31/5/11

SECCIÓN I "El Propósito de Dios Para la Juventud"

A fin de que la obra pueda avanzar en todos los ramos, Dios pide vigor, celo y valor juveniles. El ha escogido a los jóvenes para que ayuden en el progreso de su causa. El hacer planes con mente clara y ejecutarlos con mano valerosa, requiere energía fresca y no estropeada. Los jóvenes están invitados a dar a Dios la fuerza de su juventud, para que por el ejercicio de sus poderes, por reflexión aguda y acción vigorosa, le tributen gloria, e impartan salvación a sus semejantes (Obreros evangélicos, pág. 69). 15

1. INTRODUCCION
 
LA EDIFICACIÓN DEL CARÁCTER PARA LA ETERNIDAD

TENGO profundo interés en la juventud y deseo grandemente ver a los jóvenes esforzándose por adquirir un carácter cristiano perfecto, tratando de lograr, mediante el estudio diligente y la oración fervorosa, la preparación esencial para prestar un servicio aceptable en la causa de Dios.  Anhelo verlos ayudándose mutuamente para alcanzar un nivel más elevado en la experiencia cristiana.

Cristo vino a enseñar a la familia humana el camino de la salvación e hizo este camino tan llano que hasta un niñito puede andar en él. Invita a sus discípulos a que avancen en el conocimiento del Señor; y a medida que éstos sean guiados diariamente por su dirección, aprenderán que su salida está aparejada como el alba.

Habéis observado la salida del sol, y la aparición gradual del día sobre la tierra y el cielo.  Poco a poco progresa la aurora, hasta que aparece el sol; la luz se hace cada vez más fuerte y clara hasta que se llega a la plena gloria del mediodía.  Es ésta una bella ilustración de lo que Dios desea hacer por sus hijos en el perfeccionamiento de su experiencia cristiana.  Andando día tras día en la luz que él nos envía, en la obediencia voluntaria a todos sus requerimientos, nuestra experiencia crece y se amplía hasta que alcanzamos la estatura plena de hombres y mujeres en Cristo Jesús.

Los jóvenes necesitan tener siempre presente el camino que Cristo siguió.  Fue en todos sus pasos un  16  camino de victorias.  Cristo no vino a la tierra como rey, para gobernar a las naciones.  Vino como hombre humilde para ser tentado y para vencer la tentación; para que sigamos en pos de él, como debemos ir, para conocer al Señor.  En el estudio de la vida de Jesús aprenderemos cuánto hará Dios por su medio, en favor de sus hijos.  Y sabremos que por grandes que sean nuestras pruebas, no pueden exceder a lo que Cristo soportó para que pudiésemos conocer el camino, la verdad y la vida.  Mediante una vida de conformidad con su ejemplo, hemos de mostrar nuestro aprecio por el sacrificio que hizo en nuestro favor.

Los jóvenes han sido comprados a un precio infinito: el de la misma sangre del Hijo de Dios.  Considerad el sacrificio del Padre al permitir que su Hijo fuera inmolado.  Considerad lo que Cristo abandonó cuando dejó los atrios celestiales y el trono real para dar su vida como sacrificio diario por los hombres.  Sufrió reproches y abusos.  Soportó todo el insulto y la burla que los hombres malvados pudieron acumular sobre él.  Y cuando hubo cumplido su ministerio terrenal, sufrió la muerte de cruz.  Considerad sus sufrimientos en la cruz: los clavos con que le atravesaron las manos y los pies; la mofa y el vituperio de aquellos a quienes vino a salvar; el ocultamiento del rostro de su Padre.  Pero mediante todo esto Cristo hizo posible que todos los que quieran, lleguen a poseer la vida que se mide con la vida de Dios.

UN FIEL AMIGO

Cuando Cristo ascendió al Padre, no dejó a sus seguidores sin ayuda.  El Espíritu Santo como representante suyo, y los ángeles celestiales como espíritus ministradores, son enviados para ayudar a aquellos que están peleando la buena batalla de la fe con gran desventaja.  Recordad siempre que Jesús es vuestro ayudador. 17 Nadie entiende tan bien como él las peculiaridades de vuestro carácter.  El vela sobre vosotros y si estáis dispuestos a dejaros guiar por él, os rodeará de influencias para el bien que os capacitarán para cumplir la totalidad de su voluntad respecto de vosotros.

En esta vida nos preparamos para la vida futura.  Pronto habrá una gran inspección en la cual cada alma que trata de perfeccionar el carácter cristiano tendrá que someterse a la prueba de las preguntas escudriñadoras de Dios: ¿Has dado un ejemplo que los demás pudiesen seguir con seguridad? ¿Has estado a la expectativa de las almas, como quien debe rendir cuenta?  Los miembros de la hueste celestial se interesan en la juventud y albergan un intenso anhelo de que soportéis la prueba y de que se os dirijan las palabras de aprobación: "Bien, buen siervo y fiel . . . ; entra en el gozo de tu Señor"*.

Recuerden los jóvenes, que aquí han de formar caracteres para la eternidad, y que Dios requiere de ellos que hagan lo mejor que puedan.  Vigilen los que tienen más experiencia a los más jóvenes, y cuando los vean tentados, llámenlos aparte y oren con ellos y por ellos.  El Señor quisiera que reconozcamos el gran sacrificio que Cristo ha hecho por nosotros, mostrando interés por la salvación de aquellos a quienes él vino a salvar.  Si los jóvenes buscan a Cristo, él hará que sus esfuerzos sean eficaces (Youth's Instructor, noviembre 21, 1911). 18

2. UN LLAMADO A LA JUVENTUD

Dios quiere que los jóvenes lleguen a ser hombres de mente seria, a estar preparados para la acción en su noble obra y a ser aptos para llevar responsabilidades.  Dios llama a jóvenes de corazón incorrupto, fuertes y valientes, decididos a pelear varonilmente en la lucha que les espera, para que glorifiquen a Dios y beneficien a la humanidad.  Si los jóvenes tan sólo hicieran de la  Biblia un objeto de estudio, calmasen sus impetuosos deseos y escuchasen la voz de su Creador y Redentor, no sólo estarían en paz con Dios, sino que se sentirían ennoblecidos y elevados. Joven amigo, redundará  en beneficio de tu interés eterno si prestas atención a las instrucciones que contiene la Palabra de Dios, pues son de inestimable importancia para ti.

Te ruego que seas prudente y consideres el resultado de llevar una vida sin freno, no gobernada por el Espíritu de Dios.  "No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.  Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción".* Por amor de tu alma, por amor de Cristo, quien se dio a sí mismo para salvarte de la ruina, detente en el umbral de tu vida y pesa bien tus responsabilidades, tus oportunidades, tus posibilidades.  Dios te ha dado la oportunidad de cumplir un elevado destino.  Tu influencia puede dar testimonio de la verdad de Dios: puedes ser colaborador de Dios en la gran obra de la redención humana... 19

LLAMADOS A UN ELEVADO DESTINO

¡Ojalá los jóvenes apreciasen el elevado destino al cual son llamados!  Examinad bien el sendero que siguen vuestros pies.  Empezad vuestra obra con elevado y santo propósito y determinad que, por el poder y la gracia de Dios, no os apartaréis de la senda de la rectitud.  Si empezáis a ir en dirección equivocada, cada paso estará lleno de peligro y desastre, y seguiréis desviándoos del camino de la verdad, la seguridad y el éxito.  Necesitáis que el poder divino fortalezca vuestro intelecto y avive vuestras energías morales.

La causa de Dios requiere las facultades más elevadas del ser, y en muchos campos hay necesidad urgente de jóvenes que tengan aptitudes literarias.  Hay necesidad de hombres a quienes se pueda confiar el trabajo en campos extensos que están ahora blancos para la cosecha.  Los jóvenes de aptitudes comunes, que se entreguen completamente a Dios, que no estén corrompidos, por el vicio y la impureza, tendrán éxito y serán habilitados para hacer una gran obra para Dios.  Atiendan los jóvenes la amonestación, y sean de mente sobria.

¡Cuántos jóvenes han malgastado en insensateces y disipación la fuerza que Dios les ha dado! ¡Cuántas historias dolorosas recuerdo de jóvenes que, por entregarse a hábitos viciosos, han llegado a ser mental, moral y físicamente náufragos humanos!  Sus organismos están arruinados, y la utilidad de su vida grandemente menoscabada por haberse entregado a placeres ilícitos.

Jóvenes indiferentes y descuidados de hoy, os ruego que os convirtáis y lleguéis a ser colaboradores con Dios.  Sea el tema de estudio de vuestra vida beneficiar y salvar a otros.  Si buscáis la ayuda de Dios, su potencia, obrando en vosotros anulará todos los poderes opositores y seréis santificados mediante la verdad.  El 20 pecado prevalece de una manera alarmante entre los jóvenes de hoy día, pero sea vuestro propósito hacer cuanto podáis para rescatar a las almas del poder de Satanás.

SED PORTADORES DE LUZ

Llevad la luz a dondequiera que vayáis; mostrad que tenéis fortaleza de propósito, que no sois indecisos, ni os dejáis llevar fácilmente por las persuasiones de los malos compañeros.  No deis presto asentimiento a las sugestiones de los que deshonran a Dios, antes bien tratad de reformar, restaurar y salvar a las almas del mal.

Recurrid a la oración, persuadid con mansedumbre y humildad de espíritu a los que se oponen.  Un alma salvada del error y puesta bajo el estandarte de Cristo producirá gozo en el cielo y añadirá una estrella a vuestra corona de regocijo.  El alma salvada, mediante su influencia piadosa traerá a otros al conocimiento de la salvación, y así la obra se multiplicará y sólo las revelaciones del día del juicio pondrán de manifiesto su extensión.

No vaciléis en trabajar por el Señor porque os parezca que es poco lo que podéis hacer.  Haced ese poco con fidelidad, pues Dios obrará junto con vuestros esfuerzos.  El escribirá en el libro de la vida vuestros nombres, como nombres de quienes son dignos de entrar en el gozo del Señor.  Roguemos fervientemente a Dios porque se levanten obreros, pues los campos están blancos para la siega; la cosecha es grande y los obreros son pocos...

TENED IDEAS AMPLIAS

Los jóvenes deberían tener ideas amplias, planes sabios, para sacar el mayor provecho de sus oportunidades e imbuirse de la inspiración y el valor que animaban a los apóstoles.  Juan dice: "Os he escrito a 21 vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno".*  Se presenta a los jóvenes una norma elevada, y Dios los invita a emprender un verdadero servicio por él.  Los jóvenes de corazón recto que se deleitan en aprender en la escuela de Cristo, pueden hacer una gran obra por el Maestro si tan sólo quieren prestar oído a la orden del Capitán, tal como ha resonado a lo largo de las filas hasta nuestro tiempo: "Portaos varonilmente, y esforzaos".*

Habéis de ser hombres que anden humildemente con Dios, que permanezcan delante de él con la virilidad por él impartida, libres de impureza, libres de toda contaminación, de la sensualidad que corrompe a esta época.  Habéis de ser hombres que desprecien toda falsedad y maldad, que se atrevan a ser veraces y valientes, que mantengan en alto el estandarte ensangrentado del Príncipe Emanuel.  Vuestros talentos aumentarán a medida que los uséis para el Maestro y serán considerados preciosos por Aquel que los compró a un precio infinito.  No os sentéis ni dejéis de hacer algo simplemente por no poder hacer algo grande; antes bien, haced todo lo que os viniere a la mano para hacer, en forma cuidadosa y enérgica...

EL LLAMADO A ALISTARSE

Cristo pide voluntarios que se alisten bajo su estandarte y sostengan ante el mundo la bandera de la cruz.  La iglesia languidece por falta de la ayuda de jóvenes que den un testimonio valiente, que con celo ardoroso aticen las indolentes energías del pueblo de Dios, y aumenten así el poder de la iglesia en el mundo. Se necesitan jóvenes que resistan la marea de la mundanalidad y eleven una voz de advertencia contra los primeros pasos de la inmoralidad y el vicio. 22

Pero los jóvenes que quieren servir a Dios y entregarse a su obra, deben primero limpiar el templo de su alma de toda impureza y entronizar a Cristo en el corazón; entonces estarán habilitados para poner energía en su esfuerzo cristiano y manifestarán celo entusiasta para persuadir a los hombres a reconciliarse con Cristo. ¿No quieren los jóvenes responder a la invitación de Cristo y contestar: "Heme aquí, envíame a mí"?* Jóvenes, poneos resueltamente a la vanguardia, y mostraos como colaboradores de Cristo, emprendiendo la obra donde él la dejó, para llevarla a su terminación (Review and Herald, junio 16, 1891).

ELEMENTOS ESENCIALES DEL CARÁCTER

Dios no ordena que los jóvenes tengan menos aspiraciones.  Los rasgos de carácter que dan éxito y honores a un hombre entre sus semejantes; el deseo inextinguible de algún bien mayor; la voluntad indomable; los esfuerzos arduos; la perseverancia incansable, no deben eliminarse.  Por la gracia de Dios, deben encauzarse hacia fines que superen los intereses egoístas y temporales como los cielos son más altos que la tierra (Patriarcas y profetas, págs. 651, 652). 23

3. TRATEMOS DE AGRADARLE

EL SEÑOR tiene una obra especial que hacer por nosotros individualmente.  Al ver la maldad del mundo puesta de manifiesto en los tribunales de justicia y publicada en los diarios, acerquémonos a Dios y, por medio de una fe viva, echemos mano de sus promesas, para que la gracia de Cristo se manifieste en nosotros.  Podemos ejercer una influencia, una influencia poderosa en el mundo.  Si nos acompaña el poder convincente de Dios, seremos capaces de conducir a las almas del pecado a la conversión.

Nuestra sencillez realizará buena parte de esta obra.  No debemos tratar de ascender hasta ocupar elevados puestos, ni conquistar la alabanza de los hombres.  No debiéramos tener por meta el ser superiores a los demás.  Debemos tener por único blanco la gloria de Dios.  Debemos trabajar con toda la inteligencia que Dios nos ha dado, colocándonos donde fluye la luz, para que la gracia de Dios pueda derramarse sobre nosotros para amoldarnos y confortarnos a la semejanza divina.  El cielo está esperando otorgarles sus más ricas bendiciones a aquellos que quieran consagrarse para hacer la obra de Dios en estos últimos días de la historia del mundo.  Seremos probados; tal vez debamos pasar noches en vela; pero pasemos esos momentos en oración ferviente a Dios, a fin de que él nos dé entendimiento, y avive nuestra mente para discernir los privilegios nuestros (Review and Herald, abril 1, 1909) . 24

4. NORMAS PARA ALCANZAR EL ÉXITO

"EL TEMOR de Jehová es el principio de la sabiduría"*. Muchos de nuestros jóvenes no sienten la necesidad de ejercitar vigorosamente hasta lo sumo sus facultades en todo momento y bajo todas las circunstancias.  No tienen ante la vista el temor de Jehová, y sus pensamientos no son puros ni elevados.

El cielo entero conoce todo pensamiento, toda acción.  Vuestras acciones podrán ser invisibles para vuestras relaciones, pero están abiertas a la inspección de los ángeles.  Los ángeles tienen la comisión de servir a aquellos que se esfuerzan por vencer todo hábito malo y mantenerse libres de las artimañas de Satanás.

FIEL INTEGRIDAD

No se da la importancia que se debiera al poder que los pequeños actos malos, las pequeñas inconsecuencias, tienen en la formación del carácter.  En la Palabra de Dios se nos revelan los principios más grandiosos y elevados.  Nos son dados para fortalecer todo esfuerzo en favor del bien, para gobernar y equilibrar la mente, para inducirnos a aspirar al logro de una norma elevada.

En la historia de José, Daniel y sus compañeros, vemos cómo la áurea cadena de la verdad puede ligar a la juventud al trono de Dios.  No podían ser tentados a apartarse de su integridad.  Valoraron el favor de Dios por encima del favor y la alabanza de los príncipes, y Dios los amó y los cobijó bajo su escudo. 25

El Señor los honró señaladamente delante de los hombres por su fiel integridad, por su determinación a honrar a Dios por encima de todo poder humano.  Fueron honrados por el Señor Jehová de los ejércitos, cuyo poder se extiende sobre todas las obras de sus manos, arriba en el cielo y abajo en la tierra.  Estos jóvenes no se avergonzaban de desplegar su verdadero estandarte.  Hasta en la corte del rey, en sus palabras, en sus hábitos, en sus prácticas, confesaron su fe en el Señor Dios del cielo.  Rehusaron inclinarse ante cualquier mandato terrenal que detrajera el honor de Dios.  Tenían fuerza del cielo para confesar su lealtad a Dios.

Deberíais estar preparados para seguir el ejemplo de estos nobles jóvenes.  No os avergoncéis jamás de vuestra bandera; tomadla y desplegadla a la mirada de los hombres y los ángeles.  No os dejéis dominar por una falsa modestia, una falsa prudencia que os sugiera un curso de acción contrario a este consejo.  Por la elección de vuestras palabras y una conducta consecuente, por vuestra corrección, vuestra ferviente piedad, haced una profesión eficaz de vuestra fe, decididos a que Cristo ocupe el trono en el templo del alma, y poned vuestros talentos sin reservas a sus pies, para que sean utilizados en su servicio.

COMPLETA CONSAGRACIÓN

Conviene a vuestro bienestar presente y eterno poneros enteramente de parte de lo recto, a fin de que el mando sepa cuál es vuestra posición.  Muchos no se entregan completamente a la causa de Dios, y su posición vacilante es una fuente de debilidad en sí misma y una piedra de tropiezo para otros.  Sin principios fijos, sin consagración, son apartados por las olas de la tentación de lo que saben que es recto, y no se esfuerzan santamente por vencer los errores y por perfeccionar 26 un carácter recto mediante la justicia imputada de Cristo.

El mundo tiene derecho a saber exactamente lo que se puede esperar de cada ser humano inteligente.  Aquel que es una personificación viva de principios firmes, decididos y rectos, ejerce un poder viviente sobre sus compañeros, y con su cristianismo influirá sobre otros.  Muchos no perciben ni aprecian cuán grande es la influencia de cada persona para el bien o para el mal.  Todo estudiante debiera comprender que los principios que adopta llegan a ejercer una influencia viva y modeladora sobre el carácter.  Aquel que acepta a Cristo como Salvador personal, amará a Jesús y a todos aquellos por quienes él murió; pues Cristo será en él un manantial de agua que brota para vida eterna.  Se entregará sin reservas al dominio de Cristo.

AFIRMAD VUESTRA LIBERTAD

Estableced como ley de vuestra vida, de la cual no os harán apartar las tentaciones ni ningún interés ajeno a la vida cristiana, el honrar a Dios, porque "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".* Dios solicita de vosotros, como agentes morales libres, redimidos, rescatados mediante un precio infinito, que afirméis vuestra libertad y utilicéis las facultades que os ha otorgado el cielo, como súbditos libres del reino celestial.  No continuéis en la servidumbre del pecado, sino mostrad vuestra lealtad a Dios como súbditos leales del Rey de reyes.

Mostrad mediante Jesucristo, que sois dignos del sagrado cometido con que el Señor os ha honrado al otorgaros vida y gracia.  Debéis rehusaras a estar sujetos al poder del mal.  Como soldados de Cristo, debemos aceptar, deliberada e inteligentemente, sus 27 condiciones de salvación en cualquier circunstancia, tener en alta estima los principios rectos y actuar de acuerdo con ellos.  La sabiduría divina debe ser lámpara a vuestros pies.  Sed leales a vosotros mismos y sed leales a vuestro Dios.  Será sacudido todo lo que vacile, pero si estáis arraigados y cimentados en la verdad, permaneceréis firmes con aquellas cosas que no pueden ser sacudidas.  La ley de Jehová es inmutable, inalterable, pues es expresión del carácter de Jehová.  Resolved que ni con palabras ni influencias arrojaréis la menor deshonra sobre su autoridad.

ENTREGA COMPLETA

Tener la religión de Cristo significa que habéis entregado a Dios, de un modo absoluto, todo lo que sois y tenéis, y que habéis consentido en ser guiados por el Espíritu Santo.  Mediante el don del Espíritu Santo se os dará poder moral, y no sólo tendréis los talentos que anteriormente se os habían confiado para el servicio de Dios, sino que la eficiencia de los mismos será grandemente multiplicada.  La entrega de todas las facultades a Dios simplifica mucho el problema de la vida.  Debilita y abrevia mil luchas con las pasiones del corazón natural.  La religión es como un cordón de oro que liga a Cristo las almas tanto de los jóvenes como de los ancianos. Mediante ella, los voluntarias y obedientes son llevados en salvo a la ciudad de Dios, a través de senderos oscuros e intrincados.

Hay jóvenes que sólo tienen aptitudes comunes, y sin embargo, mediante la educación y la disciplina, con maestros que actúen de acuerdo con principios puros y elevados, pueden salir del proceso de preparación aptos para ocupar algún puesto de confianza al cual Dios los ha llamado.  Pero hay jóvenes que fracasarán porque no han resuelto vencer las inclinaciones naturales y no están dispuestos a prestar oídos a la voz de Dios 28 registrada en su Palabra.  No han levantado alrededor de su alma barricadas contra las tentaciones ni han resuelto cumplir con su deber, a todo riesgo.  Se asemejan a aquel que al emprender un viaje peligroso rehusa toda guía e instrucción por las cuales pudiera evitar accidentes y ruina, y avanza por un camino de destrucción segura.

LA ELECCIÓN DE VUESTRO DESTINO

¡Ojalá comprenda cada uno que él es el árbitro de su propio destino!  En vosotros yace vuestra felicidad para esta vida y para la vida futura e inmortal.  Si lo queréis, tendréis compañeros que, por su influencia, restarán valor a vuestros pensamientos, vuestras palabras y vuestras normas morales.  Podéis dar rienda suelta a los apetitos y las pasiones, despreciar la autoridad, usar un lenguaje grosero, y degradaros hasta el más bajo nivel.  Vuestra influencia puede ser tal que contamine a otros y podéis ser la causa de la ruina de aquellos a quienes podríais haber traído a Cristo.  Podéis hacer apartar a otros de Cristo, de lo recto, de la santidad y del cielo.  En el juicio podrán los perdidos señalaros y decir: "Si no hubiera sido por su influencia, yo no habría tropezado ni me habría burlado de la religión.  El tenía la luz, conocía el camino al cielo.  Yo era ignorante y fui con los ojos vendados por el camino de la destrucción".  Oh, ¿qué respuesta podremos dar a tal acusación?  Cuán importante es que cada uno considere hacia dónde conduce a las almas.  Estamos a la vista del mundo eterno, y cuán diligentemente debiéramos computar el costo de nuestra influencia.  No deberíamos excluir la eternidad de nuestra consideración, sino acostumbrarnos a preguntar continuamente: ¿Agradará esta conducta a Dios? ¿Cuál será la influencia de mi acción sobre la mente de aquellos que han tenido mucho menos luz y evidencia en cuanto a lo recto? 29

PREGUNTAS ESCUDRIÑADORAS

¡Ojalá los jóvenes escudriñen las Escrituras y hagan como les parece que Cristo hubiese hecho en circunstancias semejantes!  Nuestras oportunidades para obtener conocimiento de origen divino han colocado sobre nosotros grandes responsabilidades y con solicitud intensa debiéramos preguntar: ¿Estoy andando en la luz? ¿Estoy, de acuerdo con la gran luz que he recibido, guiando a otros por el buen camino, o estoy haciendo senderos tan torcidos que el cojo será desviado del camino?...

Deberíamos estar imbuidos de un sentimiento profundo y constante del valor, la santidad y la autoridad de la verdad.  Los rayos brillantes de la luz celestial están alumbrando tu sendero, querido joven, y te ruego que saques el mayor provecho de tus oportunidades.  Recibe y aprecia cada rayo enviado del cielo, y tu senda aumentará en brillo hasta el día perfecto (Youth's Instructor, febrero 2, 1893). 30

5. NUESTRO DÍA DE OPORTUNIDAD

LA EXPERIENCIA de aquellos que trabajaron para Dios en generaciones pasadas, tiene lecciones que debemos aprender los que vivimos en este tiempo.  Cuán poco conocernos los conflictos, las pruebas y las labores que soportaron estos hombres mientras se equipaban para hacer frente a los ejércitos de Satanás.  Poniéndose toda la armadura de Dios, fueron capaces de hacer frente a las astucias de Satanás.

Estos hombres que en tiempo pasado se entregaron a Dios y al engrandecimiento de su causa eran tan firmes en los principios como el acero.  Eran hombres que no decaían ni se desanimaban; hombres que, como Daniel, estaban llenos de reverencia y celo por Dios, llenos de propósitos y aspiraciones nobles.  Eran tan débiles e impotentes como cualesquiera de los que hoy están ocupados en la obra, pero ponían toda su confianza en Dios. Tenían riqueza, pero consistía ésta en la cultura de la mente y  el alma.  Y puede tenerla cualquiera que dé a Dios el primero, el último y el mejor lugar en  todas las cosas.  Aunque estemos destituidos de sabiduría, conocimiento, virtud y poder, podemos recibir todo esto si queremos aprender de Cristo las lecciones que es nuestro privilegio aprender.

LA CLASE DE OBREROS QUE SE NECESITA

Tenemos en está época oportunidades y ventajas que no era fácil obtener en generaciones pasadas.  Tenemos más luz, y ésta la hemos recibido gracias a la obra de aquellos fieles centinelas que hicieron de Dios 31 su sostén, y recibieron de él poder para hacer brillar la luz con rayos claros en el mundo.  En nuestra época tenemos mayor luz de la cual sacar provecho, así como en épocas pasadas los hombres y mujeres de noble valor aprovecharon la luz que Dios les diera.  Largo tiempo trabajaron asiduamente para aprender las lecciones que les fueron dadas en la escuela de Cristo, y no trabajaron en vano.  Sus esfuerzos perseverantes fueron recompensados.  Se unieron con el mayor de todos los poderes ,y sin embargo, anhelaban siempre una comprensión más profunda, elevada y amplia de las realidades eternas, para poder presentar con éxito los tesoros de la verdad a un mundo necesitado.

Ahora se necesitan obreros de este carácter.  Los que a la vista de Dios son hombres, y que así figuran en los libros del cielo, son aquellos que, como Daniel, cultivan todas sus aptitudes en la forma que les permita representar mejor el reino de Dios en un mundo que yace en la impiedad.  El progreso en el conocimiento es esencial, pues empleado en la causa de Dios, el conocimiento es un poder para el bien.  El mundo necesita hombres de pensamiento, hombres de principios, hombres que estén creciendo constantemente en comprensión y discernimiento.  La prensa necesita hombres que la usen aprovechando todas sus ventajas a fin de que la verdad reciba alas para ir velozmente a toda nación y lengua y pueblo.

NUESTRA FUENTE DE EFICIENCIA

Necesitamos hacer uso de los jóvenes que cultiven la laboriosidad honrada, que no teman poner a prueba sus facultades. Jóvenes tales encontrarán empleo en todas partes, porque no vacilan en el camino; llevan la semejanza divina en la mente y el alma.  Sólo tienen una cosa en vista y avanzan y se elevan constantemente 32  gritando: ¡Victoria!  Pero no hay llamamiento para el indolente, el temeroso y el incrédulo, que por su falta de fe y de disposición a negarse a sí mismo por la causa de Cristo, impide que la obra avance...

Dios llama a aquellos que quieren ser sus colaboradores.  Relacionada con Cristo, la naturaleza humana llega a ser pura e íntegra.  Cristo provee la eficiencia y el hombre se convierte en un poder para el bien.  La veracidad y la integridad son atributos de Dios, y el que posee estos atributos posee un poder invencible (Review and Herald, marzo 10, 1903).

JUSTICIA INTERIOR

La justicia exterior da testimonio de la justicia interior.  El que es justo por dentro, no muestra corazón duro ni falta de simpatía, sino que día tras día crece a la imagen de Cristo y progresa de fuerza en fuerza.  Aquel a quien la verdad santifica, tendrá dominio de sí mismo y seguirá en las pisadas de Cristo hasta que la gracia dé lugar a la gloria.  La justicia por la cual somos justificados es imputada; la justicia por la cual somos santificados es impartida.  La primera es nuestro derecho al cielo; la segunda, nuestra idoneidad para el cielo (Review and Herald, junio 4, 1895). 33

6. ALTURAS QUE SE PUEDEN ALCANZAR

QUERIDOS jóvenes, ¿cuál es la meta y el propósito de vuestra vida? ¿Ambicionáis una educación para tener nombre y posición en el mundo? ¿Tenéis el pensamiento que no os atrevéis a expresar, de estar algún día en la cima de la grandeza intelectual; de sentaros en asambleas legislativas y deliberantes, y ayudar a dictar leyes para la nación?  No hay nada malo en estas aspiraciones.  Cada uno de vosotros puede llegar a distinguirse.  No deberíais contentaros con adquisiciones mezquinas.  Escoged una norma elevada y no escatiméis esfuerzos para alcanzarla.

LA RELIGIÓN ES LA BASE DE LA VIDA

El temor del Señor es fundamento de toda verdadera grandeza.  La integridad, la integridad inalterable, es el principio que necesitáis en todas las relaciones de la vida.  Llevad con vosotros vuestra religión a la escuela, a la pensión donde vivís, a todas vuestras ocupaciones.  La cuestión importante para vosotros ahora es, cómo escoger y perfeccionar vuestros estudios de modo que mantengáis la solidez y la pureza de un carácter cristiano sin mancha, poniendo todos los intereses y las exigencias temporales en sujeción a las demandas superiores del Evangelio de Cristo.

Debéis ahora edificar de acuerdo con lo que después podréis amueblar, relacionaros con la sociedad y la vida en una forma que responda al propósito que 34 tuvo Dios al crearos.  Como discípulos de Cristo, no se os priva de emprender ocupaciones temporales, pero deberíais llevar vuestra religión con vosotros.  Cualquiera sea la empresa para la cual os preparéis, no abriguéis la idea de que no tendréis éxito en ella sin sacrificar los principios.

RESPONSABILIDADES ELEVADAS

Equilibrados por el principio religioso, podéis ascender a la altura que queráis.  Nos alegraría veros elevar a la noble altura que Dios ha determinado que alcancéis. Jesús ama la preciosa juventud; y no le agrada verla crecer con talentos sin cultivar ni desarrollar.  Pueden los jóvenes llegar a ser hombres fuertes de principios firmes, capacitados para que se les confíen elevadas responsabilidades, y  pueden consagrar lícitamente a este fin todo su vigor.

Pero no cometáis jamás crimen tan grande como el de pervertir, para hacer mal y destruir a otros, las facultades que Dios os ha dado.  Hay hombres de talento, que usan su habilidad para extender la corrupción y la ruina moral; pero todos ellos están sembrando una semilla que producirá una cosecha que no se enorgullecerán en recoger.  Es cosa terrible usar para esparcir daño y desgracia en la sociedad, en vez de bendición, las capacidades que Dios ha concedido.  Es también cosa terrible envolver en un pañuelo el talento que se nos confió y esconderlo en el mundo, pues esto es despreciar la corona de la vida.  Dios demanda nuestro servicio.  Hay responsabilidades para cada uno; y sólo podemos cumplir la gran misión de la vida cuando aceptamos plenamente estas responsabilidades y las desempeñamos fiel y concienzudamente. 35

INFLUENCIA DE LA RELIGIÓN

Dice el sabio: "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud".* Pero no supongáis, ni por un momento, que la religión os hará tristes y sombríos y cerrará el camino del éxito.  La religión de Cristo no borra ni siquiera debilita una sola facultad.  No incapacita al individuo para gozar de la verdadera felicidad; no ha sido designada para disminuir vuestro interés en la vida o para haceros indiferentes a las demandas de los amigos y la sociedad.  No cubre la vida de cilicio; no se la expresa en profundos suspiros y gemidos.  No, no; aquellos para quienes Dios es lo primero, lo último y lo mejor, son las personas más felices del mundo.  No se borran de su rostro las sonrisas y la luminosidad.  La religión no hace tosco, desprolijo y descortés al que la acepta; al contrario, lo eleva y ennoblece, refina sus gustos, santifica su criterio, y lo hace apto para estar en la sociedad de los ángeles celestiales y para el hogar que Jesús ha ido a preparar.

No perdamos nunca de vista el hecho de que Jesús es un manantial de gozo.  No se deleita en la miseria de los seres humanos, sino en verlos felices.  Los cristianos tienen a su disposición muchas fuentes de felicidad y pueden decir con exactitud infalible qué placeres son lícitos y buenos.  Gozarán de las recreaciones que no disipen la mente ni rebajen el alma, que no desilusionen ni dejen tras sí una triste influencia que destruye el respeto propio u obstruye el camino de la utilidad.  Si pueden llevar consigo a Jesús y mantener un espíritu de oración, están perfectamente seguros. . .

NUESTRA ADMINISTRACIÓN DE LOS TALENTOS

Jóvenes amigos, el temor del Señor se halla a la base misma de todo progreso; es el principio de la sabiduría. 36 Vuestro Padre celestial tiene derechos sobre vosotros, pues sin que se lo solicitéis y sin que haya mérito de vuestra parte, os da la plenitud de su providencia, y más aún, os ha dado todo el cielo en una dádiva: la de su amado Hijo.  Como retribución por este don infinito, os pide obediencia voluntaria.  Por cuanto sois comprados por precio, la misma preciosa sangre del Hijo de Dios, él requiere que hagáis el debido uso de los privilegios de que disfrutáis.  Vuestras aptitudes intelectuales y morales son dones de Dios, talentos que se os han confiado para que los aprovechéis sabiamente, y no tenéis la libertad de dejarlos latentes por falta del debido cultivo o que sean mutilados o atrofiados por la inacción.  A vosotros os toca decidir si habréis o no de hacer frente fielmente a las pesadas responsabilidades que descansan sobre vosotros, si vuestros esfuerzos serán o no bien dirigidos, y si serán o no los mejores de que sois capaces.

Vivimos en medio de los peligros de los últimos días.  Todo el cielo se interesa en el carácter que estáis formando.  Se ha hecho plena provisión para que participéis de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que está en el mundo a causa de la concupiscencia.  El hombre no es dejado solo para vencer los poderes del maligno por sus propios y débiles esfuerzos.  La ayuda está a mano y será dada a todo el que realmente la desee.  Los ángeles de Dios que ascienden y descienden por la escalera que Jacob vio en visión, ayudarán a toda alma que quiera ascender hasta el más elevado cielo.  Ellos están guardando al pueblo de Dios y observando cómo da cada paso.  Los que ascienden por el camino iluminado serán recompensados; entrarán en el gozo de su Señor (Fundamentals of Christian Education, págs. 82-86). 37

UN ALTO IDEAL QUE ALCANZAR

El ideal que Dios tiene para sus hijos está por encima del alcance del más elevado pensamiento humano.  El blanco a alcanzarse es la piedad, la semejanza a Dios.  Ante el estudiante se abre un camino de progreso continuo.  Tiene que alcanzar un objeto, lograr una norma que incluye todo lo bueno, puro y noble.  Progresará tan rápidamente e irá tan lejos como fuere posible en todos los ramos del verdadero conocimiento.  Pero sus esfuerzos se dirigirán a fines tanto más altos que el mero egoísmo y los intereses temporales, cuanto son más altos los cielos que la tierra (La educación, pág. 16) .

CONDUCTOS DE LA GRACIA DE DIOS

Es el privilegio de toda alma ser un canal vivo por medio del cual Dios pueda comunicar al mundo los tesoros de su gracia, las inescrutables riquezas de Cristo.  No hay nada que Cristo desee tanto como agentes que representen al mundo su Espíritu y carácter.  No hay nada que el mundo necesite tanto como la manifestación del amor del Salvador mediante la humanidad.  Todo el cielo está esperando que haya canales por medio de los cuales pueda derramarse el aceite santo para que sea un gozo y una bendición para los corazones humanos (Palabras de vida del gran Maestro, pág. 397). 38

7. LAS NORMAS DE EFICIENCIA

PESAN sobre la juventud graves responsabilidades.  Dios espera mucho de los jóvenes que viven en esta generación de luz y conocimiento abundantes.  Espera de ellos que impartan esa luz y ese conocimiento.  Desea usarlos para disipar el error y la superstición que nublan la mente de muchos.  Han de disciplinarse reuniendo toda jota y tilde del saber y la experiencia.  Dios los hace responsables de las oportunidades y los privilegios que se les dan.  La obra que tienen delante espera sus esfuerzos diligentes para ser llevada adelante progresivamente, como la época lo requiera.

Si los jóvenes quieren consagrar su mente y corazón al servicio de Dios, alcanzarán una elevada norma de eficiencia y utilidad.  Es ésta la norma que el Señor espera que los jóvenes alcancen.  Hacer menos que esto es rehusarse a sacar el mayor provecho de las oportunidades dadas por Dios.  Esto será considerado como traición a Dios, como dejar de trabajar para el bien de la humanidad.

COMO ADQUIRIR LA IDONEIDAD PARA EL SERVICIO

Aquellos que se esfuerzan por ser colaboradores de Dios, que buscan diligentemente adquirir para impartir, recibirán constantemente luz de Dios, para que sean medios de comunicación.  Si, como Daniel, los jóvenes de ambos sexos conforman todos sus hábitos, apetitos y pasiones con los requerimientos de Dios, se harán idóneos para realizar una obra más elevada. 39

Deberían apartar de sus mentes todo lo vulgar y frívolo.  Deberían abandonarse la propensión a los placeres y la liviandad como cosas que están fuera de lugar en la vida y la experiencia de aquellos que viven por la fe en el Hijo de Dios, comiendo su carne y bebiendo su sangre.

Deberían comprender que, aunque estén a su alcance todas las ventajas del saber, pueden no llegar a obtener la educación que los hará aptos para trabajar en alguna parte de la viña del Señor.  No pueden ocuparse en el servicio del Señor sin las cualidades indispensables de una piedad inteligente.  Si dedican al placer y las diversiones la preciosa mente que debería ser fortalecida por un propósito elevado y noble, degradan las facultades que Dios les ha dado y se hacen culpables a su vista, porque no mejoran sus talentos mediante un uso sabio.

Su espiritualidad empequeñecida es una ofensa a Dios.  Manchan y corrompen las mentes de aquellos con quienes se asocian.  Por sus palabras y acciones estimulan el descuido y la desatención de las cosas sagradas.  No sólo ponen en peligro sus propias almas, sino que dan un ejemplo perjudicial a todos aquellos con quienes se relacionan.  Son enteramente incompetentes para representar a Cristo.  Siendo siervos del pecado, descuidados, temerarios y desatinados, hacen apartar a otros del Señor.

Los que se satisfacen con normas bajas, no llegan a ser colaboradores de Dios.  A los que permiten que su mente vaya a la deriva, hacia donde irá si no se la vigila, Satanás les sugiere cosas que la absorben en tal forma, que los hace adiestrarse en su ejército, para engatusar a otras almas.  Pueden profesar ser religiosos, pueden tener una forma de la piedad, pero son amadores de los placeres más bien que de Dios. 40

LA HABILIDAD NO ES PIEDAD

Hay jóvenes que tienen cierta clase de habilidad, reconocida y admirada por sus relaciones, pero esta habilidad no está santificada.  No está fortalecida y solidificada por las gracias y las pruebas de la experiencia, y Dios no puede usarla para beneficiar a la humanidad y glorificar su nombre.  Bajo la máscara de la piedad, usan sus facultades para erigir normas falsas, y los inconversos lo consideran como excusa para seguir su errónea conducta, Satanás los induce a divertir a sus compañeros con su tontería y así llamada agudeza.  Todo lo que emprenden tiende a la vulgaridad, porque se hallan bajo el control del tentador, quien dirige y modela sus caracteres a fin de que hagan su obra.

Tienen habilidad, pero sin cultivar; tienen capacidad, pero sin aprovechar.  Han recibido talentos, pero los usan mal y los degradan con necedades, arrastrando a otros a su propio bajo nivel.  Por la vergüenza y el vituperio que soportó, por la abnegación, el sacrificio y la humillación, Cristo pagó el rescate de sus almas. Lo hizo para libertarlos de la esclavitud del pecado, de la esclavitud de un amo que se ocupa de ellos sólo e la medida en que puede usarlos para arruinar a la almas.  Pero ellos invalidan el amor que el Redentor les prodiga, y su obra es contemplada por él con tristeza.

Tales jóvenes hallarán eterna perdición. ¿Qué le parecerán sus diversiones en aquel día cuando el Juez de toda la tierra recompense a cada hombre de acuerdo con sus acciones?  Ellos han aportado para el cimiento, leña, heno y paja, y toda la obra de sus vida perecerá. ¡Qué pérdida!

¡Cuánto mejor es la condición de los que desempeñan su parte en el servicio de Dios, que miran a Jesús 41 en busca de su aprobación, que diariamente escriben en sus libros de registro sus errores, sus equivocaciones, sus penas, las victorias que han ganado sobre la tentación, su gozo y paz en Cristo!  Tales jóvenes no tendrán que hacer frente a la crónica de sus vidas con vergüenza y desaliento (Youth's Instructor, junio 22, 1899) .

EL AGENTE ESCOGIDO

Nuestra confesión de su fidelidad es el factor escogido por el cielo para revelar a Cristo al mundo.  Debemos reconocer su gracia como fue dada a conocer por los santos de antaño; pero lo que será más eficaz es el testimonio de nuestra propia experiencia.  Somos testigos de Dios mientras revelamos en nosotros mismos la obra de un poder divino.  Cada persona tiene una vida distinta de todas las demás y una experiencia que difiere esencialmente de la suya.  Dios desea que nuestra alabanza ascienda a él señalada por nuestra propia individualidad (El ministerio de curación, págs. 69, 70). 42

8. ESCALAD LAS ALTURAS

AL PERFECCIONAR un carácter cristiano, es esencial perseverar en el bien hacer.  Quisiera impresionar a nuestros jóvenes con la importancia de la perseverancia y la energía en la obra de la formación del carácter.  Desde los más tempranos años es necesario entretejer en el carácter principios de severa integridad, para que los jóvenes de ambos sexos puedan alcanzar, al llegar a adultos, la más alta norma personal.  Deberían tener siempre presente el hecho de que han sido comprados por precio, y deberían glorificar a Dios en sus cuerpos y espíritus, los cuales son de él...

EL PROGRESO DIARIO

Es tarea de la juventud progresar día tras día.  Pedro dice: "Añadid a vuestra fe el poder; y al poder, la ciencia; y a la ciencia, la templanza; y a la templanza, la paciencia; y a la paciencia, la piedad; y a la piedad, fraternidad; y a la fraternidad, amor.  Porque subsistiendo y abundando en vosotros estas cosas, no os dejarán estar ociosos y sin fruto en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo".*

Al empezar no se tendrán presentes todos estos pasos sucesivos, ni se los contará; pero fijando la mirada en Jesús, y teniendo sólo en vista la gloria de Dios, progresaréis.  No podéis alcanzar en un día la plenitud de la medida de la estatura de Cristo, y os sumiríais en la desesperación si pudieseis contemplar todas las dificultades que hay que afrontar y vencer. 43

Tenéis que contender con Satanás, quien tratará por toda estratagema posible, de apartar vuestra mente de Cristo.

COMO HACER FRENTE A LOS OBSTÁCULOS

Pero debemos hacer frente a todos los obstáculos colocados en nuestro camino y vencerlos uno a la vez.  Si vencemos la primera dificultad, seremos más fuertes para afrontar la segunda y con cada esfuerzo nos haremos más capaces de progresar.  Podemos ser vencedores, contemplando a Jesús.  Pero cuando fijamos la mirada en las dificultades y esquivamos las batallas serias en favor del bien, nos volvemos débiles e incrédulos.

Dando un paso después de otro se puede subir la más elevada cuesta y llegar al fin a la cima del monte.  No os sintáis abrumados por la gran cantidad de trabajo que tenéis que hacer en el espacio de vuestra vida, pues no se requiere de vosotros que lo hagáis todo a la vez.  Aplicad toda facultad de vuestro ser a la tarea del día, aprovechad toda preciosa oportunidad, apreciad las ayudas que Dios os da y avanzad paso a paso por la escalera del progreso.  Recordad que habéis de vivir sólo un día a la vez, que Dios os ha dado un día, y los registros celestiales mostrarán cómo habéis valorado sus privilegios y oportunidades.  Ojalá aprovechéis cada día que Dios os ha dado de modo tal, que al fin hagáis decir al Maestro: "Bien, buen siervo y fiel"* (Youth's Instructor, enero 5, 1893). 44

9. EN SOCIEDAD CON DIOS

TENEIS a vuestro alcance algo más que posibilidades finitas. Un hombre, según Dios aplica el término, es un hijo de Dios. "Ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro". * Es un privilegio vuestro apartaros de lo vulgar e inferior y elevaros a una alta norma, a ser respetados por los hombres y amados por Dios.

La obra religiosa que el Señor da a los jóvenes y a los hombres de todas las edades, muestra la consideración que les tiene como hijos suyos. Les da el trabajo de gobernarse a sí mismos. Los llama a ser participantes con él en la gran obra de la redención y elevación de la humanidad. Así como un padre hace a su hijo socio suyo en su negocio, el Señor hace socios suyos a sus hijos. Somos hechos colaboradores de Dios. Jesús dice: "Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo".* ¿No escogeríais más bien ser hijos de Dios que siervos de Satanás y del pecado, teniendo el nombre registrado como enemigos de Cristo?

Los jóvenes necesitan más de la gracia de Cristo para practicar los principios del cristianismo en la vida diaria. La preparación para la venida de Cristo es una preparación hecha mediante Cristo, para ejercitar nuestras más elevadas cualidades. Es privilegio 45 de cada joven hacer de su carácter una hermosa estructura.  Pero hay una necesidad positiva de mantenerse allegado a Jesús.  El es nuestra fuerza, eficiencia y poder.  Ni por un momento podemos depender de nosotros mismos ...

HACIA ALTURAS CADA VEZ MAYORES

Por grandes o pequeños que sean vuestros talentos, recordad que lo que tenéis es vuestro, pero que sólo lo tenéis en custodia.  Dios os prueba así, dándoos oportunidad de mostraros fieles.  Le sois deudores por todas vuestras aptitudes.  Vuestras facultades del cuerpo, la mente y el alma le pertenecen, y habéis de usarlas para él.  Ante Aquel que lo da todo debéis rendir cuenta de vuestro tiempo, vuestra influencia, vuestras aptitudes, vuestra habilidad.  Aquel que por esfuerzos fervientes trata de llevar a cabo el gran plan del Señor para elevar a la humanidad, es el que mejor usa sus dones.

Perseverad en la obra que habéis empezado hasta ganar victoria tras victoria.  Educaos para un fin.  Tened en vista la más elevada norma para que podáis realizar cada vez mayor bien, reflejando así la gloria de Dios (Youth's Instructor, enero 25, 1910). 48

(Mensaje para los Jóvenes de E. G. de White)

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