17/5/18

REFLEXIÓN 93. ¡UN SERVICIO ACEPTABLE Y APROBADO! ¿SÓLO SI SE DA EL CIEN POR CIENTO?


14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 

19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 

20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 

22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 

28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 
29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 
Mt. 25:31-46.

*Siempre que he leído esta parábola, me he preguntado por qué el que recibió solo un talento ¿lo enterró, lo escondió? 

 Y en relación a los que recibieron 5, 2 talentos. 
¿Lo multiplicaron cien veces más? Entonces te estarás preguntando: ¿cómo puedo estar enterrando mis dones y talentos? O ¿Cómo duplicarlo al ciento por ciento? 

*RECUERDA: Dios solo aceptará y permitirá el acceso a su presencia por la eternidad, a aquellos siervos que utilizaron bien los dones que recibieron.

 ¿Ya sabes, ya identificaste los dones que tienes? 

Según la parábola leída, toda persona mínimamente tiene un talento. 

 En Rom. 12, 1Cor. 12. Se habla de dones espirituales, que recibimos al nacer de nuevo en la familia de Dios. Dones que se multiplican al ser usados en beneficiar a la humanidad, como tal reciben la aprobación de Dios. O al ser descuidados reciben su desaprobación. Mt. 25:31-46.

 *En éste mundo, hay más dones de lo que menciona el registro sagrado, de una manera clara y directa, según los textos mencionados. Pero si ahondamos en nuestra comprensión, veremos que el don más importante que recibimos de Dios, "Es el don de la vida". 
 Mientras reconozcamos de dónde venimos, sabremos vivir agradando a aquel que nos creó, y sentiremos su presencia en todo momento; hablándonos por medio de su Espíritu Santo “Nuestro Maestro y Guía” 

 Los siervos que vencieron, fueron aquellos que vivieron recordando en todo momento, que todo lo que poseían era del Señor, que partió lejos de la hacienda. Y que era un honor y privilegio recibir la confianza depositada al recibir los tesoros de su amo. 

 ¿Cómo estás viviendo hoy? 
¿reconoces al Señor que te legó, los tesoros que tienes? ¿Cómo va el proceso de multiplicación de esos dones? ¿O vives escondiéndolos? 

 Para Dios eres muy valioso (a). Haz una evaluación de tu vida, y levántate y sigue hasta la victoria final. Que el Señor despierte los dones que depositó en ti, para que lo honres hoy. 

RECUERDA : “Toda promesa de Dios tiene ciertas condiciones. Si estamos dispuestos a hacer su voluntad, toda su fuerza nos pertenece. Cualquier don que nos prometa se encuentra en la promesa misma. "La semilla es la palabra de Dios". *Luc. 8:11. 
Tan ciertamente como se encuentra la semilla del roble en la bellota. se encuentra el don de Dios en su promesa. Si recibimos la promesa, recibimos el don. 
La fe que nos capacita para recibir los dones de Dios, es en sí misma un don del cual se imparte una porción a cada ser humano. Aumenta a medida que se la usa para asimilar la Palabra de Dios. A fin de 254 fortalecer la fe debemos ponerla a menudo en contacto con la Palabra”. EGW ED 

 ¡Que Dios te bendiga y multiplique los dones que te confió, hasta aquel día, en que recibas su aprobación y bienvenida a su reino celestial! Amen. MHP

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