27/4/18

REFLEXIÓN 86. ¡EVOLUCIÓN DE LOS RITOS A LOS SACRAMENTOS EN LA ERA CRISTIANA!


 ¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE UN RITO Y UN SACRAMENTO? ¿ES AUN NECESARIO, EL SACERDOCIO EN EL NUEVO TESTAMENTO? 

1.- EN EL BAUTISMO. 
El bautismo es el primer rito con que se encuentra el lector del registro evangélico. Era practicado por Juan el Bautista y por los discípulos, por instrucción de Jesucristo, quien también fue bautizado. Los apóstoles bautizaron posteriormente en cumplimiento de la gran comisión evangélica. Pero el bautismo tiene una historia aún más antigua. Los que eran sometidos por los sacerdotes a un régimen de purificación, eran bañados. En los días posteriores del judaísmo, esas abluciones eran, por lo menos, cumplidas por inmersión (ver Mishnah Mikwaoth). También los prosélitos ganados para la fe judía pasaban por un bautismo por inmersión cuando se incorporaban a la comunidad de los israelitas. 

Los esenios parece que también daban importancia a los lavamientos ceremoniales. Por lo tanto, cuando Juan el Bautista se presentó predicando su mensaje de arrepentimiento, 45 era natural que ofreciera una ceremonia de lavamiento a los que respondían a su mensaje. Mucha de su predicación la hizo en zonas rurales, en el "desierto", donde vivía poca gente. Cuando las personas iban a Juan arrepentidos y confesando sus pecados, él las llevaba al Jordán. Jesús mismo se sometió al bautismo a manos de su primo Juan, no en arrepentimiento por sus propios pecados, pues no los tenía, sino en relación con su obra como Redentor. Lo hizo para cumplir con "toda justicia" (Mat. 3: 15), para dar cada paso de la vida cristiana, no para su propia salvación sino para el mundo.

 Al participar Jesús de ese rito, dio a sus seguidores un ejemplo, y al mismo tiempo en su propia persona unió el rito con la verdad de la salvación. Aquí también, por primera vez, el don del Espíritu Santo acompañó al rito del bautismo. Jesús mismo no bautizaba después de comenzar su obra pública; sus discípulos oficiaban en ese rito. El bautismo llegó a ser una práctica general en la iglesia cristiana, y ha continuado siendo el medio de iniciar a los miembros nuevos al entrar a la iglesia, ya sea en la infancia, o al llegar al uso de razón, o siendo adultos, de acuerdo con las diferentes prácticas de los diversos grupos cristianos. 

*Que el bautismo de Juan no era suficiente para los que se convertían en seguidores completos de Cristo, se demuestra porque Pablo rebautizó a algunos que vinieron a él en Efeso, que sólo habían sido bautizados por el bautismo de Juan y que, como lo descubrió Pablo, no sabían nada del Espíritu Santo. El los instruyó más en el camino del cristianismo, los instruyó acerca del Espíritu Santo, y los rebautizó. En ese momento recibieron el bautismo del Espíritu Santo y hablaron en lenguas (Hech. 19: 1-7). 

NOTA: En Algunos casos, los que no llegaron a entender la doctrina se volvieron a bautizar, como sucede hoy. El problema no era el bautismo; sino el bautizado que no crece y se queda en su primera experiencia. Pero Los Apóstoles no se volvieron a Bautizar, se quedaron solo con el bautismo de Juan).

En la gran comisión que Jesús dio a sus discípulos, les ordenó que bautizaran a los conversos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; pero con frecuencia se registra el bautismo administrado en el nombre de Jesús, como la figura central de la presentación del plan de salvación. Esto no significa que no se usaba la fórmula bautismal regular de la comisión. Significa sencillamente que se destacaba el nombre de Jesús en la obra del Evangelio. 

*El Bautismo era por Inmersión, y desde los primeros casos, como los bautismos del etíope y de Cornelio en Cesarea, efectuados por Felipe y Pedro respectivamente, era una ceremonia sencilla desprovista de un ritual complicado. En cada caso de bautismo que se registra, se daba instrucción antes de administrar el rito. 

 Sin embargo, no mucho después de la era apostólica se produjeron en la iglesia notables CAMBIOS en el rito del bautismo. NO SÓLO se transformó en toda una ceremonia la administración del bautismo, sino que su significado y aun la forma del rito sufrieron un cambio. 

A mediados del siglo II, el autor de la Didajé escribió que para el bautismo sólo debe usarse agua viva, es decir, que corra; y que si no es posible bautizar en agua en movimiento o en agua detenida, es permitido derramar agua sobre la cabeza del candidato (Didajé 7). Aquí hay un cambio profundo en la comprensión del significado del rito, porque derramar agua nunca puede representar adecuadamente la muerte al hombre viejo de pecado y la resurrección a novedad de vida simbolizadas por la inmersión, como lo enseña Pablo (Rom. 6: 3-4). 

* LA DIDAJÉ también pide una triple inmersión, una añadidura que sin duda se usó desde antiguo en la ceremonia. Tertuliano (c. 225 d. C.) habla de la triple inmersión practicada en sus días como una "señal más amplia" del voto bautismal, y acompaña su afirmación con una descripción de una ceremonia bautismal muy complicada (De Corona 3). En esos mismos tiempos se estaba efectuando un cambio mucho más significativo en la práctica y el significado del bautismo.

 TERTULIANO sostenía a comienzos del siglo III que no había necesidad de bautizar a los párvulos, porque el bautismo no era necesario para su salvación. Prefería un bautismo "cuando han llegado a conocer a Cristo" (De baptismo 18). El hecho de que se opusiera al bautismo de los párvulos, señala que se practicaba en ese tiempo. Orígenes (m. c. 254), contemporáneo más joven de Tertuliano, declaró que el bautizar a los niños era una "tradición de los apóstoles" (Comentario sobre Romanos, v. 9).  

Y CIPRIANO instaba, casi al mismo tiempo, que el bautismo no debía ser negado a un párvulo "que se acerca con más facilidad, por esta misma razón, a la recepción del perdón de pecados; que a él le son perdonados, no sus propios pecados, sino los pecados de otro" (Epístola 58, A Fidus). Este concepto de que el bautismo lava el pecado original heredado de Adán se convirtió, especialmente en el Occidente, en la razón dominante para administrar el rito a los niños. 

*El bautismo llegó a ser considerado como un rito salvador. Se creía que el pecador estaba condenado si no recibía el bautismo.  
De este modo el BAUTISMO se transformó de un sencillo rito simbólico, con un profundo significado interno espiritual, en un SACRAMENTO.* 

*A MEDIDA QUE EL CARGO DEL ANCIANO PRINCIPAL EVOLUCIONABA HACIA UN OBISPADO MONÁRQUICO, el Obispo se fue convirtiendo en el depositario exclusivo del derecho de administrar el bautismo o de autorizar su administración. Al convertirse el hantisísmo en algo sacramental, se acrecentó la autoridad del obispo como si tuviera un poder sobrenatural que no poseían otros cristianos. 

*La Evolución Simultánea De La Cena Del Señor convertida en un rito que implicaba un poder sobrenatural (ver "La Cena del Señor"), también favoreció el desarrollo de la preeminencia del clero. El obispo llegó a ser un instrumento necesario para salvar a los pecadores, sin cuya ministracion no podía haber salvación. Esto significó el restablecimiento del sacerdocio en la iglesia cristiana, apesar de que la institución sacerdotal se había hecho innecesaria con el comienzo del ministerio de Jesucristo como Sumo Sacerdote en el santuario celestial. 

 *DE ESTA MANERA HUBO UNA TRIPLE SUCESIÓN DE ERRORES: (1) La falsa doctrina de la herencia del pecado original; 
(2) la perversión del bautismo al cambiar el rito de una sola inmersión del adulto a una triple aspersión de agua sobre la cabeza de un niño; 
(3) el hecho de dar al bautismo un significado sacramental, y hacer del obispo un sacerdote sacramental: una parodia del plan de salvación, una sustitución del sacerdocio de Cristo y una apostasía de la verdadera senda cristiana. Esta apostasía se convirtió en una realidad en la iglesia afines del siglo III. 

2.- EN LA CENA DEL SEÑOR.  
Una evolución paralela tuvo lugar en el caso de la Cena del Señor. La comida de confraternidad se practicaba tanto entre los judíos como entre los paganos. Se pedía que los hebreos emplearan las ofrendas de paz en una comida tal. La cena pascual era una comida cuyos ingredientes estaban estrictamente prescritos y de ella participaba el grupo familiar, o un grupo de amigos que habían ido juntos a Jerusalén para la fiesta. Cuando se acercaba la última pascua del ministerio de Jesús, él expresó su deseo de comerla con sus discípulos (Luc. 22: 15). Se hicieron los preparativos para tal fin, y la noche del jueves de la semana de la crucifixión, la víspera o comienzo de la parte oscura del 14 de Nisán, Jesús comió la pascua con sus discípulos (ver la 1.ª Nota Adicional de Mat. 26). 

*Probablemente al comienzo de la ceremonia, Jesús lavó los pies de sus discípulos. Luego estableció la Cena del Señor. Tomó el pan sin levadura, plano y delgado, de la cena de la pascua judía, y la copa que contenía el "fruto de la vid" Como los evangelistas invariablemente llaman a la bebida de la cena, y compartió esos elementos de la comida con sus discípulos. De acuerdo con la información proporcionada por el apóstol Pablo (1 Cor. 11: 23-26), Cristo los instruyó para que participaran del pan y del "fruto de la vid" como una representación de su cuerpo herido mortalmente cuando llevó los pecados del mundo, y de la sangre que derramó al morir por los hombres. 

*Esos emblemas deberían anunciar la muerte de Cristo hasta que él volviera por segunda vez. SIN EMBARGO, se introdujeron cambios extraños. Veinticinco años después de la muerte de Jesús puede verse que ya se había convertido en una costumbre, por lo menos en Corinto, que los miembros de la iglesia llevaran a esas reuniones alimento y vino para comer y beber (1 Cor. 11: 20-21). 

Pablo reprendió a los corintios por su exclusivismo y egoísmo manifestados en esos festines. La fiesta que acompañaba a la Cena del Señor era llamada agáp', o fiesta de amor. Judas se refiere a ella (vers. 12) y al mismo tiempo indica que había elementos adversos en la fiesta de amor. 

El reproche de Judas y la crítica de Pablo en cuanto a la fiesta de amor, y quizá el sentimiento cristiano en general acerca de los abusos, sin duda hicieron que esta característica del rito se esfumara de la práctica de la iglesia, y sólo quedara la sencilla Cena del Señor. A comienzos del siglo II se usa en las epístolas de Ignacio (A los filadelfos 4; A los esmirnenses 7-8) la palabra griega EUCARISTÍA, "acción de gracias", para la Cena del Señor. De este vocablo deriva "eucaristía", nombre específico para la Cena del Señor.

 
 *EL RITO DE LA CENA DEL SEÑOR CONTINUÓ EVOLUCIONANDO. 
 En el siglo II la Didajé ya daba el nombre de sacrificio a la Cena del Señor (14), y desde el tiempo de Gregorio de Nisa (In Christi resurrectionem, Oratio I) esta expresión se hace más frecuente. 

*De este modo creció la convicción de que la eucaristía significaba una repetición del sacrificio de Cristo. 

*Adviértase la transición: al comienzo la Cena del Señor fue un servicio de acción de gracias, como lo muestra claramente el término "eucaristía". Era un servicio conmemorativo en el que participaban los que creían que ya habían recibido el don de la salvación, por lo cual manifestaban su gratitud participando de los emblemas prescritos. “Sin embargo, gradualmente y a través de los pasos indicados, la cena se convirtió en un medio de salvación, como una repetición del sacrificio del Señor”. 

*En esta forma la cena, como el bautismo, se convirtió en un rito salvador (Como un fin en sí mismo), y de la misma manera hizo necesario un intercesor para administrarlo como un proceso sacramental. Tanto en la eucaristía como en el bautismo, el obispo era el intercesor oficiante, haciendo de sacerdote en el sentido del Antiguo Testamento o aun casi en el sentido pagano. 

*Este cambio de la Cena del Señor como un RECONOCIMIENTO de la salvación recibida a un ritual realizado como un medio de salvación, y de un servicio de acción de gracias A UN SACRAMENTO, no fue, de ninguna manera, una evolución inocente; fue una apostasía

 *Debido a este cambio, realizado sin autorización ni base bíblica en la interpretación de la naturaleza del bautismo y de la Cena del Señor, un sacerdocio cristiano intercesorio -una verdadera contradicción de términos- llegó a ser una necesidad eclesiástica y sacramental. La ambición de destacarse, siempre presente en el corazón humano, hizo que los hombres que tenían autoridad eclesiástica sintieran intensos deseos de cumplir con esas funciones. El sacerdocio humano en la iglesia cristiana se convirtió en un hecho consumado a mediados del siglo III. CBA MHP  

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