de los hombres con un deseo de diversión mundanal, a fin de que no tengan tiempo de hacerse la pregunta: ¿Cómo está mi alma?  El amor a los placeres es infeccioso.  Entregada a él, la mente vuela de un punto a otro, buscando siempre una diversión.  La obediencia a la ley de Dios contrarresta esa inclinación y constituye barreras contra la impiedad (Consejos para los maestros, págs. 256, 257).

Los jóvenes deben recordar que son responsables de todos los privilegios de que han disfrutado, del aprovechamiento de su tiempo y del debido uso de sus capacidades.  Pueden preguntar: "¿No tendremos diversión o recreación?" "¿Trabajaremos y trabajaremos y trabajaremos, sin ninguna variación?"

No será peligrosa cualquier diversión a la cual podáis dedicaros y pedir con fe la bendición de Dios.  Pero cualquier diversión que os descalifique para la oración secreta, para la devoción ante el altar de la oración, o para tomar parte en la reunión de oración, no sólo no es segura, sino peligrosa  (Consejos para los maestros, pág. 257). 385

132. LAS REUNIONES SOCIALES

Las reuniones sociales pueden ser en elevado grado provechosas e instructivas cuando los que a ellas asisten tienen el amor de Dios en sus corazones, cuando se reúnen para expresar pensamientos en cuánto a la Palabra de Dios, o para considerar los métodos para el progreso de su obra o para hacer el bien a sus prójimos.  Dios es honrado, y los que tienen parte en estas reuniones son refrigerados y fortalecidos cuando el Espíritu Santo es considerado un huésped bienvenido a estas reuniones, y cuando no se dice o hace nada que lo haga retirar entristecido.

Pero hay reuniones sociales de carácter diferente donde se ven con demasiada frecuencia el orgullo de la apariencia, hilaridad y frivolidad.  En su deseo de divertirse, los que asisten a ellas corren el peligro de olvidar a Dios, y ocurren cosas que hacen llorar a los ángeles que las observan.  El escenario de placer llega a ser, momentáneamente, su paraíso. Todos se entregan a la hilaridad y la alegría.  Los ojos chispean, las mejillas se sonrojan; pero la conciencia duerme.

MUESTRAS DE FALTA DE ESPIRITUALIDAD

El origen de tal entusiasmo e inspiración no es celestial.  Son cosas enteramente de esta tierra.  Los ángeles del cielo contemplan tristemente el olvido de aquellos por quienes Cristo ha hecho tanto.  Cuando la enfermedad y la muerte sobrevienen a aquellos que han vivido meramente para su placer, descubren ellos demasiado tarde que no tienen aceite en sus lámparas, 386 y que son completamente inaptos para cerrar la historia de su vida.

El temor de la conversación sostenida en muchas reuniones sociales revela qué es lo que interesa al corazón.  La conversación trivial, los chistes tontos, que sólo tienen por objeto provocar risa, no representan debidamente a Cristo.  Aquellos que los han expresado no estarían dispuestos a verse frente a frente con una crónica de sus palabras.  Los que escuchan reciben un mala impresión, y se arroja una ofensa sobre Cristo. ¡Ojalá los jóvenes cuidasen bien sus palabras, porque por ellas serán justificados o condenados!  Recordad que Jesús está a vuestro lado dondequiera que vayáis observando vuestras acciones y escuchando vuestra palabras. ¿Os avergonzaría oír su voz y saber que él escucha vuestra conversación?

El cristiano que era ferviente y que participa en diversiones mundanas, se halla en terreno peligrosa.  Ha abandonado la región llena de la atmósfera vital del cielo, y se halla sumergido en una atmósfera de niebla pues en muchos casos las reuniones de placer y diversión son una ofensa a la religión de Cristo.

El que mantiene su comunión con Dios no puede participar sinceramente de estas cosas.  Las palabra que oye no congenian con él, pues no son el lenguaje de Canaán.  Los que hablan no dan evidencia de que en sus corazones estén elevando melodías a Dios.

INFLUENCIAS SUTILES

Las personas de carácter y experiencia religiosa artificiales están demasiado dispuestas a reunirse para divertirse, y su influencia atrae a otros.  A veces se persuade a jóvenes de ambos sexos que tratan de ser cristianos según la Biblia, a que se unan al grupo.  Como no están dispuestos a que se los considere singulares, y 387 tienen inclinación natural a seguir el ejemplo de otros, se colocan bajo la influencia de aquellos que tal vez nunca han sentido el toque divino en la mente o el corazón.  Si hubiesen consultado en oración la norma divina, para saber lo que Cristo ha dicho en cuanto al fruto que ha de llevar el árbol cristiano, se habrían percatado de que estos entretenimientos eran realmente banquetes preparados para impedir que las almas aceptasen la invitación a la fiesta de bodas del Cordero.

Ocurre a veces que, por frecuentar lugares de diversión, los jóvenes que han sido cuidadosamente instruidos en el camino del Señor son apartados por el hechizo de la influencia humana y toman afecto a aquellos cuya educación e instrucción han sido de carácter mundano.  Se venden a una esclavitud que ha de durar toda la vida, al unirse con personas que no poseen el ornamento de un espíritu semejante al de Cristo.  Los que verdaderamente aman y sirven a Dios temerán descender al nivel del mundo escogiendo la sociedad de aquellos que no han entronizado a Cristo en sus corazones.  Se pondrán valientemente de parte de Cristo, aunque la conducta que adopten sea de abnegación y sacrificio.

EL ANTÍDOTO PARA LA FRIVOLIDAD

Cristo vivió una vida de trabajo arduo y de sacrificio por nosotros, ¿no nos hemos de negar a nosotros mismos por él? ¿No son temas dignos de ocupar nuestras mentes la expiación que él ha hecho por nosotros y la justicia que espera darnos?  Si los jóvenes quisieran sacar del depósito de la Biblia los tesoros que contiene, si meditaran en el perdón, la paz y la justicia eterna que coronan una vida de abnegación, no desearían la excitación o la diversión dudosa.

Cristo se regocija cuando los pensamientos de los jóvenes están ocupados en los grandiosos y ennoblecedores 388 temas de la salvación.  Penetra en los corazones de los tales como huésped permanente llenándolos de gozo y paz.  Y el amor de Cristo en el alma  es como "una fuente de agua que salte para vida eterna". *. . . Los que Poseen este amor se deleitarán en hablar de las cosas que Dios ha preparado para los que le aman.

El Dios eterno ha trazado la línea de distinción entre el santo y el pecador, entre convertidos y no convertidos.  Las dos clases no se mezclan imperceptiblemente como los colores de un arco iris, antes son tan distintas como el mediodía de la medianoche.  No es seguro para el pueblo de Dios trabar relaciones íntimas con aquellos que conocen la verdad pero no la practican.  El patriarca Jacob, cuando habló a sus hijos de ciertos hechos de ellos que él contemplaba con horror, exclamó: "En su consejo no entre mi alma, ni mi espíritu se junte en su compañía" .*  El tenía la impresión de que su mismo honor iba a hallarse comprometido si se relacionaba con los pecadores en sus formas de proceder.  Levantó la señal de peligro, amonestándonos a evitar las malas compañías,  no sea que nos contaminemos con el mal.  Y el Espíritu Santo expresa mediante el apóstol Pablo una advertencia similar: "Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas sino más bien reprendedlas" *   (Youth's Instructor, febrero 4, 1897).

REUNIONES SOCIALES ACEPTADAS

Todo talento de influencia debe ser sagradamente alimentado y usado con el fin de conquistar almas para Cristo. Los jóvenes de ambos sexos no deberían pensar que son aceptables a Cristo sus deportes, sus veladas y sus entretenimientos musicales, tal como se desarrollan habitualmente. 389

Repetidas veces se me ha dado luz en cuanto a que todas nuestras reuniones deberían caracterizarse por una decidida influencia religiosa.  Si nuestros jóvenes se reuniesen para leer y entender las Escrituras, preguntándose: "¿Qué debo hacer para tener la vida eterna?" y se pusiesen luego unidos de parte de la verdad, el Señor Jesús enviaría su bendición a sus corazones.

¡Ojalá cada miembro de iglesia, cada obrero de nuestras instituciones se percatara de que esta vida es una escuela donde ha de prepararse para el examen a que lo someterá el Dios del cielo en cuanto a pureza, limpieza de pensamiento y generosidad de acción! En los libros del cielo se registra cada palabra y acción, cada pensamiento. . .

Por el poder y predominio de la verdad debemos ser santificados y elevados a la verdadera dignidad de la norma expuesta en la Palabra.  Sólo se puede conocer el camino del Señor por la más cuidadosa obediencia de su Palabra. Estudiad la Palabra (Youth's Instructor, agosto 14, 1906). 390

133. COMO PASAR LOS DÍAS DE FIESTA

La recreación es necesaria para los que hacen trabajo físico, y mucho más aún para aquellos cuya labor es principalmente mental.  No es esencial para nuestra salvación, ni para la gloria de Dios, mantener la mente trabajando constante y excesivamente, aun en asuntos religiosos.  Hay diversiones como el baile, los naipes, el ajedrez, las damas, etc., que no podemos aprobar, porque el cielo las condena.  Estas diversiones abren la puerta a grandes males. No son de influencia benéfica, sino de influencia excitante, y despiertan en algunas mentes la pasión por los juegos que inducen a jugar por dinero y a la disipación.  Todos estos juegos deberían ser condenados por los cristianos y sustituidos por algo perfectamente inofensivo.

Vi que no deberíamos pasar los días feriados imitando al mundo, pero que no se los debería dejar, si embargo, transcurrir inadvertidos, pues esto causará descontento a nuestros hijos.  En estos días en que hay peligro de que nuestro hijos estén expuestos a malas influencias y sean corrompidos por los placeres y la excitación del mundo, los padres deberían ocuparse en idear algo que reemplace las diversiones más peligrosas.  Dad a entender a vuestros hijos que tenéis en vista su bien y felicidad.

Reúnanse varias familias que viven en una ciudad o pueblo y dejen las ocupaciones que las han estado abrumando física y mentalmente y hagan una excursión 391 al campo, a orillas de algún hermoso lago o un lindo bosque que sea un bello escenario de la naturaleza.  Deberían proveerse de alimento sencillo e higiénico, de las mejores frutas y cereales, y tender su mesa bajo la sombra de algún árbol o el pabellón del cielo.  El viaje, el ejercicio y el paisaje estimularán el apetito, y gozarán de una comida que los reyes envidiarían.

En tales ocasiones los padres y los niños deberían sentirse libres de cuidados, de trabajos y de perplejidades.  Los padres deberían hacerse niños a la par de sus hijos, tratando de que todo sea para ellos tan agradable como sea posible.  El día entero debería ser dedicado a la recreación.

El ejercicio al aire libre será benéfico para la salud de aquellos que trabajan en locales cerrados y cuya ocupación es sedentaria.  Todos los que pueden, deberían considerar un deber hacer esto. Nada se perderá, pero en cambio se ganará mucho.  Regresarán a sus ocupaciones con nueva vida y nuevo valor para emprender sus labores con celo, y estarán mejor preparados para resistir la enfermedad (Testimonies, tomo 1, págs. 514, 515).

FUENTES CRISTIANAS DE PLACER

Dios ha provisto para todos un placer que puede ser disfrutado igualmente por ricos y pobres: el placer de cultivar la pureza de pensamiento y el desinterés en la acción, el placer que proviene de hablar palabras de simpatía y realizar actos bondadosos.  Los que prestan un servicio tal irradian la luz de Cristo que alumbra las vidas oscurecidas por muchas penas (Testimonies, tomo 9, pág. 57). 392

134. LAS SOCIEDADES LITERARIAS

SE PREGUNTA a menudo: ¿Son las sociedades literarias un beneficio para nuestros jóvenes?  Para contestar debidamente a esta pregunta, debemos considerar no solamente el propósito confesado de las tales sociedades, sino la influencia que han ejercido en realidad, según lo demuestra la experiencia.  El mejoramiento de la mente es un deber que tenemos para con nosotros mismos, para con la sociedad y para con Dios.  Pero nunca debemos idear medios de cultivar el intelecto a expensas de lo moral y lo espiritual.  Y es únicamente por el desarrollo armonioso de las facultades mentales y morales como puede alcanzarse la más alta perfección de ambas. ¿Se obtienen estos resultados en las sociedades literarias tal como se las dirige generalmente?

Las sociedades literarias están ejerciendo casi universalmente una influencia contraria a la que indica su nombre.  Según se conducen generalmente son un perjuicio para los jóvenes; porque Satanás penetra en ellas para poner su sello sobre los ejercicios.  Todo lo que hace a los hombres viriles y a las mujeres dignas de ese nombre, es un reflejo del carácter de Cristo.  Cuanto menos haya de Cristo en tales sociedades, tanto menos prevalecerá el elemento elevador, refinador y ennoblecedor.  Cuando los mundanos dirigen estas reuniones a satisfacción de sus deseos, excluyen el espíritu de Cristo.  La mente se aparta de la reflexión seria, se desvía de Dios, de lo real y sustancial, a lo imaginario y superficial. ¡Sociedades literarias! ¡Ojalá 393 que ese nombre expresase su verdadero carácter! ¿Qué es el tamo comparado con el trigo?

Los propósitos y objetos que conducen a la formación de las sociedades literarias pueden ser buenos; pero a menos que la sabiduría de Dios controle estas organizaciones, constituirán positivamente un mal.  Se admite generalmente a los irreligiosos y no consagrados de corazón y vida, y con frecuencia se los coloca en los puestos de más responsabilidad.  Pueden adoptarse reglas y reglamentos que se consideren suficientes para mantener en jaque cualquier influencia deletérea; pero Satanás, general astuto, obra para amoldar la sociedad de acuerdo con sus planes, y demasiado a menudo tiene éxito con el tiempo.  El gran adversario encuentra fácil acceso a aquellos a quienes ha controlado en lo pasado, y por su medio realiza sus propósitos. Se introducen variadas diversiones para hacer las reuniones interesantes y atrayentes, para los mundanos, y así los ejercicios de la sociedad llamada literaria, degeneran con frecuencia en representaciones teatrales desmoralizadoras y trivialidades sin sentido. Todas estas cosas satisfacen la mente carnal que está en enemistad con Dios; pero no fortalecen el intelecto ni afirman la moral.

El trato que en estas sociedades tienen con los incrédulos los que temen a Dios no hace santos a los pecadores. Cuando el pueblo de Dios se une voluntariamente con los mundanos y los no consagrados, dándoles la preeminencia, se ve desviado de él por la influencia no santificada bajo la cual se ha colocado. Durante un tiempo breve puede ser que no haya nada grave que objetar, pero las mentes que no han estado bajo el control del Espíritu de Dios no aceptan fácilmente aquellas cosas que tienen sabor a verdad y justicia. Si antes hubiesen tenido inclinación por las cosas 394 espirituales, se habrían colocado en las filas de Jesucristo.  Las dos clases están controladas por señores diferentes, y son opuestas en sus propósitos, esperanzas, gustos y deseos. Los seguidores de Jesús hallan placer en los temas serios, sensatos y ennoblecedores, mientras que aquellos que no aman las cosas sagradas no pueden disfrutar de estas reuniones, a menos que lo superficial e irreal constituya un rasgo prominente de los ejercicios.  Poco a poco el elemento espiritual queda eliminado por los irreligiosos, y el esfuerzo por armonizar los principios que son antagónicos en su naturaleza resulta un fracaso decidido.

Se ha procurado idear un plan tendiente a establecer una sociedad literaria que beneficiase a todos los relacionados con ella, una sociedad en la cual todos los miembros sintiesen la responsabilidad moral de hacerla lo que debe ser, evitar los males que con frecuencia hacen que estas asociaciones sean peligrosas para los principios religiosos. Personas de discreción y buen juicio, que tengan una relación viva con el cielo, que disciernan las malas tendencias, y que sin dejarse engañar por Satanás, avancen rectamente por la senda de la integridad, manteniendo continuamente en alto la bandera de Cristo, son las que se necesitan para controlar estas sociedades. Una influencia tal exigirá respeto, y hará de estas reuniones una bendición más bien que una maldición.

Si hombres y mujeres de edad madura se unieran con los jóvenes para organizar y dirigir una sociedad literaria tal, podría ser a la vez útil e interesante.  Pero cuando estas reuniones degeneran en una ocasión de diversión y risas ruidosas, no son literarias ni elevadoras.  Son degradantes para la mente y la moral.

La lectura de la Biblia, el examen crítico de los temas bíblicos, los ensayos escritos sobre temas que perfeccionarían 395 el espíritu e impartirían conocimiento, el estudio de las profecías o las preciosas lecciones de Cristo, estas cosas tendrán una influencia que fortalecerá las facultades mentales y acrecerá la espiritualidad. Un conocimiento familiar de las Escrituras aguza la facultad del discernimiento, y fortalece el alma contra los ataques de Satanás.

Pocos comprenden que es un deber ejercer dominio sobre los pensamientos y la imaginación. Es difícil mantener fija en temas provechosos la mente indisciplinada.  Pero si no se emplean debidamente los pensamientos, la religión no puede florecer en el alma.  La mente debe preocuparse con cosas sagradas y eternas, o albergará pensamientos triviales y superficiales.  Tanto las facultades intelectuales como las morales, deben ser disciplinadas, y por el ejercicio se fortalecerán y mejorarán. . .

Tanto el intelecto como el corazón, deben ser consagrados al servicio de Dios.  El tiene derecho sobre todo lo que hay en nosotros. El seguidor de Cristo no puede participar en complacencia o en empresa alguna, por inocente y loable que parezca, que una conciencia iluminada le señale como capaz de disminuir su ardor o reducir su espiritualidad.  Cada cristiano debe trabajar para hacer retroceder la marea del mal, y salvar a nuestros jóvenes de las influencias que quisieran arrastrarlos a la ruina. Dios nos ayude a avanzar contra la corriente (Consejos para los maestros, págs. 418- 421). 396

135. EL BAILE

EL VERDADERO cristiano no deseará entrar en ningún lugar de diversión ni ocuparse en ningún entretenimiento sobre el cual no pueda pedir la bendición de Dios.  No será hallado en el teatro, ni en la sala de billar, ni en salones donde se juega a los bolos.* No se unirá a los alegres bailarines, ni tendrá parte en ningún otro placer seductor que haga desvanecer de la mente la figura de Cristo.

A los que defienden estas diversiones les contestamos: No podemos participar en ellas en el nombre Jesús de Nazaret.  No podría invocarse la bendición de Dios sobre la hora pasada en el teatro o en la sala de baile.  Ningún cristiano querría encontrar la muerte en semejante lugar.  Nadie querría ser hallado allí cuando Cristo venga.

Cuando lleguemos a la hora final y nos hallemos frente a frente con el informe de nuestras vidas, ¿lamentaremos haber asistido a tan pocas reuniones de placer? ¿nos pesará haber tenido parte en tan pocas escenas de jovialidad irreflexiva? ¿no lamentaremos, más bien, amargamente el haber malgastado tantas horas preciosas en la satisfacción del yo, el haber desperdiciado tantas oportunidades que, debidamente aprovechadas, nos hubieran asegurado tesoros inmortales?

Ha llegado a ser una costumbre entre los que profesan ser religiosos el excusar cualquier complacencia 397 perniciosa a que se halle ligado el corazón.  La familiaridad con el pecado los ciega de modo que no ven su enormidad.  Muchos que dicen ser hijos de Dios disculpan pecados que su Palabra condena, mezclando algún propósito de caridad cristiana con sus festines impíos. Utilizan así la librea del cielo para servir con ella al diablo.  Estas disipaciones de moda engañan a las almas, y las hacen descarriar y perder para la virtud e integridad.

EN LA SENDA DE LA DISIPACIÓN

En muchas familias religiosas el baile y los naipes son pasatiempos de salón.  Se arguye que son diversiones tranquilas, domésticas, de las que se puede disfrutar sin peligro bajo la mirada paterna. Pero se cultiva así el amor por estos placeres excitantes, y pronto dejará de considerarse peligroso fuera del hogar lo que se consideraba inofensivo en él. No se ha probado todavía que estas diversiones proporcionen algún bien. No dan vigor al cuerpo ni descanso a la mente.  No implantan en el alma un solo sentimiento virtuoso o santo.  Por el contrario, destruyen todo gusto por el pensamiento serio y las reuniones religiosas.  Es cierto que hay un gran contraste entre la clase mejor de reuniones selectas y las reuniones promiscuas y degradadas de la baja casa de baile.  No obstante, todos son pasos en el camino de la disipación.

La diversión del baile, como se practica actualmente, es una escuela de depravación, una terrible maldición para la sociedad.  Si se pudiese reunir a todos los de nuestras grandes ciudades que anualmente se arruinan por este medio, ¡cuántas historias de vidas perdidas se revelarían! ¡Cuántos que ahora están listos para disculpar esta práctica se llenarían de angustia y asombro al saber el resultado! ¿Cómo pueden los padres cristianos profesos consentir en poner a sus hijos en 398 el camino de la tentación asistiendo con ellos a tales escenas de fiesta? ¿Cómo pueden los jóvenes y las jóvenes vender sus almas por este placer cegador? (Review and Herald, febrero 28, 1882).

EL PELIGRO DE LAS DIVERSIONES

El amor al placer es, entre las muchas tentaciones que asaltan a los niños y los jóvenes en las ciudades, una de las más peligrosas, porque se cuenta entre las más sutiles.  Son muchos los días de fiesta; los juegos y las carreras de caballos atraen a millares, y el torbellino de excitación y placer los hace apartar de los deberes serios de la vida.  El dinero que debería haber sido ahorrado para usos mejores, que en muchos casos representa las escasas ganancias del pobre, es desperdiciado en diversiones (Fundamentals of Christian Education, pág. 422).

GUIADOS POR PRINCIPIOS

Muchos tienen tanto temor a las críticas hostiles o chismes maliciosos, que no se atreven a proceder de acuerdo con los principios.  No se atreven a identificarse con los que siguen completamente a Cristo.  Desean conformarse a las costumbres mundanas y obtener la aprobación de los mundanos. Cristo se entregó por nosotros "para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" * (Review and Herald, noviembre 29, 1887). 400

(Mensaje para los Jóvenes de E. G. de White)

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