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SECCION XIV "Las Relaciones Sociales"


Por medio de las relaciones sociales el cristianismo se revela al mundo. Todo hombre y mujer que ha recibido la divina iluminación debe arrojar luz sobre el tenebroso sendero de aquellos que no conocen el mejor camino.  La influencia social, santificada por el Espíritu de Cristo, debe servir para llevar almas al Salvador (El ministerio de curación, pág. 479). 401

136. LA SOCIABILIDAD COMO MEDIO DE SALVAR A OTROS.

EL EJEMPLO de Cristo, al vincularse con los intereses de la humanidad, debe ser seguido por todos los que predican su Palabra y por todos los que han recibido el Evangelio de su gracia.  No hemos de renunciar a la comunión social.  No debemos apartamos los demás.  A fin de alcanzar a todas las clases, debemos tratarlas donde se encuentren. Rara vez nos buscarán por su propia iniciativa.  No sólo desde el púlpito han de ser los corazones humanos conmovidos por la verdad divina. Hay otro campo de trabajo, más humilde tal vez, pero tan plenamente promisorio. Se halla en el hogar de los humildes y en la mansión de los encumbrados; junto a la mesa hospitalaria, y en las reuniones de inocente placer social.

Como discípulos de Cristo, no nos mezclaremos con el mundo simplemente por amor al placer, o para participar de sus locuras.  Un trato tal no puede sino traer perjuicios.  Nunca debemos sancionar el pecado por  nuestras palabras o nuestros hechos, nuestro silencio o nuestra presencia.  Dondequiera que vayamos, debemos llevar a Jesús con nosotros, y revelar a otros cuan precioso es nuestro Salvador.  Pero los que procuran conservar su religión ocultándola entre paredes pierden preciosas oportunidades de hacer el bien. Mediante las relaciones sociales, el cristianismo se pone en contacto con el mundo. Todo aquel que ha recibido la iluminación divina, debe alumbrar la senda aquellos que no conocen la Luz de la vida.

Todos debemos llegar a ser testigos de Jesús. El poder social, santificado por la gracia de Cristo debe 402 ser aprovechado para ganar almas para el Salvador.  Vea el mundo que no estamos egoístamente absortos en nuestros propios intereses, sino que deseamos que otros participen de nuestras bendiciones y privilegios.  Dejémosle ver que nuestra religión no nos hace faltos de simpatía ni exigentes.  Sirvan como Cristo sirvió, para beneficio de los hombres, todos aquellos que profesan haberle hallado.
Nunca debemos dar al mundo la impresión falsa de que los cristianismo son un pueblo lóbrego y triste.  Si nuestros ojos están fijos en Jesús, veremos un Redentor compasivo, y percibiremos luz de su rostro.  Dondequiera que reine su Espíritu, morará la paz.  Y habrá también gozo, porque habrá una serena y santa confianza en Dios.

Los que siguen a Jesús le agradan cuando muestran que, aunque humanos, son partícipes de la naturaleza divina.  No son estatuas, sino hombres y mujeres vivientes.  Su corazón, refrigerado por los rocíos de la gracia divina, se abre y expande bajo la influencia del Sol de justicia.  Reflejan sobre otros, en obras iluminadas por el amor de Cristo, la luz que resplandece sobre ellos mismos (El Deseado de todas las gentes, págs 126, 127).

LAS RELACIONES INFLUYEN EN EL DESTINO
La Palabra de Dios recalca mucho la Influencia de las compañías, aun sobre los hombres y las mujeres.  ¡Cuánto mayor es su poder sobre la mente y el carácter de los niños y los jóvenes que están en pleno desarrollo!  Las compañías que traten, los principios adopten, los hábitos que adquieran, decidirán su utilidad aquí y su destino futuro (Consejos para los maestros, pág. 170).  403

137. LA SOCIABILIDAD Y LA CORTESÍA CRISTIANAS

EL PUEBLO de Dios no cultiva bastante la sociabilidad cristiana.  Esta rama de la educación no debiera descuidarse ni perderse de vista en nuestras escuelas.
Se debe enseñar a los alumnos que ellos no son átomos independientes, sino que cada uno es una hebra de hilo que ha de unirse con otras para completar una tela.  En ningún departamento puede ser dada esta instrucción con más eficacia que en el internado escolar.  Es allí donde los estudiantes están rodeados diariamente de oportunidades que, si las aprovechan les ayudarán en gran manera a desarrollar los rasgos sociales de su carácter. Pueden aprovechar de tal modo su tiempo y sus oportunidades que logren desarrollar un carácter que los hagan felices y útiles.  Los que se encierran en sí mismos y no están dispuestos a prestarse para beneficiar a otros mediante amigable compañerismo, pierden muchas bendiciones; porque merced al trato mutuo el entendimiento se pule y refina; por el trato social se formalizan relaciones y amistades que acaban en una unidad de corazón y en una atmósfera de amor agradables a la vista del cielo.

Especialmente aquellos que han gustado el amor de Cristo debieran desarrollar sus facultades sociales; pues de esta manera pueden ganar almas para el Salvador.  Cristo no debiera ser ocultado en sus corazones, encerrado como tesoro codiciado, sagrado y dulce, 404 que sólo ha de ser gozado por ellos; ni tampoco debieran ellos manifestar el amor de Cristo sólo hacia aquellos que les son más simpáticos. Se debe enseñar a los alumnos la manera de demostrar, como Cristo, un amable interés y una disposición sociable para con aquellos que se hallan en la mayor necesidad, aun cuando los tales no sean sus compañeros preferidos.  En todo momento y en todas partes, manifestó Jesús amante interés en la familia humana y esparció en derredor suyo la luz de una piedad alegre.  Se debe enseñar a los estudiantes a seguir sus pisadas.  Se les ha de enseñar a manifestar interés cristiano, simpatía y amor hacia sus compañeros jóvenes y a empeñarse en atraerlos a Jesús; Cristo debiera ser en sus corazones como un manantial de agua que brote para vida eterna, que refresque a todos aquellos con quienes tratan.

Es este ministerio voluntario y amante prestado a otros en momentos de necesidad el que Dios considera valioso.  De ésta manera, aun mientras asisten a la escuela, los alumnos pueden ser, si son fieles a su profesión, misioneros vivos para Dios.  Todo esto llevará tiempo; pero el tiempo así empleado es de provecho, porque así aprende el alumno a presentar el cristianismo al mundo.
Cristo no rehusó alternar con otros en trato amistoso.  Cuando era invitado a un banquete por un fariseo o un publicano, aceptaba la invitación.  En tales ocasiones cada palabra que pronunciaba tenía sabor de vida para sus oyentes, porque hacía de la hora de la comida una ocasión para impartir muchas lecciones preciosas adaptadas a sus necesidades.  De este modo Cristo enseñó a sus discípulos como debían conducirse cuando se hallasen en compañía tanto de los que no eran religiosos así como de los que lo eran (Joyas de los testimonios, tomo 2, págs. 438, 439). 405

138. PRINCIPIOS GUIADORES

EL CORAZÓN pertenece a Jesús.  El ha pagado precio infinito por el alma, e intercede ante el Padre como nuestro Mediador, y ruega, no como un peticionante, sino como un conquistador que  reclama lo que le pertenece. Es capaz de salvar hasta lo sumo, pues intercede constantemente por nosotros. El corazón  joven es una ofrenda preciosa, el don más valioso que puede presentarse a Dios. Todo lo que sois y toda la habilidad que poseéis proceden de Dios, como legado sagrado que debe devolverse como ofrenda santa y voluntaria. No podéis dar a Dios nada que no os haya dado primero. Cuando se entrega el corazón a Dios, se le da, pues, un don que él ha comprado y le pertenece.

Hay muchas cosas que exigen que la juventud dedique su tiempo, sus afectos y su fuerza.  Satanás clama a los jóvenes como su propiedad, y un vasto número, le entrega toda la capacidad y el talento que posee. El mundo reclama el corazón, pero el corazón pertenece a Aquel que lo redimió, Si es entregado al  mundo, se llenará de cuidados, de pena y de esperanzas defraudadas; se tornará impuro y corrompido. La entrega  de los afectos y el servicio de vuestro corazón al mundo sería la peor clase de robo, pues tales cosas pertenecen a Dios. No podéis dedicar con provecho vuestro corazón a la búsqueda de los placeres.

El enemigo de la justicia tiene preparada toda clase de placeres para los jóvenes de cualquier condición de vida; y estos  placeres no atraen solamente en las  406 ciudades populosas sino en cualquier lugar habitado por seres humanos.  Satanás se complace en tener a los jóvenes como soldados en sus filas.  El archienemigo sabe bien qué material tiene que manejar, y ha desplegado su sabiduría infernal para idear para la juventud costumbres y placeres que separen sus afectos de Jesucristo. . .

EL HIJO PRODIGO
La lección del hijo pródigo se ha dado para instrucción de la juventud.  En su vida de placer y prácticas pecaminosas, gasta su porción de la herencia, en costumbres disolutas.  Lo abandonan los amigos en un país extraño; viste harapos y está hambriento, anhelando hasta el alimento que desechan los cerdos.  Su última esperanza es regresar, penitente y humillado, a la casa de su padre, quien lo atrae nuevamente a su corazón, y es bien recibido y perdonado.  Muchos jóvenes están haciendo lo que él hizo, viviendo una vida indiferente, dedicada al placer, al derroche, abandonando la fuente de agua viva, la fuente del verdadero placer, y cavando para sí mismos cisternas rotas, que no pueden contener agua.

LA GENEROSA INVITACIÓN DE DIOS
Dios hace a cada joven la siguiente invitación: "Dame, hijo mío, tu corazón; * yo lo guardaré puro; satisfaré sus anhelos con verdadera felicidad".  Dios se complace en hacer felices a los jóvenes, y por eso quisiera que le entregasen el corazón a su cuidado para que sean mantenidas en condición sana y vigorosa todas las facultades del ser dadas por él.  Ellos poseen el don de vida dado por Dios.  El hace latir el corazón; él da fuerza a cada facultad.  El gozo puro no degradará ninguno de los dones de Dios.  Pecamos contra nuestro cuerpo y contra Dios cuando buscamos, placeres que 407 separan nuestros afectos de Dios. Los jóvenes han de tener en cuenta que han sido colocados en el mundo a prueba, para ver si tienen caracteres que los hagan aptos para vivir con los ángeles.
Cuando vuestros compañeros os instan a ir por sendas de vicio e insensatez, y los que os rodean os tientan a olvidar a Dios, a destruir las aptitudes que Dios os ha confiado, y a degradar todo lo que es noble en vuestra naturaleza, resistidlos.  Recordad que sois propiedad del Señor, comprados por precio: el sufrimiento y la agonía del Hijo de Dios. . .

El Señor Jesús reclama vuestro servicio.  El os ama.  Si dudáis de su amor, mirad al Calvario.  La luz que refleja la cruz muestra la magnitud de ese amor que ninguna lengua puede expresar.  "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama". * Mediante el estudio aplicado hemos de familiarizarnos con los mandamientos de Dios, y luego mostrar que somos sus hijos e hijas obedientes.

RODEADOS DE LAS MISERICORDIAS DE DIOS
Las misericordias de Dios os rodean en todo momento, y sería provechoso que consideraseis cómo y de dónde vienen cada día vuestras bendiciones. Despierten las preciosas bendiciones de Dios la gratitud en vosotros. No podéis contar las bendiciones de Dios, la constante bondad amorosa que os muestra, pues son tan numerosas como las refrescantes gotas de la lluvia.  Se ciernen sobre vosotros nubes de misericordia listas para precipitarse sobre vosotros.  Si queréis apreciar el valioso don de la salvación, seréis sensibles al refrigerio diario, a la protección y el amor de Jesús; seréis guiados por el camino de la paz. Contemplad las gloriosas cosas de Dios en la naturaleza, y elevad vuestro corazón en gratitud al Dador. 408

En el libro de la naturaleza hay material de estudio provechoso para la mente.  No seáis desagradecidos ni indiferentes.  Abrid los ojos de vuestro entendimiento; ved la hermosa armonía de las leyes de Dios en la naturaleza y atemorizaos y reverenciad a vuestro Creador, el Gobernante supremo del cielo y la tierra.  Contempladlo, con los ojos de la fe, inclinándose amoroso hacia vosotros, diciéndoos con compasión: "Hijo mío, hija mía, dame tu corazón".  Entregaos a Jesús, y luego podréis decir con corazón agradecido: "Yo sé que mi Redentor vive".* Vuestra fe en Jesús dará fuerza a cada propósito, y estabilidad al carácter.

Toda vuestra felicidad, vuestra paz, vuestro gozo y vuestro éxito en esta vida, dependen de la genuina y confiada fe en Dios. Esta fe inspirará verdadera obediencia a los mandamientos de Dios.  Vuestro conocimiento y fe en Dios son el más poderoso freno contra toda mala práctica, y el motivo de todo bien. Creed en Jesús como Aquel que perdona vuestros pecados, que quiere que seáis felices en las mansiones que ha ido a preparar para vosotros.  El quiere que viváis en su presencia; que tengáis vida eterna y una corona de gloria (Youth's Instructor, enero 5, 1887). 409

139. LA INFLUENCIA DE LAS COMPAÑÍAS

ES INEVITABLE que los jóvenes tengan compañías, y necesariamente sentirán su influencia.  Hay misteriosos vínculos que ligan las almas, de manera que el corazón de uno responde al corazón del otro.  El uno adopta inconscientemente las ideas, los sentimientos y el espíritu del otro.  Este trato puede ser una bendición o una maldición.  Los jóvenes pueden ayudarse y fortalecerse mutuamente, mejorando en conducta, disposición y conocimientos; o permitirse llegar a ser descuidados e infieles, ejerciendo así una influencia desmoralizadora.

La elección de compañías es un asunto que los estudiantes deben aprender a considerar seriamente.  Entre los jóvenes que asisten a nuestras escuelas, se hallarán siempre dos clases: los que procuran agradar a Dios y obedecer a sus maestros, y los que están llenos de un espíritu de desobediencia.  Si los jóvenes van con la multitud para hacer mal, su influencia se sumará a la del adversario de las almas, y contribuirá a extraviar a los que no albergaron principios de fidelidad inquebrantable.
Se ha dicho con verdad: "Dime con quién andas, y te diré quién eres".  Los jóvenes no comprenden cuán sensiblemente quedan afectados su carácter y su reputación por su elección de compañías.  Uno busca la compañía de aquellos cuyos gustos, hábitos y prácticas congenian con los suyos. 

El que prefiere la sociedad 410 de los ignorantes y viciosos a la de los sabios y buenos, demuestra que su propio carácter es deficiente. Puede ser que al principio sus gustos y hábitos sean completamente diferentes de los gustos y hábitos de aquellos cuya compañía procura; pero a medida que trata con esta clase, cambian sus pensamientos y sentimientos; sacrifica los buenos principios, e insensible, aunque inevitablemente, desciende al nivel de sus compañeros.  Como un arroyo adquiere las propiedades del suelo donde corre, los principios y hábitos de los jóvenes se tiñen invariablemente del carácter de las compañías que tratan. . .

LA MEDIDA DE LA FUERZA
La fuerza de carácter consiste en dos cosas: la fuerza de voluntad y el dominio propio. Muchos jóvenes consideran equivocadamente la pasión fuerte y sin control como fuerza de carácter; pero la verdad es que el que es dominado por sus pasiones es un hombre débil. La verdadera grandeza y nobleza del hombre se mide por su poder de subyugar sus sentimientos, no por el poder que tienen sus sentimientos de subyugarlo a él.  El hombre más fuerte es aquel que, aunque sensible al maltrato, refrena sin embargo la pasión y perdona a sus enemigos.

Dios nos ha dado fuerza intelectual y moral, pero en extenso grado, cada uno es arquitecto de su propio carácter. Cada día la estructura se acerca más a su terminación. La Palabra de Dios nos amonesta  a prestar atención a cómo edificamos, a cuidar de que nuestro edificio esté fundado en la roca eterna. Se acerca el momento en que nuestra obra quedará velada tal cual es. Ahora es el momento en que toda han de cultivar las aptitudes que Dios les ha dado formar un carácter que los haga útiles aquí y les permita alcanzar la vida superior más allá. 411

La fe en Cristo como Salvador personal dará fuerza y solidez al carácter. Los que tienen verdadera fe en Cristo serán serios, recordando que el ojo de Dios los ve, que el Juez de todos los hombres pesa el valor moral, que los seres celestiales observan qué clase de carácter están formando.
La razón por la cual los jóvenes cometen tan graves errores, reside en que no aprenden por la experiencia de los que han vivido más que ellos. Los estudiantes no pueden deshacerse con escarnio o ridículo de los consejos e instrucciones de los padres y maestros. Deben apreciar toda lección, comprendiendo al mismo tiempo su necesidad de una enseñanza más profunda de la que puede dar cualquier ser humano. Cuando mora Cristo en el corazón por la fe, su Espíritu llega a ser un poder que purifica y vivifica el alma. Cuando la verdad está en el corazón no puede dejar de ejercer una influencia correctora sobre la vida...

Recuerden los alumnos que están lejos de sus hogares y no ya bajo la influencia directa de sus padres, que el ojo de su Padre celestial los ve.  El ama a los jóvenes. Conoce sus necesidades y comprende sus tentaciones. Ve en ellos grandes posibilidades y está dispuesto a ayudarles a alcanzar la más alta norma, si ellos quieren comprender su necesidad y pedirle ayuda.
Alumnos, noche y día las oraciones de vuestros padres ascienden a Dios en vuestro favor; día tras día os sigue su interés lleno de amor.  Escuchad sus súplicas y amonestaciones, y resolved que por todo medio a vuestro alcance, os elevaréis por encima del mal que os rodea. No podéis discernir cuán insidiosamente obrará el enemigo para corromper vuestra mente y vuestros hábitos, y desarrollar en vosotros principios incorrectos. 412

Tal vez no veáis peligro real en dar el primer paso hacia la frivolidad y la búsqueda de placeres, y penséis que cuando deseéis cambiar vuestra conducta podréis hacer el bien tan fácilmente como antes de entregaros a hacer el mal. Pero esto es un error. Por la elección de malos compañeros, muchos han sido desviados, paso a paso de la senda de la virtud a profundidades de desobediencia y disipación a las cuales consideraban una vez que les era imposible descender.

El alumno que cede a la tentación debilita su influencia para el bien, y el que por una conducta equivocada llegue a ser agente del adversario de las almas, deberá rendir a Dios cuenta de la parte que haya desempeñado en poner piedras de tropiezo en el camino ajeno. ¿Por qué habrán de vincularse los alumnos con el gran apóstata? ¿Por qué llegarán a ser sus agentes para tentar a otros? ¿Por qué no estudiarán más bien, para ayudar y alentar a sus condiscípulos y sus maestros?  Tienen el privilegio de ayudar a sus maestros a llevar las cargas y a arrostrar las perplejidades que Satanás quisiera hacer desalentadoramente pesadas y penosas.  Pueden crear una atmósfera de utilidad y alegría. Todo alumno puede tener la satisfacción de saber que ha estado de parte de Cristo, manifestando respeto por el orden, la diligencia y la obediencia, y negándose a poner una jota de su habilidad o influencia en favor del gran enemigo de todo lo bueno y elevador.

El alumno que tiene concienzuda consideración por la verdad y un verdadero concepto del deber, puede hacer mucho para influir en sus condiscípulos en favor de Cristo.  Los jóvenes que están uncidos con el Salvador no serán indisciplinados; no estudiarán su propio placer egoísta y su satisfacción.  Debido a que son uno en espíritu con Cristo, serán uno con Cristo 413 en acción.  Los alumnos mayores de nuestras escuelas deben recordar que está en su poder amoldar los hábitos y prácticas de los estudiantes menores; y deben procurar sacar el mejor partido de toda oportunidad.  Resuelvan no entregar por su influencia a sus compañeros en manos del enemigo.
Jesús será el auxiliador de todos lo que ponen su confianza en él.  Los que están relacionados con Cristo tienen la felicidad a su disposición.  Siguen la senda por la cual los guía su Salvador, crucificando por causa de él la carne, con sus afectos y concupiscencias.  Han edificado sus esperanzas en Cristo, y las tormentas de la tierra son impotentes para apartarlos del seguro fundamento.

LA SEGURIDAD Y LA FIDELIDAD
Os incumbe a vosotros, jóvenes y señoritas, decidir si queréis llegar a ser dignos de confianza y fieles, listos y resueltos para decidiros por lo correcto en todas las circunstancias. ¿Deseáis formar hábitos correctos?  Entonces, buscad la compañía de los que son sanos en lo moral, cuyo ideal tiende hacia lo que es bueno.  Las preciosas horas del tiempo de gracia os son concedidas para que podáis eliminar todo defecto del carácter, y esto debéis procurar hacerlo, no sólo a fin de obtener la vida eterna, sino para ser útiles en esta vida.  Un buen carácter es un capital de más valor que el oro o la plata. 

 No lo afectan los pánicos ni los fracasos, y en aquel día en que serán barridas las posesiones terrenales, os producirá ricos dividendos.  La integridad, la firmeza y la perseverancia, son cualidades que todos deben procurar cultivar fervorosamente; porque invisten a su poseedor con un poder irresistible, un poder que le hará fuerte para hacer el bien, fuerte para resistir el mal y para soportar la adversidad. 414

El amor a la verdad y un sentido de la responsabilidad de glorificar a Dios, son los incentivos más poderosos para perfeccionar el intelecto.  Con este impulso en acción, el estudiante no puede ser trivial... Será siempre fervoroso.  Estudiará como bajo los ojos de Dios, sabiendo que todo el cielo está alistado en la obra de su educación.  Llegará a ser de mente noble, generoso, bondadoso, cortés, semejante a Cristo, eficiente. Su corazón y su mente obrarán en armonía con la voluntad de Dios (Consejos para los maestros, págs. 170-174). 415

140. LA INFLUENCIA

LA VIDA de Cristo era de una influencia siempre creciente, sin límites; una influencia que lo ligaba a Dios y a toda la familia humana.  Por medio de Cristo, Dios ha investido al hombre de una influencia que le hace imposible vivir para sí.  Estamos individualmente vinculados con nuestros semejantes, somos una parte del gran todo de Dios y nos hallamos bajo obligaciones mutuas.  Ningún hombre puede ser independiente de sus prójimos, pues el bienestar de cada uno afecta a los demás.  Es el propósito de Dios que cada uno se sienta necesario para el bienestar de los otros y trate de promover su felicidad.

Cada alma está rodeada de una atmósfera propia, una atmósfera que puede estar cargada del poder vivificador de la fe, el valor y la esperanza, y endulzada por la fragancia del amor. O puede ser pesada y fría con la bruma del descontento y el egoísmo, o estar envenenada con la contaminación fatal de un pecado acariciado.  La atmósfera que nos rodea afecta inconscientemente a toda persona con la cual nos relacionamos.

NUESTRA RESPONSABILIDAD
Es ésta una responsabilidad de la que no nos podemos librar.  Nuestras palabras, nuestros actos, nuestro vestido, nuestra conducta, hasta la expresión de nuestro rostro, tienen influencia.  De la impresión así hecha dependen resultados para bien o para mal, que ningún hombre puede medir. Cada impulso impartido 416 de ese modo es una semilla sembrada que producirá su cosecha.  Es un eslabón de la larga cadena de los acontecimientos humanos, que se extiende hasta no sabemos dónde.  Si por nuestro ejemplo ayudamos a otros a desarrollar buenos principios, les damos poder para hacer el bien.  Ellos a su vez ejercen la misma influencia sobre otros, y éstos sobre otros más.  De este modo, miles pueden ser bendecidos por nuestra influencia inconsciente.
Arrojad una piedrecita al lago, y se formará una onda, y otra y otra, y a medida que crecen éstas, el círculo se agranda hasta que llega a la costa misma.  Lo mismo ocurre con nuestra influencia.  Más allá del alcance de nuestro conocimiento o dominio, obra en otros como una bendición o una maldición.

El carácter es poder.  El testimonio silencioso de una vida sincera, abnegada y piadosa, tiene una influencia casi irresistible.  Al revelar en nuestra propia vida el carácter de Cristo, cooperamos con él en la obra de salvar almas.  Solamente revelando en nuestra vida su carácter, podemos cooperar con él.
Y cuanto más amplia es la esfera de nuestra influencia, mayor bien podemos hacer. Cuando los que profesan servir a Dios sigan el ejemplo de Cristo practicando los principios de la ley en su vida diaria; cuando cada acto dé testimonio de que aman a Dios más que a todas las cosas y a su prójimo como a sí mismos, entonces la iglesia tendrá poder para conmover al mundo (Palabras de vida del gran Maestro, págs. 318-320). 417

141. LA ELECCIÓN DE LOS COMPAÑEROS

DEBERIAMOS escoger la sociedad más favorable a nuestro progreso espiritual, y sacar provecho de toda ayuda que esté a nuestro alcance, pues Satanás pondrá muchos obstáculos a nuestro progreso hacia el cielo para hacerlo lo más difícil posible.  Quizá nos hallemos en situaciones molestas, pues muchos no pueden estar en el ambiente que quisieran, pero no debemos exponernos voluntariamente a influencias desfavorables para la formación del carácter cristiano.  Cuando el deber nos llama a hacer esto, debiéramos orar y velar doblemente para que, por la gracia de Cristo, nos mantengamos incorruptos.

Lot escogió a Sodoma como lugar de residencia porque se preocupó más de las ventajas temporales que iba a lograr que de las influencias morales que lo rodearían a él y a su familia. ¿Qué ganó en lo que a las cosas de este mundo se refiere?  Fueron destruidas sus propiedades, algunos de sus hijos perecieron en la destrucción de la impía ciudad, su esposa se convirtió en una estatua de sal por el camino, y él mismo se salvó "así como por fuego".  Y no terminan aquí lo malos resultados de su elección egoísta; la corrupción moral del lugar estaba tan entretejida con el carácter de sus hijos, que no pudieron distinguir entre el bien y el mal, el pecado y la rectitud (Signs of the Times, mayo 29, 1884). 418

142. LA REGLA DE ORO

EN NUESTRO trato con otros, pongámonos en su lugar.  Comprendamos sus sentimientos, sus dificultades, sus chascos, sus gozos y sus pesares.  Identifiquémonos con ellos; luego tratémoslos como quisiéramos que nos trataran a nosotros si cambiásemos de lugar con ellos.  Esta es la regla de la verdadera honradez. Es otra manera de expresar esta ley: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".* Es la médula de la enseñanza de los profetas, un principio del cielo.  Se desarrollará en todos los que se preparan para el sagrado compañerismo con él.

La regla de oro es el principio de la cortesía verdadera, cuya ilustración más exacta se ve en la vida y el carácter de Jesús. ¡Oh! ¡qué rayos de amabilidad y belleza se desprendían de la vida diaria de nuestro Salvador! ¡Qué dulzura emanaba de su misma presencia!  El mismo espíritu se revelará en sus hijos. Aquellos con quienes mora Cristo serán rodeados de una atmósfera divina.  Sus blancas vestiduras de pureza difundirán la fragancia del jardín del Señor.  Sus rostros reflejarán la luz de su semblante, que iluminará la senda para los pies cansados e inseguros.

Nadie que tenga el ideal verdadero de lo que constituye un carácter perfecto dejará de manifestar la simpatía y la ternura de Cristo.  La influencia de la gracia debe ablandar el corazón, refinar y purificar los sentimientos, impartir delicadeza celestial y un sentido de lo correcto (El discurso maestro de Jesucristo, pág. 114). 419

143. LA VERDADERA CORTESÍA

EL SEÑOR Jesús nos pide que reconozcamos los derechos de cada ser humano.  Hemos de considerar los derechos sociales de los hombres y sus derechos como cristianos.  A todos debemos tratar con amenidad y delicadeza, como hijos e hijas de Dios.
El cristianismo hará de todo hombre un cumplido caballero.  Cristo fue cortés aun con sus perseguidores; y sus discípulos verdaderos manifestarán el mismo espíritu.  Mirad a Pablo cuando compareció ante los magistrados.  Su discurso ante Agripa es dechado de verdadera cortesía y de persuasiva elocuencia.  El Evangelio no fomenta la cortesía formalista, tan corriente en el mundo, sino la cortesía que brota de la verdadera bondad del corazón.

El cultivo más esmerado del decoro externo no basta para acabar con el enojo, el juicio implacable y la palabra inconveniente.  El verdadero refinamiento no traslucirá mientras se siga considerando al yo como objeto supremo.  El amor debe residir en el corazón.  Un cristiano cabal funda sus motivos de acción en el amor profundo que tiene por el Maestro.  De las raíces de su amor a Cristo brota un interés abnegado por sus hermanos.  El amor comunica al que lo posee gracia, decoro y gentileza en el modo de portarse. Ilumina el rostro y modula la voz; refina y eleva al ser entero (El ministerio de curación, pág. 390). 420

LA NECESIDAD DE LA VERDADERA CORTESÍA
Existe la mayor necesidad de que los hombres y las mujeres que conocen la voluntad de Dios aprendan a ser obreros de éxito en su causa.  Debieran ser personas cultas, de entendimiento, que no tengan el engañoso brillo exterior y la sonrisa afectada del mundano, sino la finura y la verdadera cortesía que sabe a cielo, que cada cristiano deberá tener si quiere ser participante de la naturaleza divina.  La falta de la verdadera dignidad y cortesía cristianas en las filas de los observadores del sábado testifica contra nosotros como pueblo, y hace de la verdad que nosotros profesamos algo de sabor desagradable.  La obra de la educación de la mente y de los modales puede ser desarrollada hasta alcanzar la perfección.  Si aquellos que profesan la verdad no aprovechan ahora sus privilegios y oportunidades de crecer y llegar a la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús no honrarán la causa de la verdad ni a Cristo (Testimonies, tomo 4, págs. 358, 359).

LA ELECCIÓN DE COMPAÑEROS
Los jóvenes que están en armonía con Cristo elegirán compañeros que les ayudarán a hacer el bien, rehuirán la sociedad de los que no les presten ayuda en el desarrollo de los buenos principios y nobles propósitos.  En todo lugar se hallarán jóvenes cuya mente se ha formado en un molde inferior.  Cuando se vean en compañía de esta clase, los que se han puesto sin reserva de parte de Cristo se mantendrán firmes, inducidos por aquello que la razón y la conciencia les dice que es correcto (Consejos para los maestros, pág. 174). 421

144. RECHAZAD LAS RELACIONES MUNDANAS

Los jóvenes deberían considerar seriamente cuál ha de ser el propósito y la obra de su vida y echar el cimiento en una forma tal, que sus hábitos estén libres de mancha de corrupción.  Si quieren hallarse en condición de influir sobre otros, deben tener confianza en sí mismos.  El nenúfar del lago hunde sus raíces bien abajo de la superficie de la basura y el cieno, y por su tallo poroso absorbe los elementos que han de contribuir a su desarrollo y a que saque a la luz su flor inmaculada para que repose pura sobre el seno del lago.  Rechaza todo lo que empañaría y echaría a perder su inmaculada belleza.

Del nenúfar podemos aprender una lección: aunque estemos rodeados de influencias que tiendan a corromper la moral y arruinar el alma, podemos negarnos a ser corrompidos, y colocarnos donde las malas compañías no puedan dañar nuestro corazón.  Individualmente, los jóvenes deberían buscar la compañía de aquellos que con paso firme avanzan trabajosamente hacia arriba.  Deberían esquivar la sociedad de aquellos que absorben toda mala influencia, que son inactivos, y no tienen un ardiente deseo de alcanzar una elevada norma de carácter, en quienes no se puede confiar como personas fieles a los principios.  Procuren los jóvenes relacionarse con los que temen y aman a Dios, pues estos caracteres firmes y nobles son los representados por el nenúfar que abre su flor pura en el seno del lago.  Rehusan dejarse modelar por las 422 influencias que serían desmoralizadoras y sólo recogen para sí aquello que les ayudará a desarrollar un carácter puro y noble.  Tratan de conformarse al modelo divino (Youth's Instructor, enero 5, 1893).

NUESTRAS PALABRAS COMO FUENTE DE AYUDA

Poco se conversa entre los cristianos en cuanto a los preciosos capítulos de su experiencia.  La obra de Dios es perjudicada y Dios es deshonrado por el abuso que se hace del talento del habla.  El corazón alimenta celos, suspicacia y egoísmo, y las palabras muestran la corrupción interior.  Muchos que invocan el nombre de Cristo, piensan y hablan cosas malas.  Rara vez mencionan éstos la bondad, la misericordia y el amor de Dios manifestado al dar a su Hijo por el mundo.  El lo ha hecho por nosotros, ¿y no deberíamos expresar nuestro amor y gratitud? ¿No deberíamos tratar de que nuestras palabras sean una fuente de ayuda y estímulo mutuos en nuestra experiencia cristiana?  Si amamos verdaderamente a Cristo, lo glorificaremos con nuestras palabras.  Los incrédulos se sienten a menudo culpables al escuchar las palabra puras de alabanza y gratitud a Dios (Review and Herald, enero 25, 1898).

NUESTRA INFLUENCIA
El ejemplo y la conducta del cristiano, lo mismo que sus palabras, deberían ser de tal naturaleza que despierten en el pecador el deseo de acudir a la Fuente de la vida (Review and Herald, noviembre 29, 1887). 423

145. LA CONVERSACIÓN ELEVADA

LAS personas más versadas en ciencias no son siempre los más eficaces instrumentos de Dios.  Hay muchos que son puestos a un lado, y ven que ocupan su lugar los que han tenido menos ventajas para obtener conocimientos mediante los libros, porque estas personas tienen un conocimiento de las cosas prácticas que es esencial para los usos de la vida diaria, mientras que aquellos que se consideran instruidos dejan a menudo de aprender, son demasiado confiados en sí mismos y no quieren ser enseñados, ni siquiera por Jesús, que fue el mayor maestro que jamás conociera el mundo.
Los que han crecido y se han desarrollado, cuyo raciocinio ha sido mejorado por la investigación profunda de las Escrituras para conocer la voluntad de Dios, ocuparán puestos de utilidad, porque la Palabra de Dios ha tenido entrada en su vida y carácter.  La Biblia debe hacer su obra peculiar, aun hasta partir las coyunturas y tuétanos y discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.  La Palabra de Dios debe constituir el alimento por medio del cual el cristiano debe fortalecerse en espíritu e intelecto, para batallar por la verdad y la justicia.

LA RAZÓN DE LAS NORMAS BAJAS
¿Por qué es que nuestros jóvenes, y aun las personas de mayor edad, caen tan pronto en la tentación y el pecado?  Es porque no estudian la Palabra de Dios ni meditan en ella como debieran.  Si la apreciaran habría una rectitud interior, una fuerza de espíritu que 424 resistiría las tentaciones de Satanás al mal.  La vida y el carácter no adquieren una fuerza de voluntad firme y decidida, porque no se hacen objeto de estudio y meditación las sagradas instrucciones de Dios.  No se hace el esfuerzo debido para asociar la mente a pensamientos puros y santos y apartarla de lo impuro y falso.  No se escoge la mejor parte, no se busca estar sentado a los pies de Jesús, como María, para aprender las más sagradas lecciones del divino Maestro, para atesorarlas en el corazón y practicarlas en la vida diaria.  La meditación en las cosas santas elevará y refinará la mente, y formará damas y caballeros cristianos.

Dios no aceptará a ninguno de nosotros que con sus palabras, pensamientos o acciones, rebaje sus facultades a una depravación carnal, terrena.  El cielo es un lugar puro y santo en donde no podrá entrar nadie que no se haya refinado, espiritualizado, limpiado y purificado.  Tenemos que hacer una obra para nosotros mismos, y sólo seremos capaces de hacerla si obtenemos fuerza de Jesús. Deberíamos estudiar la Biblia con preferencia a cualquier otro libro; deberíamos amarla y obedecerla como voz de Dios.  Hemos de ver y comprender sus restricciones y requerimientos: "harás", y "no harás", y percatarnos del verdadero significado de la Palabra de Dios.

SE NECESITA UNA INCLINACIÓN MAYOR HACIA LAS COSAS CELESTIALES
Cuando hacemos de la Palabra de Dios nuestro consejero, y escudriñamos las Escrituras para obtener luz, los ángeles del cielo se acercan para impresionar la mente y alumbrar el entendimiento de modo que pueda decirse con razón: "La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples".* No es asombroso que no haya más inclinación hacia las cosas 425 celestiales entre los jóvenes que profesan el cristianismo, cuando se presta tan poca atención a la Palabra de Dios.  Se desatienden los consejos divinos, se desobedecen las amonestaciones, no se busca la gracia y sabiduría divinas para evitar pecados pasados y limpiar del carácter toda mancha de corrupción.  David oró: "Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas".*

Si las mentes de los jóvenes, lo mismo que las de los de edad más madura, fuesen acertadamente dirigidas en su trato social, su conversación giraría alrededor de temas elevados.  Cuando la mente es pura y los pensamientos son elevados por la verdad de Dios, las palabras serán del mismo carácter, como "manzana de oro con figuras de plata".*  Pero con el entendimiento actual, con las prácticas actuales, con la baja norma que hasta los cristianos profesos se conforman con alcanzar, la conversación es vulgar y sin provecho.  Es de la tierra, terrena, y no tiene el sabor de la verdad o del cielo, y no se eleva ni siquiera hasta la norma de la clase más culta de los mundanos.

UN VIGOROSO PROCESO DE SANTIFICACIÓN
Cuando Cristo y el cielo son los temas de meditación, la conversación dará evidencia del hecho.  El lenguaje estará sazonado de gracia, y el que habla mostrará que ha estado educándose en la escuela del divino Maestro.  El salmista dice: "Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí".*  El atesoró la Palabra de Dios.  Esta halló entrada en su entendimiento, no para ser desatendida, sino para ser practicada en su vida...

Día tras día, hora tras hora, debe efectuarse en el interior un proceso vigoroso de abnegación y santificación, y las obras exteriores darán entonces testimonio 426 de que Jesús mora en el corazón por la fe.  La santificación no cierra las avenidas del alma al saber, sino que acude para desarrollar la mente e inspirarle el deseo de investigar la verdad, como si fuera un tesoro oculto; y el conocimiento de la voluntad de Dios hace avanzar la obra de la santificación.  Hay un cielo, y ¡cuán fervientemente deberíamos esforzarnos por llegar a él!

Os ruego a vosotros, estudiantes de nuestros colegios, que creáis en Jesús como vuestro Salvador.  Creed que él está dispuesto a ayudaros por su gracia cuando acudís sinceramente a él.  Debéis pelear la buena batalla de la fe.  Debéis luchar por la corona de la vida.  Esforzaos, porque la garra de Satanás está sobre vosotros y si no os libráis de él, seréis paralizados y arruinados.  El enemigo está a derecha e izquierda, delante y detrás de vosotros, y debéis pisotearlo.  Esforzaos, porque hay una corona por conquistar.  Esforzaos, porque si no ganáis la corona, perdéis todo en esta vida y en la futura.  Esforzaos, pero con la fuerza de vuestro Salvador resucitado (Review and Herald, agosto 21, 1888). 427

146. LA VIDA LICENCIOSA DE LA JUVENTUD

QUERIDOS jóvenes amigos, por breve que sea el tiempo que hayáis llevado una vida licenciosa, producirá una cosecha que amargará vuestra vida entera; una hora de descuido -el ceder una sola vez a la tentación- puede desviar toda la corriente de vuestra vida hacia una dirección equivocada.  Podéis tener una sola juventud; hacedla útil.  Después que habéis pasado una vez por el terreno, no podéis rectificar vuestros errores.  El que rehusa tener comunión con Dios y se coloca en el camino de la tentación, caerá con seguridad.

Dios prueba a cada joven.  Muchos han disculpado su descuido e irreverencia con el mal ejemplo que les han dado algunas personas de la misma fe y de más experiencia.  Pero esto no debiera disuadir a nadie del bien hacer.  En el día de las cuentas finales no podréis aducir las excusas que presentáis ahora.  Seréis condenados con justicia, porque conocíais el camino, pero no escogisteis andar en él.

LA TENTACIÓN
Satanás, el archiengañador, se transforma en ángel de luz y se presenta a los jóvenes con sus engañosas tentaciones, y consigue apartarlos, paso a paso, de la senda del deber.  Se lo describe como acusador, engañador, mentiroso, atormentador, asesino.  "El que hace pecado, es del diablo".*  Cada transgresión acarrea condenación sobre el alma y provoca el desagrado divino.  Dios discierne los pensamientos del corazón. 428 Cuando se acarician pensamientos impuros, no es necesario expresarlos por palabras o hechos para consumar el pecado y acarrear la condenación sobre el alma. Su pureza ya está contaminada, y el tentador ha triunfado.

Todo hombre es tentado cuando es llevado por sus propias concupiscencias y seducido.  Al seguir sus inclinaciones se aparta del camino de la virtud y del bien verdadero.  Si los jóvenes poseyesen integridad moral, en vano se les presentarían las más fuertes tentaciones.  El acto de tentar es de Satanás, pero el de ceder es vuestro.  Toda la hueste de Satanás no tiene poder para forzar al tentado a ceder.  No hay excusa para el pecado.

Mientras algunos de los jóvenes malgastan sus facultades en la vanidad y la locura, otros disciplinan sus mentes, almacenando conocimientos, ciñéndose la armadura para entrar en la batalla de la vida, decididos a tener éxito.  Pero no pueden hacer de la vida un éxito, por alto que quieran subir, a menos que concentren sus afectos en Dios.  Si quieren volverse a Dios de todo corazón, rechazando la lisonja de los que en el menor grado pudieran debilitar su buen propósito, tendrán fuerza y confianza en Dios.

LA VERDADERA FELICIDAD NO SE HALLA EN LA VANA DIVERSIÓN
Los que aman la sociedad satisfacen frecuentemente este gusto hasta que llega a ser una pasión dominante.  Vestir bien, concurrir a lugares de diversión, reír, charlar de asuntos más livianos que la vanidad: tal es el objeto de sus vidas.  No pueden soportar la lectura de la Biblia ni meditar en cosas celestiales.  Se sienten desgraciados a menos que haya algo que los excite.  No tienen en sí el poder para ser felices, sino que dependen, para tener felicidad, de la compañía 429 de otros jóvenes tan irreflexivos y temerarios como ellos.  Dedican a la locura las facultades que podrían ser dirigidas hacia propósitos nobles.

El joven que halla gozo y felicidad en leer la Palabra de Dios y en la hora de la oración, es constantemente refrescado por las corrientes de la Fuente de la vida.  Alcanzará una altura de excelencia moral y una amplitud de pensamiento que otros no pueden concebir.  La comunión con Dios estimula los buenos pensamientos, las aspiraciones nobles, la percepción clara de la verdad, y los elevados propósitos de acción.  Los que así ponen sus almas en comunión con Dios son reconocidos por él como sus hijos e hijas.  Se elevan cada vez más, obteniendo visiones más claras de Dios y de la eternidad hasta que Dios hace de ellos conductos de luz y de sabiduría para el mundo. . .

Los que moran en Jesús serán felices, alegres y gozosos en Dios.  La voz se caracterizará por un tono bajo, los actos y la música expresarán la reverencia por las cosas espirituales y eternas, y de sus labios brotará una música gozosa, pues procede del trono de Dios.  Este es el misterio de la piedad, que no se puede explicar fácilmente, pero que no por eso deja de ser sentido y gozado.  El corazón empedernido y rebelde puede cerrar sus puertas a todas las dulces influencias de la gracia de Dios y a todo el gozo en el Espíritu Santo, pero los caminos de la sabiduría son caminos agradables, y todas sus veredas son paz.  Cuanto más estrechamente nos relacionemos con Cristo, más mostrarán nuestras palabras y acciones el poder subyugador y transformador de su gracia (Testimonies, tomo 4, págs. 622-626). 430

147. LOS VISITANTES IRRELIGIOSOS

NO ES seguro para los cristianos escoger la sociedad de los que no tienen comunión con Dios y cuya conducta desagrada al Señor.  Sin embargo, cuántos cristianos profesos se arriesgan en el terreno prohibido. Muchos invitan a sus casas a parientes vanos, superficiales e impíos, y con frecuencia el ejemplo y la influencia de estas visitas irreligiosas producen impresiones duraderas en las mentes de los niños de la casa.  La influencia así ejercida es similar a la que resultó de la asociación de los hebreos con los impíos cananeos...

Muchos tienen la impresión de que deben hacer ciertas concesiones para agradar a sus parientes y amigos irreligiosos.  Como no es siempre fácil trazar la línea divisoria, una concesión preparará el camino para otra, hasta que los que una vez fueron verdaderos seguidores de Jesús, se han conformado en vida y carácter a las costumbres del mundo.  Se ha interrumpido la comunión con Dios.  Sólo son cristianos de nombre.  Cuando llega la hora de prueba, se ve que su esperanza no tiene fundamento.  Se han vendido, junto con sus hijos al enemigo. 

Han deshonrado a Dios, y en la revelación de sus justos juicios, cosecharán lo que sembraron.  Cristo les dirá, como dijo al antiguo Israel: "Vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto?". 
(Signs of the Times, junio 2, 1881). 432

(Mensaje para los Jóvenes de E. G. de White)

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